FENÓMENOS PARANORMALES

Las Caras de Bélmez vuelven a aparecer en versión 2.0

"Desde que murió mi madre apenas salen, pero mira ahora", señala el propietario de la casa en el 45 aniversario del primer rostro

La nueva cara ha aparecido en el interior de un ojo.

La nueva cara ha aparecido en el interior de un ojo.

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Miguel, el propietario de la casa, agarra una rama de olivo y señala una especie de borrón en el suelo de la cocina. “¿Ves? Un ojo, otro ojo, la nariz y la boca. Es una cara de perfil”, sostiene. Es difícil verla. Yo, que además soy muy escéptico, tengo que fijarme un par de veces. Pero ni por esas.

“¿Me la marcas otra vez, por favor?”, le pido. Miguel opta por una solución 2.0: agarra su móvil, activa la cámara de fotos y sitúa la pantalla sobre la mancha. Tal vez el objetivo de su viejo Sony esté en sintonía con las apariciones espectrales porque, bajo su lupa, la cara se distingue con claridad. Ahí está, delante de mí: la última de las “Caras de Bélmez”, que sólo se aprecia por obra y gracia de la tecnología japonesa.

La interpretación de la nueva cara que ha aparecido en el suelo

La interpretación de la nueva cara que ha aparecido en el suelo

“Desde que murió mi madre apenas salen. Y si aparece alguna lo hace con muy poca fuerza. Pero mira ahora… ¿ves aquí? Dentro del ojo izquierdo de ese rostro emerge otra cara. Y de esa cara un cuerpo y un vestido de novia. Hace tiempo que no pasaba pero fíjate… han vuelto”. Lo cuenta Miguel Pereira, el propietario de la casa donde, desde hace casi medio siglo, aparecen extrañas manchas con formas de rostros humanos en el suelo.

¿ESPÍRITUS O FRAUDE?

¿Espíritus o fraude? El de las “Caras de Bélmez” es uno de los misterios más controvertidos y longevos de la historia de la parapsicología española. Para los creyentes es un milagro sin explicación. Para los escépticos, un montaje diseñado para recaudar dinero.

Sea como fuere, los rostros que han estado apareciendo durante más de 30 años en una casa de Bélmez de la Moraleda (un pequeño pueblo de la provincia de Jaén) habían pasado a la historia. El fenómeno sólo se daba mientras María Gómez, la propietaria, estuvo viva. La casa permanece cerrada desde que ella falleció en 2004. Sólo se abre a las visitas, que pagan la voluntad por ver los espectros. Las caras fueron perdiendo intensidad de forma paulatina cuando murió María. Ahora, a punto de cumplirse los 45 años de la primer aparición, las manchas vuelven a hacer acto de presencia.

LUCHANDO CONTRA EL CEMENTO

La primera cara salió el 23 de agosto de 1971, en el suelo de la cocina-salón de la casa. “Yo venía de trabajar en el campo y mi madre me preguntó si yo era capaz de ver algo en el suelo. Claro que se veía. Era una cara clarísima. Yo le pregunté a mi madre quién había pintado eso, pero mirando un par de veces te dabas cuenta de que aquello no era pintura”, rememora Miguel.

El hallazgo se convirtió en la comidilla del pueblo. Los días siguientes, todos los vecinos peregrinaron hasta la casa de María para presenciar aquel fenómeno. “En su momento fue insoportable. Yo acabé con aquello porque la casa era un ir y venir de gente a todas horas. Mi madre estaba enferma de fiebre de malta y su salud no podía resistir tanto trajín. Lo que hice fue picar el suelo, hacer desaparecer la cara y echar otra capa de cemento nuevo en el suelo”. Problema resuelto, pensó Miguel. Sólo tres días más tarde, el mismo dibujo volvió a emerger bajo lo pies de los moradores.

El Pelao, una de las caras más famosas y antiguas

El Pelao, una de las caras más famosas y antiguas

A partir de ese momento, aquellas visiones se sucedieron de forma sistemática. Con tanta claridad se manifestaban que María las tenía a todas bautizadas: “A esta la llamamos “El Pelao”, porque parece un hombre calvo. A esta, “El Fraile”, por su parecido con Fray Leopoldo de Alpandeire. Esa que tenemos expuesta aquí es “La Pava”, que es la más conocida. Aquella que ya desapareció pero que conservo en fotografías es “La Familia”, porque se ve un padre, una madre, un hijo y una hija”, sostiene Miguel, que se apoya en una rama de olivo para señalar, cual profesor frente a una pizarra, la fisonomía de los espectros de su casa.

