José Vicente Andreu, presidente de Asaja.

José Vicente Andreu, presidente de Asaja. Laurine Maurice

Economía

José Vicente Andreu (Asaja): "La UE no debería invertir en Marruecos al no respetar los valores democráticos"

El presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores analiza los efectos del calor del verano en la agricultura alicantina y pone el foco en la competencia con otros países.

Más información: La huerta de la Vega Baja alicantina se suma a la rebelión contra el fallido espigón del Segura en Guardamar

Leer en Castellano
Alicante
Publicada

El verano llega a su fin y con él surgen preguntas acerca de cómo estos meses de calor han afectado a la agricultura alicantina y cómo se presenta el resto del año 2026.

En este sentido, el presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) en Alicante, José Vicente Andreu, traza un balance del verano agrícola marcado por el calor extremo y advierte de las distorsiones que sufre el sector por la competencia de países como Marruecos, quien, a su juicio, se beneficia de inversiones europeas sin cumplir estándares laborales ni democráticos.

Ha terminado el verano agrícola en Alicante. ¿Qué balance hace de esta campaña?

Este verano hemos experimentado un adelanto generalizado de las cosechas de temporada. La fruta de verano, que en nuestra provincia no es muy abundante, principalmente el melón, finalizó su ciclo de forma precipitada. En el caso de la almendra, partíamos de buenas expectativas tras una primavera húmeda y lluviosa que auguraba una buena cosecha. Sin embargo, la maduración se produjo de forma casi abrupta debido a los más de 60 días consecutivos de calor intenso que hemos registrado. No se trató de picos aislados de temperatura, sino de una línea prácticamente constante de calor extremo.

Esta situación ha provocado un estrés significativo en los árboles. En el caso concreto de la almendra, completé la recolección en julio, cuando lo habitual es hacerlo entre el 5 y el 20 de agosto. Los primeros días de agosto ya habíamos terminado, y los almendros estaban sometidos a un estrés térmico considerable. Esto ha repercutido negativamente en la calidad de la pepita, ya que el proceso de maduración debe ser progresivo, sin deshidrataciones aceleradas. Este año, la deshidratación ha sido rápida y eso lo notamos en la calidad final.

Afortunadamente, hemos contado con agua suficiente para el riego, gracias a los buenos niveles de los embalses tras las abundantes lluvias de principios de año. Pudimos regar, incluso bastante más de lo normal. Aun así, los cítricos, que durante el verano se encuentran en pleno desarrollo del fruto, han estado completamente estresados. Por mucha agua que se les aportara, las hojas presentaban un aspecto arrugado y abarquillado, lo que denominamos “estrés del verano”.

"Llevamos aproximadamente 20 días de retraso en alcanzar el calibre comercial óptimo para iniciar la recolección".

Como consecuencia, el calibre comercial de la fruta va con retraso. Llevamos aproximadamente 20 días de retraso en alcanzar el calibre comercial óptimo para iniciar la recolección. Tenemos muy buena fruta en cítricos este año, vamos a tener más cosecha que el año pasado y de muy buena calidad, pero arrastramos esos 15-20 días de retraso en la campaña. Paradójicamente, este retraso no nos perjudica, ya que nos permite evitar una colisión directa con las producciones de Sudáfrica y Argentina, nuestros principales competidores, que producen en contraestación durante nuestro verano.

Este año han introducido tanta fruta en el mercado que se van a retrasar en finalizar su campaña. Si nosotros retrasamos ligeramente la nuestra, será incluso beneficioso, porque evitamos solapamientos. Nos hacen mucho daño cuando coincidimos en el tiempo.

¿Y en otros cultivos como la uva o la granada? ¿Cómo han respondido?

