Alain Andreu, Responsable Cultural de Maison de France y Carlos Galiana, presidente.

Alain Andreu, Responsable Cultural de Maison de France y Carlos Galiana, presidente. Laurine Maurice

Cultura

Casa de Francia dinamiza la cultura franco-española en Alicante: "Nuestro público va más allá del típico jubilado"

La asociación busca crear un vínculo entre ambas culturas y abrirse a toda la ciudadanía con hambre de aprender y compartir conocimientos.

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Alicante
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Lo que a veces nace de una coincidencia, puede convertirse a lo largo de los años en un vínculo intenso y con un propósito claro.

Esto es lo que le ha pasado a la Maison de France -casa de Francia- en Alicante. La organización nace en 2012 para conmemorar el cincuentenario de la salida de Argelia y rendir homenaje a los pieds-noirs acogidos en la ciudad.

A día de hoy, Casa de Francia de Alicante lleva más de una década tejiendo vínculos entre las culturas francesa y española, alejándose de los clichés y consolidándose como un auténtico laboratorio de intercambio intelectual.

Bajo la presidencia de Carlos Galiana Ramos y con Alain Andreu al frente del área cultural, la entidad se ha convertido en un punto de encuentro vivo, abierto y plural.

Su monumento "Gracias Alicante", erigido en la Explanada, simboliza esa gratitud histórica. Desde entonces, el proyecto ha evolucionado hacia una programación estable que incluye cine en versión original, conferencias, conciertos y presentaciones literarias, reforzando los lazos entre ambas culturas.

Casa con alma mediterránea

Tal y como lo describe con orgullo su presidente, no se trata solo de una institución cultural, sino también un espacio de convivencia y de identidad compartida.

Ocupa una sede luminosa en la agencia consular de Francia en plena rambla Mendez Nuñéz donde franceses, españoles y ciudadanos de otras nacionalidades se reúnen "sin fronteras", movidos por la curiosidad y el deseo de aprender.

Allí se celebran debates, clases de conversación, degustaciones gastronómicas y encuentros de arte. Su lema, "La Maison, esta es su casa", resume ese espíritu integrador que busca crear comunidad más allá de la nacionalidad o el idioma.

En palabras de Galiana, "lo que hacemos es acercar la cultura francesa a todos, no solo a los franceses residentes". Por eso, la mayoría de asistentes son españoles, algo que ha transformado el perfil de la asociación y la ha integrado plenamente en la vida cultural de Alicante.

Una orquesta

Uno de los grandes capítulos de esta historia es la salvación del histórico órgano mayor de la concatedral de San Nicolás, restaurado tras décadas de abandono. En colaboración con el maestro Frédéric Desmottes, el experto Francis Chapelet y la Diputación, el instrumento fue reinaugurado en 2021.

Cada primavera, el Ciclo Internacional de Organistas reúne intérpretes de primer nivel —de la Sagrada Familia, Versalles o Saint-Eustache— en conciertos gratuitos que desbordan el templo. "El órgano da la impresión de ser toda una orquesta", dice Galiana, recordando la emoción del público ante su potencia sonora y valor simbólico.

Literatura, psicoanálisis y ciencia

El dinamismo cultural de la Casa de Francia se extiende también al pensamiento y la literatura. Destacan las conferencias de Pedro Beltrán, experto en compositores e historia musical, y las presentaciones de autores como María Dueñas, cuyo libro Por Si un día Volvemos, retrata el exilio en Orán y el bilingüismo franco-español.

La asociación impulsa además debates sobre música y neurociencia, con figuras como la organista Anne-Isabelle de Parcevaux, que ha mostrado con escáneres cerebrales cómo la creatividad musical activa distintas zonas del cerebro.

Estas iniciativas reflejan el carácter de la Casa, que no se define como elitista ni institucional, sino como una cultura viva, de proximidad, apoyada por socios y patrocinadores como el Institut Français de València. La cuota anual de 30 euros financia actividades gratuitas y fomenta implicación entre los miembros.

Proyectos y desafíos

En los próximos años, la Casa de Francia aspira a restaurar el órgano barroco del siglo XVIII de la Basílica Santa María, en desuso y riesgo de deterioro definitivo. Para lograrlo, estudian lanzar una campaña ciudadana para conscienciar sobre este gran patrimonio de la ciudad.

Ese proyecto resume la filosofía de la asociación que tanto Alain como Carlos quieren compartir y que consiste en conservar el patrimonio, pero también respirar futuro, conectar a las personas más allá de fronteras o edades.

Identidad compartida

Y es que Alicante, con su magnetismo mediterráneo y su historia cosmopolita, se ha convertido en el escenario perfecto para esta iniciativa.

Desde su sede en pleno centro, la Casa de Francia recuerda que la cultura se expande cuando se comparte. En palabras de Alain Andreu: "Nuestro público va más allá del típico francés jubilado. Viene quien tiene ganas de aprender, de dialogar y de emocionarse con el arte".