LA CASA SOBRE EL CEMENTERIO

Los parapsicólogos más populares de Europa desfilaron por la casa para intentar encontrar alguna explicación al fenómeno. Fernando Jiménez del Oso o Germán de Argumosa pasaron largas jornadas en el interior de la casa, picando el suelo y analizando las manchas. “Cavaron un agujero de 2,80 metros de profundidad y hallaron huesos que databan del siglo XII. Dicen que la casa está construida bajo un viejo cementerio, pero yo eso ya no lo sé”.

Miguel busca mantener limpia la memoria de su madre y rechaza cualquier acusación de fraude: “Aquí han venido investigadores de todo el mundo y nadie ha podido concluir que esto sea un montaje. Porque no lo es”, asevera, sosteniendo un papel con el sello del programa “Cuarto Milenio” en sus manos, como el que esgrime la sentencia de un juez: “¿Ves? El propio Iker Jiménez nos certificó que no había ningún tipo de fraude. Aquí vinieron notarios y hasta la brigada criminal de Franco a intentar demostrar que esto era una farsa. Nadie fue capaz de desmentirnos”.

En las paredes de las casas hay numerosas fotos de Íker Jiménez

En las paredes de las casas hay numerosas fotos de Íker Jiménez

A Íker Jiménez lo menciona constantemente. Y es que el periodista pasó tanto tiempo investigando el fenómeno paranormal en esa casa, que las paredes están empapeladas literalmente con fotos y recortes de prensa suyos. "La primera vez que vino llegó con una compañera suya, rubia, que se llama Carmen Porter. Mi madre les dijo que acabarían casándose y teniendo una hija. Ellos decían que eso iba a ser imposible. Pero fíjate... ahora es su esposa y tienen una niña preciosa", relata Miguel. 

EL FRAUDE DE LA 'CASA 2'

“Lo que sí que es un fraude es la 'Casa 2', donde está demostrado que las caras son pintadas”, se queja Miguel. Se refiere a otra casa situada en el mismo pueblo y propiedad de dos hermanas que son familiares lejanas de María. Al parecer, aprovecharon el rebufo del éxito de las “Caras de Bélmez” y vieron un filón. Pintaron el suelo con rostros parecidos a los de la casa de María Gómez y empezaron a citar a gente para que admirasen las nuevas apariciones. No obstante, no se atrevieron a hacerlo público hasta 2004, cuando María falleció.

Las “Caras de Bélmez” son el único reclamo turístico de esta inhóspita villa de montaña de la provincia de Jaén. Bélmez de la Moraleda es un lugar remoto que no pilla de paso de ningún sitio. Para llegar hay que desviarse a propósito. Sin industria, ni atracciones turísticas de ningún tipo, el pueblo acabó sacando petróleo de las fantasmagóricas apariciones de la casa de María Gómez.

Miguel Pereira muestra La Pava, la cara más famosa

Miguel Pereira muestra La Pava, la cara más famosa

El Ayuntamiento, por su parte, ha montado un museo llamado “Centro de interpretación de las caras”. Y el resto de habitantes aseguran creer a pie juntillas que se trata de un fenómeno paranormal. Obvio. Cada año desfilan centenares de curiosos por el municipio para ver con sus propios ojos los singulares rostros. Los propietarios de los bares de la zona están encantados y piden "que salga una cara en cada casa, porque así vendrá mucha gente". 

Por su parte, Miguel se defiende: "En mi vida he cobrado un duro por la entrada. La gente viene, yo les enseño las caras, les explico la historia... y me dejan la voluntad", cuenta señalando una bandeja en la que hay un billete de 10 euros, tal vez como sugerencia de aportación. "Esta casa requiere un mantenimento, la pintura, el pago del impuesto municipal. Sólo nos da para eso. Nadie se ha hecho rico con las caras. Nadie de mi familia, claro está, porque los periodistas sí que habéis rentabilizado bastante esta historia", concluye guardando su viejo teléfono Sony, el nuevo aliado de este fenómeno.