El presidente ruso Vladimir Putin durante la celebración del Día de la Victoria.

El presidente ruso Vladimir Putin durante la celebración del Día de la Victoria. EFE

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Putin llama a los rusos a mantener su "sacrificio" en la celebración más amarga del 'Día de la Victoria'

El Ministerio de Defensa ruso acusó a Ucrania de violar el alto el fuego instaurado por la celebración del Día de la Victoria.

Más información: El amargo 'Día de la Victoria' de Putin: sin medios, invitados ni Internet para su desfile por miedo a los drones de Ucrania

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Putin llamó a los rusos a mantener el "sacrificio" como pilar de la ofensiva en Ucrania durante el Día de la Victoria.

El presidente ruso acusó a la OTAN de armar a Ucrania y presentó el conflicto como una defensa existencial frente a Occidente.

La celebración fue austera: sin blindados ni misiles, sólo con una marcha militar, y duró apenas 45 minutos.

Por primera vez participaron soldados del Ejército Popular de Corea, mientras que se omitió la tradicional marcha del Regimiento Inmortal.

En un discurso cargado de simbolismo histórico, Vladimir Putin aprovechó el 'Día de la Victoria' para lanzar un mensaje de resistencia interna.

Durante su intervención, llamó a los rusos a mantener su "sacrificio" como el pilar fundamental de la ofensiva en Ucrania.

Ante sus filas militares, insistió en que la intervención en Ucrania es una causa "justa" y acusó directamente a la OTAN de armar a un enemigo agresivo.

Mientras Rusia celebraba discretamente su hito más importante del siglo XX, el mensaje del Kremlin dejó claro que la confrontación con Occidente es ahora el eje central de su política.

Bajo un despliegue de seguridad sin precedentes, motivado por el temor a incursiones ucranianas, la exhibición prescindió de los habituales blindados y misiles balísticos, limitándose a una marcha de contingentes militares.

Este escenario de austeridad se dio incluso tras el anuncio de un cese al fuego de tres días mediado por Donald Trump; sin embargo, la tregua duró poco. Mientras concluía el evento, Moscú acusó a Kiev de violar el pacto.

El llamado al sacrificio

Para Putin, el nexo entre el pasado y el presente es absoluto. Durante su intervención, afirmó que la "gran hazaña" de quienes derrotaron al nazismo es hoy la fuente de inspiración para los soldados que combaten en Ucrania, en un conflicto que ya supera los cuatro años de duración.

Según el mandatario, sus tropas se mantienen en pie pese a enfrentarse a una fuerza "armada y respaldada por todo el bloque de la OTAN".

Sin embargo, el reconocimiento no se limitó al frente de batalla. El líder ruso extendió el mérito a la sociedad civil, destacando el papel de científicos, médicos, maestros y trabajadores de la industria:

"Por mucho que cambien las tácticas militares, el futuro del país lo garantiza el pueblo", sentenció antes de que la música militar diera paso al desfile.

El pulso a la OTAN

En su intervención, Putin redobló sus críticas contra la Alianza Atlántica, posicionándola como el verdadero motor detrás de la resistencia de Kiev.

El mandatario insistió en que el bloque occidental no solo suministra armamento, sino que utiliza a Ucrania como una "fuerza agresiva" para desestabilizar las fronteras rusas.

Con este mensaje, el líder del Kremlin buscó transformar la percepción de la guerra, presentándola no como una invasión territorial, sino como una defensa existencial frente a la expansión militar de la OTAN.

Un ambiente derrotista

Aunque la televisión estatal intentó maquillar la decepción al no mostrar prácticamente ninguna panorámica de la plaza y de las tribunas erigidas en el Mausoleo de Lenin, la realidad es que un ambiente derrotista acompañó a las celebraciones en Moscú.

La parada duró sólo 45 minutos, lo que la convierte en la más corta en muchos años, ya que no rodó el armamento pesado, algo que no ocurría desde 2007 y tampoco desfilaron los cadetes.

Según la prensa local, a la parada fueron invitados los principales altos cargos del país, pero no hubo lugar ni para ministros ni para diputados.

La única novedad en el desfile fue la presencia por vez primera de soldados del Ejército Popular de Corea, que combatieron en las filas del Ejército ruso en la batalla de Kursk, región rusa ocupada durante varios meses por las tropas ucranianas.

El presidente ruso Vladimir Putin estrecha la mano del coronel superior del Ejército Popular de Corea, Chae Yun Un.

El presidente ruso Vladimir Putin estrecha la mano del coronel superior del Ejército Popular de Corea, Chae Yun Un. Reuters

Por no haber no hubo ni marcha del conocido como Regimiento Inmortal, en la que los rusos ,incluido Putin, marchan por las calles de Moscú, mostrando las fotos de los familiares que combatieron en la Gran Guerra Patria (1941-1945).