Yo tenía mucha preocupación este año y durante el mes de agosto llamaba constantemente a los agricultores para conocer cómo estaban afectando estas temperaturas tan elevadas a estos cultivos. En el caso de la granada, debemos diferenciar entre la variedad Mollar de Elche, con Denominación de Origen, y las variedades fuera de denominación. Las variedades rojas, que son las destinadas básicamente a la exportación y al consumo en Europa, han comenzado ya su recolección y están yendo bastante bien. La actividad es muy buena a pesar del calor tan intenso.

Sin embargo, la variedad Mollar es más delicada en cuanto a la piel y va a haber granadas quemadas por el sol, por exceso de insolación. Esas no saldrán al mercado fresco, irán destinadas a industria o se desecharán, es decir, para zumos. El problema es que la industria de zumo de granada no ha llegado a desarrollarse adecuadamente. Hubo un intento en la Vega Baja, pero la empresa no funcionó y creo que está cerrada, así que la situación es complicada.

En cuanto a la uva de mesa, la campaña está siendo muy positiva. El año pasado tuvimos problemas, no sé exactamente por qué, pero se dañó mucho el grano y el rendimiento, desde lo que se recogía hasta lo que salía al mercado, era de pérdida del 20 al 25% porque la fruta no estaba en condiciones óptimas. Este año, sin embargo, la situación es completamente diferente.

Uno de sus grandes caballos de batalla este año ha sido la competencia internacional, especialmente con Marruecos. ¿Cuál es la situación actual?

"Marruecos es un país que funciona como una dictadura monárquica y que tiene un trato preferencial con la Unión Europea".

Marruecos no respeta nada. Marruecos es un país que funciona como una dictadura monárquica y que tiene un trato preferencial con la Unión Europea. Ese trato se debe a intereses políticos y de estrategia territorial por parte de Europa. Quieren que Marruecos actúe como freno para África, como amortiguador de la presión demográfica y migratoria que hay hacia Europa. Eso estaría muy bien si se hiciera en un país democrático que establezca normas, respete las reglas, respete los derechos humanos y demás. Pero Marruecos no respeta absolutamente nada. Ya hemos visto lo que ha ocurrido con Ceuta. Todo está organizado desde Marruecos.

Desde el sector de la agricultura, las injusticias son evidentes si comparamos lo que se nos exige aquí en España con lo que ocurre en Marruecos. En producción de tomate, España era el primer proveedor a Europa. Ahora creo que somos el tercero. Nos han adelantado Holanda y nos ha adelantado Marruecos. Holanda produce muchísimo, con tecnología de invernadero de cristal. Tuvieron unos años complicados desde que empezó el conflicto con Rusia, ya que ellos calientan con gas natural. Al subir tanto el precio del gas, han tenido problemas y han reducido sus producciones porque no pueden quemar tanto gas para calentar los invernaderos.

Nosotros tenemos el sol, pero tenemos el inconveniente de que en España se han incrementado considerablemente los costes laborales. Mientras tanto, Marruecos está creciendo muchísimo, con dinero. Están haciendo muchas inversiones en infraestructura, en desaladoras, en redes de riego, en embalses, financiados por Europa. Ya se han convertido en el primer proveedor de tomates, de judías, de cerezas. Todos los frutos rojos están creciendo muchísimo. Todos los frutos que requieren mucha mano de obra. De hecho, hay muchas empresas españolas que están yendo allí a producir.

¿Y cómo es posible que Europa financie esto en Marruecos y no en sus propios países?

"Para formar parte de la Unión Europea hay que cumplir una serie de requisitos, y entre ellos, el más importante es ser un país democrático que respete los derechos humanos".

La justificación que se da es que quieren que haya un desarrollo económico y social en África para contener los flujos migratorios. Básicamente, esa es la explicación. Y eso estaría bien si Marruecos tuviese unas normas democráticas. Para formar parte de la Unión Europea hay que cumplir una serie de requisitos, y entre ellos, el más importante es ser un país democrático que respete los derechos humanos. Pero en los tratados con Marruecos, eso no importa nada.

