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Economía

El hidrógeno verde, la otra ola a la que quiere subirse Aragón: "Debe cubrir el espacio al que no llega la electrificación"

Aragón tiene aprobados 18 proyectos de plantas de producción de hidrógeno verde, que tendrán una potencia de 1.112 MW.

Más información: Una nueva planta de hidrógeno renovable en Huesca permitirá evitar la emisión de 527.000 toneladas de CO2

Zaragoza
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Aragón se ha convertido en uno de los epicentros del impulso al hidrógeno verde en España. Entre paisajes áridos y parques eólicos que dominan el horizonte, la comunidad autónoma está canalizando inversiones millonarias y proyectos pioneros que buscan transformar el viento y el sol en un combustible limpio.

Ahí, el hidrógeno verde está llamado a ser una de las fuentes de energía limpias que marquen el futuro, ya que puede almacenarse y transportarse en forma de combustible. Se trata de un gas obtenido mediante la electrólisis del agua, un proceso que separa las moléculas de hidrógeno y oxígeno utilizando electricidad procedente de fuentes renovables como la eólica o la solar, de modo que no se generan emisiones directas de CO2 durante su producción.

Como fuente de energía, el hidrógeno verde puede utilizarse para generar electricidad en pilas de combustible, alimentar procesos industriales intensivos en energía, descarbonizar sectores difíciles de electrificar como el transporte pesado, marítimo o ferroviario, y servir como materia prima en industrias como la química o la siderúrgica.

“El hidrógeno debe cubrir el espacio donde la electrificación no llega. Si yo tengo una flota de camiones, necesito maximizar la carga y para eso las baterías no me sirven de mucho, porque pesan un montón, reduzco la carga útil del camión y tardan tiempo en cargarse”, explica José María Santa Bárbara, director de la Fundación Hidrógeno Aragón.

Y así lo ha entendido la Unión Europea, que tiene el foco puesto en buscar la autonomía energética y ha entendido que el hidrógeno es la salvaguarda ideal en caso de dificultades de suministro.

En esta expansión, será esencial la construcción de un conducto de hidrógeno de Enagás, que tejerá una red troncal para convertir a España en el gran hub de hidrógeno verde de Europa. Irá desde Huelva, subirá en paralelo al océano Atlántico hasta Gijón y cruzará la península hasta Tarragona, donde se dividirá en dos caminos, uno hacia Cartagena y otro hasta Barcelona y Marsella bajo el Mediterráneo.

Hasta 18 proyectos en marcha en Aragón

En esta red, Aragón va a jugar un papel relevante, ya que cruzará todo el valle del Ebro para unir la cornisa cantábrica y el mediterráneo. Con una enorme capacidad de generación renovable y una posición más que estratégica, la Comunidad está llamada a liderar esta nueva energía y a convertirse en un actor clave en esta carrera.

Unas intenciones que, poco a poco, empiezan a materializarse. A fecha de enero de 2026, están conformadas 18 plantas de producción con una potencia prevista de 1.112 MW, cuando, en el Plan Energético 2024-2030, se habían previsto hasta 880.

Plantas de hidrógeno anunciadas en Aragón

Plantas de hidrógeno anunciadas en Aragón

Así, el mapa muestra una concentración de proyectos a lo largo del Eje del Ebro y el Nudo de Andorra, buscando agua y capacidad de evacuación eléctrica. Destaca el proyecto Catalina (Andorra), con una inversión superior a los 2.000 millones de euros y 500 MW iniciales. Le sigue el de Alkeymia en Caspe, con 700 millones y una planta de 200 MW para la fabricación de derivados (amoníaco).

Con una potencia intermedia, se han confirmado inversiones sólidas como la de Smart Energy en Zaragoza (265 millones de euros), Karaman en Escatrón (200 millones) o el proyecto logístico de Enagás en El Burgo de Ebro (180 millones).

También Endesa se suma a esta expansión con una planta de unos 50 millones de euros en Andorra, dentro del plan de transición justa tras el cierre de la Central Térmica.

También se identifican promotores menos conocidos con proyectos asociados a proyectos industriales pequeños, como Asesores Agroambientales (4 plantas en la Ribera Alta que suman 40 millones de inversión para la fabricación de fertilizantes) o Green Devco (Desarrollo de Renovables) en Muel.

La instalación de este tipo de infraestructuras genera un flujo importante de puestos de trabajo especializado, al ser, esencialmente, plantas industriales asociadas a plantas de generación renovable. La construcción de los proyectos y la infraestructura de transporte generará 17.200 puestos de trabajo durante su ejecución, dejando 900 empleos fijos en operación y mantenimiento.

Un cambio no inmediato y una transición ordenada

En cualquier caso, todavía queda tiempo para que esta transición llegue a su destino. Está previsto que el conducto de Enagás pueda ponerse en marcha en 2030, y algunos proyectos están amoldando sus plazos para acompasarse con la red troncal, además de sufrir retrasos en las autorizaciones.

Mientras tanto, desde la Fundación Hidrógeno Aragón tratan de difundir su importancia dentro de la esperada transición energética, con un centenar de proyectos y más de 700 entidades involucradas.

“Ese conocimiento que adquirimos debemos proyectarlo hacia la empresa, e intentar crear valor para que ese hidrógeno que se va a producir en Aragón de una manera masiva encuentre una industria que lo necesite, que lo pueda utilizar y que se nos vaya el mínimo posible”, explica Santa Bárbara.

Uno de los deberes para completar el desarrollo del hidrógeno es la instalación de una red de hidrogeneras. En Aragón hay dos instaladas para uso público: una en la sede de la Fundación Hidrógeno en Huesca y otra en la estación El Cisne de Zaragoza.

¿El consumo de agua?

Una polémica ligada a la expansión del hidrógeno es el consumo de agua que se requiere para la producción. Según un informe de la Fundación Renovables, solo el proyecto Catalina de Andorra consumiría entre el 8% y el 10% del abastecimiento total de Aragón, algo que podría duplicarse o triplicarse cuando se ponga en marcha la segunda fase, prevista para 2030.

“La producción de un kilogramo de hidrógeno -cantidad que permitiría recorrer aproximadamente 100 kilómetros en un vehículo- requiere en torno a 9 litros de agua. El consumo de las plantas de producción, comparado con el destinado al riego agrícola en zonas de regadío, representa apenas un 0,1%. Se trata, por tanto, de volúmenes de agua muy reducidos”, detalla Santa Bárbara.