Julián de la Peña y una imagen de la Explanada.

Julián de la Peña y una imagen de la Explanada. A.R.

Economía

El mercado inmobiliario de Alicante cierra un verano de cautela: "La gente mira, compara y se lo piensa dos y tres veces"

Desde Inmoadal explican que el encarecimiento responde a la falta de oferta y advierten de que el euríbor y las exigencias de ahorro dificultan el acceso de las familias.

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El verano llega a su recta final y toca hacer balance de lo que han dejado estos meses en el mercado inmobiliario de Alicante. Tras un 2025 marcado por una fuerte actividad, compradores y vendedores afrontan ahora un escenario diferente, con más cautela y decisiones que se alargan en el tiempo.

La pregunta que muchos se hacen ahora es qué ocurrirá durante los próximos meses: si es un buen momento para comprar, si los precios seguirán subiendo o si, por el contrario, el mercado terminará dando un respiro a quienes buscan vivienda.

Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con el presidente de la Agrupación de Inmobiliarias de Alicante (Inmoadal) y gerente de la agencia Habitalia, Julián de la Peña, para conocer cómo está evolucionando la demanda y qué perspectivas maneja el sector de cara al otoño y al invierno.

Un verano diferente

De la Peña define la temporada estival como "un verano raro". Aunque reconoce que continúa existiendo movimiento en las agencias inmobiliarias, explica que el comportamiento de los compradores ha cambiado respecto al año anterior.

"La gente mira mucho, compara, se lo piensa dos y tres veces antes de firmar", señala. Una mayor prudencia que se aprecia especialmente entre los compradores locales, que negocian más y retrasan la decisión de adquirir una vivienda.

El comportamiento, sin embargo, no es igual entre todos los perfiles. El comprador extranjero mantiene una demanda más firme y, según explica el representante del sector, la subida de los tipos de interés tiene un impacto menor sobre este colectivo.

En cambio, quienes dependen en mayor medida de la financiación bancaria afrontan más dificultades para dar el paso. En este escenario, De la Peña considera que las viviendas que salen al mercado con precios realistas continúan encontrando comprador, mientras que aquellas que parten de valores excesivamente elevados permanecen más tiempo sin venderse.

La situación contrasta con la dinamización que experimentó el mercado durante 2025. "Eso ya no está presente", apunta de la Peña, que considera que el mercado ha entrado en una fase de mayor reflexión.

Sin señales de bajada

A pesar de la moderación de las operaciones, el gerente de Habitalia no interpreta la situación como un agotamiento de la demanda. Alicante capital ha alcanzado un máximo histórico de 2.705 euros por metro cuadrado, según el portal inmobiliario Idealista, pero de la Peña considera que el problema está más relacionado con la capacidad económica de las familias.

Prefiere hablar de un "cansancio en el bolsillo" antes que de un mercado sin compradores. La explicación del encarecimiento, apunta, se encuentra principalmente en la falta de vivienda disponible.

Por eso, su previsión no pasa por una caída generalizada de los precios, sino por una reducción del número de operaciones. El mercado puede vender menos viviendas sin que eso implique necesariamente que los propietarios tengan que rebajar de forma significativa sus pretensiones.

"Creo que veremos una moderación, sobre todo en el número de operaciones, antes que una gran bajada de precios", afirma.

Esta situación también está generando tensiones entre profesionales y propietarios. De la Peña explica que cada vez resulta más habitual encontrarse con encargos de viviendas cuyos propietarios pretenden colocarlas "en más de 25 o 30 % por encima de su valor real".

El resultado es que esos inmuebles terminan estancados mientras las viviendas con precios ajustados al mercado continúan encontrando compradores.

Un ajuste tras el récord de 2025

Los últimos datos apuntan precisamente hacia una moderación de la actividad. Las compraventas en la provincia de Alicante descienden un 7,6% durante el primer semestre, hasta situarse en 25.085 operaciones.

