En el centro de la imagen, Armando Guerrero, nuevo director deportivo del Lucentum.
Armando Guerrero toma el mando con ambición y método en el Lucentum
El nuevo director deportivo apuesta por un crecimiento sostenido desde la base y no esconde el objetivo de llevar al club de vuelta a la élite.
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El Lucentum ya tiene hoja de ruta. Y no pasa por una revolución inmediata ni por un golpe de efecto, sino por un plan medido a medio y largo plazo.
Ordenado, progresivo y con un punto de ambición que no se disimula. El nuevo director deportivo, Armando Guerrero, tomó el mando este jueves con un mensaje claro, crecer, pero hacerlo bien.
"Quiero llevar al Lucentum a las mayores cotas deportivas con un crecimiento continuo", explicó durante su presentación.
No es una frase vacía. Es la idea que recorre el proyecto que empieza a dibujar en Alicante, también para alivio del presidente, Daniel Adriasola, que podrá centrarse a partir de ahora en las tareas y proyectos puramente burocráticos y administrativos.
Guerrero, cuyo fichaje es un paso más en la evolución de la entidad desde la llegada al poder de la familia mexicana Díaz Aguayo, firma avalado por su experiencia en clubes como Gran Canaria o Betis y con un modelo bastante claro y exitoso en la cabeza.
Su planteamiento pasa por construir desde abajo, consolidar una estructura y, a partir de ahí, aspirar a más.
El primer paso está en la base. Literalmente. "El primer objetivo es tener una línea continua desde la cantera al primer equipo. Sentar unas bases y una filosofía", explicó el técnico, que ficha por dos años y medio, pero aspira a estar una década en la entidad.
No se trata solo de formar jugadores, sino de generar identidad. De que el club tenga una manera reconocible de trabajar y competir. Ahí entra también una visión más amplia de la cantera. No solo como fábrica de jugadores, sino como motor del club.
Como vínculo con la ciudad, puente con otras entidades vecinas y como espacio de crecimiento para entrenadores y técnicos. Una estructura que dé sentido al crecimiento y lo haga sostenible en el tiempo por si se alcanza el añorado regreso a la élite.
El contexto, sin embargo, es el que es. El Lucentum compite en Primera FEB y mira a la ACB, pero Guerrero no vende humo. "El dinero ayuda, pero no garantiza el éxito", advirtió, con ejemplos recientes en la cabeza como el de Estudiantes. El ascenso está ahí, pero no como una obsesión inmediata.
Su discurso gira más en torno a la preparación que al resultado. A estar listos cuando llegue el momento. "Hay que sentar las bases para el futuro, que te garanticen cupos, jugadores formados y una filosofía". Es decir, construir antes de dar el salto.
Esa misma idea se traslada al corto plazo. Guerrero insiste en que ahora toca observar, analizar y entender el club desde dentro. "Es el momento de recoger información y ver por dónde vamos". No hay decisiones precipitadas. Primero diagnóstico, luego decisiones.
Sinergias y presente
El proyecto no se limita a Alicante. Guerrero doblará su cargo con la dirección deportiva de Ángeles de México, dentro de una estructura que comparte propiedad y que busca generar sinergias entre ambos clubes.
"La idea es ver cómo podemos interactuar y ayudarnos a seguir creciendo", explicó. No son el mismo equipo, pero sí proyectos conectados.
En ese contexto, su presencia estará centrada en España, con el foco puesto en el primer equipo, aunque sin perder de vista el conjunto. "Voy a marcar la línea de trabajo desde la cantera hasta arriba, pero con equipos de trabajo en cada área", señaló.
Sobre el equipo actual, el mensaje es prudente. Rubén Perelló tiene contrato y, de momento, continuidad. "Nadie sabe cómo va a ir la temporada ni si se van a cumplir los objetivos", apuntó. La evaluación llegará al final, en función del rendimiento.
Mientras tanto, el objetivo deportivo es claro. "Meterse en el playoff". A partir de ahí, todo puede pasar. Guerrero conoce la categoría y no esconde su dificultad. Sin el factor cancha a favor, con rivales potentes, pero con margen para competir. "Una Final Four es una lotería y depende de cómo llegues esos días".
El discurso vuelve entonces al punto de partida. Crecer y estar arriba, pero de forma sostenida. "Soy ambicioso y no me escondo. El objetivo es competir cada año en la parte alta".
Guerrero no hará una revolución, pero sí irá remodelando el club paso a paso, desde los cimientos. Con la mirada puesta en la élite, pero con la convicción de que el gran salto empieza mucho antes de una Final Four.