Rafa e Isaac Blanco, seminaristas de Zaragoza. E.E
Rafa e Isaac, gemelos y seminaristas: "Nuestros padres se han tomado muy bien que queramos ser sacerdotes"
El Seminario Metropolitano de Zaragoza, donde se forman los seminaristas de todas las diócesis aragonesas, acoge actualmente 20 jóvenes.
Te puede interesar: Marta, joven católica de 22 años: "Flipo cuando voy a Misa entre semana y estamos cinco abuelos y cuatro jóvenes"
Rafa e Isaac son gemelos. Esto ya es un poco curioso de por sí, pero lo que realmente llama la atención es que ambos son seminaristas.
Tienen 20 años y quieren ser sacerdotes. En Zaragoza hay 20 jóvenes como ellos que estudian para lo mismo.
La Iglesia celebra este domingo, 22 de marzo, el Día del Seminario, bajo el lema: "Deja tus redes y sígueme". Rafa e Isaac, cada uno con su historia personal, escucharon la voz de Dios y decidieron "dejar sus redes" y seguir el camino de Jesucristo.
"Tenía 14-15 años cuando descubrí mi vocación", explica Rafa en una conversación con El Español de Aragón.
"En 3º de la ESO había suspendido todo, y fue el año del covid y me vino muy bien porque pude copiar y eso; pero, por otro lado, me sentía muy solo; no por estar encerrados en casa (además, nosotros somos muchos, así que físicamente no lo estaba), era una tristeza más profunda. No tenía ganas de hacer nada, ni de trabajar ni de estar con nadie, casi ni ganas de vivir...", recuerda.
Rafa e Isaac en la plaza del Pilar. E.E
En esa situación interior estaba cuando, en un encuentro online con la comunidad, el sacerdote que dirigía la oración "cogió la Biblia y leyó un pasaje de San Pedro que hablaba de liberarnos de las redes y de las cadenas", un pasaje que a Rafa le llegó.
"Me chocó mucho, porque yo me sentía muy encadenado, muy encerrado, todo el tiempo con el ordenador... Sentía como que me iba vaciando de mí y esa tristeza iba ganando terreno. Entonces, esa palabra fue un rayo de luz y dije: 'quiero liberarme de estas cadenas en las que me siento encerrado'".
Y, mientras pensaba así, el sacerdote continuaba dirigiendo la oración explicando que "quien quisiera librarse de esas cadenas, que siguiera a Jesucristo", y pidió vocaciones al sacerdocio.
Dicho y hecho, Rafa lo vio claro: "En ese momento el Señor me regaló la llamada".
Tenía apenas 15 años y, para entrar en el seminario, hay que ser mayor de edad, por lo que tuvo que esperar.
Isaac, por su parte, lo vio más tarde y tardó más en decidirse: "Yo lo vi más tarde, con 17. También en una oración conjunta, pero estaba en 2º de bachillerato con la selectividad y pasé del tema", reconoce.
"Lo que pasa es que cuanto más enterraba esa llamada del Señor, más vueltas le daba y no podía parar de pensar en eso. El punto de inflexión para mí fue la JMJ de Lisboa de 2023; ahí Dios me dio la fuerza para decidirme y decir sí a ser sacerdote".
La vocación, la religión y la fe vuelven a ser temas de conversación y de preguntas entre la gente joven. La galardonada película 'Los domingos' aborda precisamente el tema de la llamada. La protagonista se encuentra con la incomprensión de su familia; en el caso de los gemelos zaragozanos fue muy distinto.
"Se lo tomaron muy bien, muy contentos. El apoyo de la familia es fundamental, porque, si no, te puede costar más a la hora de vivir el día a día en el seminario y volver a casa y saber que tus padres no están de acuerdo...", reconocen.
Un taller de cocina del seminario.
Entrar en el seminario implica vivir allí de lunes a viernes para estudiar teología, rezar y hacer vida de familia con los otros seminaristas.
"Cuando entras en el seminario, no se rompe con la vida que tenías antes para nada. Bueno, obviamente cambias de vida pues de lunes a viernes vives en el seminario y de viernes a domingo estás en tu casa; y a la hora de salir de fiesta, pues no sales como antes, pero vamos... Tenemos compañeros que están terminando sus carreras universitarias compaginándolo con la vida del seminario; realmente, la entrada en el seminario depende mucho de la situación de cada uno", explica Isaac.
Además, entrar en el seminario no significa salir sacerdote. "El seminario es un tiempo de discernimiento para saber si realmente es tu llamada o no, porque el objetivo del seminarista no es ordenarse sacerdote, sino ir configurándose con Jesucristo sacerdote, que es diferente. Entonces es un proceso de varios años y diferentes etapas", añade Rafa a la explicación de su hermano.
Por otro lado, la vida en el seminario no son solo clases de teología y rezar. Los jóvenes realizan salidas culturales, hacen deporte, tienen talleres y clases de cocina, hacen voluntariado y también realizan "prácticas".
"Desde el principio estamos insertos en la vida parroquial, ayudando. Das catequesis, ayudas en la misa, estás con los monaguillos, llevas grupos de confirmación...", enumeran.
A lo largo del curso, "cambian de parroquia para tener experiencias en distintas zonas de la Iglesia de Zaragoza". Los seminaristas pertenecen a la parroquia de San Pedro Arbués, "que es más de barrio, con más inmigración, más humilde", y cada fin de semana les "cambian de destino pastoral para conocer otras realidades de la diócesis".
La Iglesia, en los últimos años, está ganando presencia entre los jóvenes. Los datos del CIS muestran por primera vez desde 1994 un incremento de católicos de entre 18 y 24 años, pasando del 33,9% en 2021 al 38,5% en 2025.
Ese crecimiento también se da entre los seminaristas. Este año hay más de mil jóvenes, en concreto 1.066, que se están preparando para el sacerdocio en España, 30 más que el curso pasado, según datos de la Subcomisión Episcopal.
¿Es una moda? "La gente tiene sed, está necesitada de algo y muchas veces no sabe de qué ni sabe dónde buscarlo. Vamos, yo creo que la gente tiene esa sed de trascendencia, de algo grande", reflexionan.
"Algunos buscan llenar esa sed, pues digamos que apuntan mal el tiro: algunos lo llenan con el móvil, el ordenador; otros con los deportes, con el gimnasio, lo que sea. Pero creo que esta corriente católica se debe a una búsqueda por parte de las personas y a una respuesta por parte de la Iglesia, que dice: esta es vuestra casa, aquí podéis saciar ese anhelo", concluyen los gemelos.