Para de la Peña, este descenso no implica un cambio de ciclo. Lo interpreta como un ajuste lógico después de un 2025 especialmente intenso y recuerda que no se está produciendo una caída abrupta de los precios ni una oleada de ventas precipitadas por miedo.

El escenario, por tanto, es diferente al de una crisis inmobiliaria. Hay menos operaciones, compradores más prudentes y mayores dificultades para acceder a una vivienda, pero no un desplome del mercado.

La vivienda nueva

Uno de los puntos que más preocupa al sector es la vivienda de nueva construcción. Las compraventas de vivienda nueva retroceden un 12,4%, según el INE, en un contexto marcado por la escasez de suelo y el encarecimiento de los costes de construcción.

A ello se suman unos criterios de financiación bancaria más exigentes y una tramitación administrativa que, según De la Peña, ralentiza todavía más la llegada de nuevas viviendas al mercado.

El gerente de Habitalia pone como ejemplo solicitudes que, pese a ser aparentemente sencillas, permanecen meses pendientes de respuesta. Cita el caso de un certificado de compatibilidad presentado en abril que todavía no ha recibido respuesta.

Todo ello se produce mientras la provincia arrastra un déficit de 12.091 viviendas. Para de la Peña, no basta con construir 12.000 viviendas para solucionar el problema, ya que habría que superar esa cifra de forma continuada para evitar que el déficit siga aumentando y comenzar a corregir el desfase acumulado.

El alquiler empuja a comprar

Mientras el precio de la vivienda en propiedad continúa elevado, el mercado del alquiler tampoco ofrece demasiado margen a las familias. En Alicante capital, las rentas ya superan los 1.100 euros para una vivienda de unos 80 metros cuadrados.

Una situación que está llevando a algunos inquilinos a plantearse la compra como una alternativa al alquiler. La lógica, según explica de la Peña, es sencilla: "Si voy a pagar mucho prefiero pagar algo que un día sea mío y no seguir tirando el dinero en un alquiler".

El problema aparece cuando esa decisión se enfrenta a las condiciones actuales de financiación. Un euríbor cercano al 3% dificulta especialmente el acceso de los jóvenes que compran por primera vez y no cuentan con ayuda familiar o con suficientes ahorros.

Para los hogares con ingresos medios, las alternativas pasan por alargar los plazos de amortización o reducir sus expectativas respecto al tipo de vivienda, una situación que el representante inmobiliario considera especialmente preocupante.

Acceso a financiación

El acceso a una hipoteca continúa siendo uno de los principales obstáculos para una parte importante de los compradores. Según explica De la Peña, las entidades suelen financiar hasta el 80% del valor de tasación, lo que obliga al comprador a disponer del 20% restante.

A esta cantidad hay que añadir aproximadamente un 9% correspondiente al ITP y entre 2.500 y 3.000 euros en gastos. Así, para una vivienda de 250.000 euros, el ahorro necesario puede situarse en torno a los 75.500 euros.

Existen, no obstante, mecanismos que pueden facilitar el acceso a la compra. Entre ellos se encuentran los avales del Institut Valencià de Finances (IVF), que permiten a jóvenes de hasta 45 años financiar hasta el 100% de la adquisición en viviendas de hasta 310.000 euros.

Un mercado a dos velocidades

La situación tampoco es homogénea en toda la provincia ni dentro de la propia capital. El comprador internacional representa el 46,4% del total provincial y tiene un peso especialmente importante en las zonas costeras y en los enclaves más cotizados.

Esta demanda contribuye a mantener elevados los precios en determinadas áreas, pero su impacto es mucho menor en los barrios obreros y en las zonas del interior.

De esta forma, Alicante consolida un mercado a dos velocidades. Mientras los compradores con mayor liquidez pueden competir por viviendas situadas en el centro y cerca de la costa, quienes dependen de una hipoteca tienen que ampliar el radio de búsqueda.

La consecuencia es un desplazamiento progresivo de la demanda local hacia la periferia y los municipios del entorno. El propio de la Peña pone como ejemplo la actividad registrada este año en Elda y Petrer, donde ha formalizado 8 operaciones de venta.