Hay que tener en cuenta que África es muy grande y la población en Europa de inmigración procedente del Magreb es brutal, especialmente en Francia, Holanda y Bélgica. Con la idea de contener eso, se favorecen inversiones allí para el desarrollo. Pero realmente, luego hay mucha gente que trabaja en el campo en España que viene de África. Son personas que vienen de África y ocupan los puestos que casi nadie ocupa aquí.

Aquí en España, todo lo que comemos pasa por manos de inmigrantes. Directamente, todas las recolecciones se hacen con personas que vienen de África. Esa es la realidad.

Pero un africano aquí cobra con arreglo y tiene los derechos laborales de cualquier ciudadano español. Ese mismo trabajador, si trabaja en Marruecos, no tiene ningún derecho. Y eso nos pone en una situación muy complicada.

¿Qué diferencia de costes hay exactamente?

El componente más alto del coste de producción es la mano de obra. Aquí, un trabajador cuesta entre 100 euros diarios, más o menos. En Marruecos, 10 euros como mucho.

Además de Marruecos, han alertado sobre otros acuerdos comerciales como el Mercosur. ¿Se empiezan a notar los efectos?

Todavía no. Teníamos mucho miedo y advertimos mucho con el tema de la carne, ya que Mercosur produce muchísima carne. Decíamos que no están cumpliendo los estándares de calidad y de garantía sanitaria que se exigen aquí para los consumidores. Eso es una realidad y es así de cierto, tan cierto que desde principios de septiembre se ha prohibido la importación de carne de Brasil.

Está prohibida, no se puede comercializar. Ha sido ahora, cuando se ha redactado Mercosur. Lo sabían. Pero como los políticos tienen tanta bajeza moral y querían firmar Mercosur sí o sí, pues lo firmaron. Pero una vez firmado, ante la evidencia de que el propio gobierno de Brasil ha declarado que no tiene control sobre el consumo de hormonas y medicamentos que no están autorizados aquí en su ganadería, la Unión Europea, ante el riesgo que pueda haber para la salud pública, ha dicho que no se puede importar carne de Brasil.

Es decir, nos dan la razón. Firmaron Mercosur, que es lo que querían, y ahora prohíben la entrada. Y va a estar prohibido durante un tiempo importante, porque un sistema de control sanitario no se establece de un martes a miércoles. Va a estar tiempo. En fin, ya veremos lo que pasa, pero nos han dado la razón en cuanto a que decíamos que no existía control ninguno. Lo firmaron y ahora, por lo menos, carne de Brasil no va a entrar.

Hay muchos más productos. Por ejemplo, está llegando mucha uva de Sudamérica, también mucho cítrico, mandarina de Perú, y ya veremos qué influencia tiene. La ventaja que tenemos es que siempre van en contraestación. Ellos producen fundamentalmente en verano. Y si somos capaces de ordenar el comercio, pues bien, habrá más fruta.

El agua sigue siendo un tema crucial. ¿Cuál es el diagnóstico?

"Que hayamos tenido agua este año no quita que haya que seguir incidiendo en la infraestructura que necesitamos".

Yo creo que vamos a tener un final de año con tranquilidad en la agricultura. Pero la preocupación por el tema del agua queda latente. El que tengamos agua, hayamos tenido agua este año y creamos que podemos tener agua también para el año que viene, no quita que haya que seguir incidiendo en la infraestructura que necesitamos.

Para nosotros es básico el proyecto de regenerar el agua urbana, el vertido cero, y que ese agua, en vez de ir al mar, vaya a los agricultores. Con eso hacemos economía circular en torno al agua, damos seguridad a los agricultores y protegemos el medio ambiente. Ese proyecto es crucial para nosotros.

¿Y el trasvase Tajo-Segura?

Aunque el trasvase es crucial y rentable políticamente, no puede ser la única baza. Es imprescindible apostar por la reutilización, el reciclaje y la máxima eficiencia en el uso del agua.