Uno de los puestos con vistas a la montaña.

Uno de los puestos con vistas a la montaña. Google

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La feria de antigüedades con timbres, radios, lámparas y otras piezas de coleccionismo este 26 de septiembre

Las calles a orillas del río Gorgos se llenan de vida y de más de doscientos puestos que exhiben muebles de otras décadas, cerámicas con pasado y otros objetos.

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Alicante
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Este sábado, el mercadillo de antigüedades de Xaló vuelve a las calles para sorprender a sus visitantes e intercambiar conocimientos y objetos entre comerciantes y compradores.

Tras una semana de trabajo, apetece salir de la rutina, coger el coche y hacer planes que rompan con lo habitual. Y aunque el otoño ya asoma, lo cierto es que las temperaturas veraniegas persisten en la provincia de Alicante, lo que convierte cualquier plan al aire libre en una excelente opción para toda la familia.

Una alternativa acertada es, por ejemplo, perderse por un mercadillo de antigüedades y dar un paseo tranquilo, sin prisas, donde se puede tocar madera con historia, pasar páginas de libros antiguos y conversar con vendedores que parecen guardianes de recuerdos.

Y precisamente el Rastro de Antigüedades de Xaló (Jalón) cumple exactamente con esa promesa. Cada sábado, las calles a orillas del río Gorgos se llenan de vida y de más de doscientos puestos que exhiben muebles de otras décadas, cerámicas con pasado, lámparas que esperan una segunda oportunidad, juguetes que ya tuvieron dueños, joyas con brillo de antes y telas que narran modas olvidadas.

Recorrer este mercadillo es como hacer un viaje en el tiempo sin moverse del presente. Muchos de los comerciantes conocen al detalle el origen de cada pieza, y escuchar sus explicaciones puede resultar tan valioso como la compra misma.

Un evento que sorprende a cualquier transeúnte, ya sea andando o en coche, al contemplar el movimiento de los visitantes y objetos relucientes a lo lejos.

Un entorno con encanto

El paisaje sin duda añade un toque especial a la localidad gracias a sus viñedos que se extienden hasta el horizonte, su arquitectura tradicional que enmarca el mercado y el sonido del agua fluyendo junto a los puestos, que pone banda sonora al paseo.

Así, Xaló se convierte en un espacio ideal para charlar, para dejarse sorprender por un hallazgo inesperado y para disfrutar del ritmo sereno de la Marina Alta, lejos del bullicio costero.

Más que objetos

Aunque el rastro destaca por sus antigüedades, también hay ropa de segunda mano con estilo, radios, objetos de colección y pequeños productores que ofrecen productos locales y opciones para quien busca un regalo con personalidad.

Entre calle y calle, el aroma a café recién hecho se mezcla con el olor a tierra húmeda y el dulce perfume del moscatel que espera en las terrazas del pueblo, junto a unos paisajes verdes y relucientes.