Primeras uvas recogidas en la DO Somontano

Primeras uvas recogidas en la DO Somontano Denominación de Origen Somontano

Economía

Las altas temperaturas merman la vendimia hasta los 100 millones de kilos de uva: "La sequía ha sido bestial"

Las sucesivas olas de calor han acelerado la recogida de la uva hasta fechas prácticamente insólitas.

Más información: Comienza el Festival Vino Somontano y la campaña de vendimia 2026: catas, grandes espectáculos y los mejores vinos

Zaragoza
Publicada

Las sucesivas olas de calor que han azotado a la Comunidad están provocando una merma en la recogida de uva que se esperaba para esta temporada.

Las cuatro denominaciones de origen aragonesas calculan que recogerán en torno a 100 millones de kilos de uva, una cosecha inferior a la del año pasado y similar a la de 2024, aunque sin llegar a las grandes cifras de la última década.

Y no solo ha mermado la producción, sino que ha provocado que las maquinarias hayan entrado en las viñas con semanas de antelación según lo habitual.

La DO Somontano dio el pistoletazo de salida a la vendimia el 30 de julio, una fecha absolutamente inusual, ya que nunca había arrancado en este mes.

“Lleva 3 meses sin llover y la uva ha quedado muy pequeña. Los agricultores de secano están dando partes al seguro porque los rendimientos son muy bajos. Se salvará la cosecha porque el 45% del viñedo tiene riego de apoyo”, expone el presidente de la DO Somontano, Francisco Barroy.

En concreto, calculan recoger unos 15 millones de kilos de uva, como el año pasado, y ya llevan el 60% de la fruta recogida.

“Ha hecho muchísimo calor en mayo y julio. La uva se desarrolla a finales de junio y julio. Si hace tanto calor, la viña se estanca y se quedan los granos pequeños. Ya llevamos 3 años así”, subraya Barroy.

Las primeras uvas recogidas en esta zona de la provincia de Huesca son la chardonnay y la cabernet.

Cariñena espera mejorar un 10%

La más extensa es la DO Cariñena. Sus primeras previsiones apuntan a una vendimia de entre 55 y 60 millones de kilos de uva, en torno a un 10% por encima del año pasado, que ya venía con una merma importante.

En su caso, la vendimia se ha acelerado tanto por el calor como por el modelo de cosecha que se ha ido implantando con el paso de los años.

“Hay variedades que hace 20 años no estaban, como las francesas chardonnay y merlot, que tienen un ciclo más corto. Ahora se buscan vinos con menos graduación y vendimiamos antes para coger uvas al inicio de madurez y con un grado más bajo”, explica el presidente de esta DO, Antonio Serrano.

En cualquier caso, se espera que la calidad sea buena, ya que no ha habido que sufrir ninguna enfermedad que haya afectado a las viñas.

Borja alargará la garnacha hasta noviembre

En el Campo de Borja, ya empezaron a recoger las primeras variedades blancas el 7 de agosto, si bien las uvas tintas como la garnacha, más tardía, se iniciará alrededor del 10 de septiembre.

Por el momento, sus previsiones se centran en torno a los 25 millones de kilos, tres menos que el año pasado, mermados por el calor que ha azotado a la comarca.

“La garnacha es una variedad muy tardía y le cuesta mucho la maduración. Ahora es cuando va a empezar a trabajar, porque por las noches hará más fresco”, explica su presidente, Eduardo Ibáñez.

En su caso, como la vendimia de la garnacha se alargará hasta principios de noviembre, esperan poder aprovechar las temperaturas más suaves del final del verano y comienzo del otoño.

“La garnacha necesita que haya 30 grados durante el día y que por la noche baje a 12 o 14. Eso es lo que está ocurriendo este fin de semana. Ya no es el calor sofocante donde no trabaja la planta”, expone Ibáñez.

Desde esta DO lamentan que las ventas hayan caído en los últimos años, cuando exportaban el 75% de su cosecha y ahora está casi equiparado al mercado nacional.

Calatayud y una sequía bestial

Mientras, en la DO Calatayud también viven un verano atípico, en el que ya van a empezar esta semana a recoger la variedad syrah y, después, la garnacha.

“El ciclo empezó bien, llovió y brotó bien la viña, sin heladas. Augurábamos buena cosecha. Pero la garnacha no cuajó bien, ya hubo una merma de cosecha, y la sequía ha sido bestial. Llevamos casi tres meses sin ver llover”, lamenta Javier Lázaro, secretario de la DO Calatayud.

En concreto, esperan que la vendimia caiga de 7 a 5 millones de kilos de uva, de buenísima sanidad, pero pendientes de comprobar la calidad de la fruta.

“Los cambios térmicos entre el día y la noche son los que generan los aromas. Este año no los ha habido. Hemos estado durante el día a 38 grados y por la noche a 25, cuando otros años tenías 33 y 12. Este año, siendo realistas, veremos una uva con menos aroma. Cada añada es un mundo”, afirma.