Elecciones EE.UU. 2016

Ex altos cargos del Partido Republicano dan la espalda a Trump

Un grupo de 50 exfuncionarios de seguridad nacional del Partido Republicano han firmado una carta anunciando que no lo votarán porque lo consideran una amenaza para el país.

Donald Trump durante una comparecencia en Iowa.

Donald Trump durante una comparecencia en Iowa. Reuters

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Alarmados por sus entrevistas, sus mensajes en Twitter, sus discursos y su campaña, varios ex funcionarios, asesores y, también, legisladores republicanos han decidido darle la espalda al candidato presidencial del partido, Donald Trump, e incluso algunos han afirmado que votarán por Hillary Clinton, la candidata demócrata.

La rebelión dentro del Partido Republicano, que nunca logró superar del todo la fractura que sufrió durante las primarias presidenciales en las que se impuso Trump, no es nueva. De hecho, ya en el último tramo de la interna había despuntado el movimiento #NeverTrump, que nunca logró frenar el avance del magnate inmobiliario hacia la candidatura.

Pero ahora, después de varios traspiés que han desatado un derrape de Trump en las encuestas, muchas figuras de segundo nivel del partido han comenzado a hacer explícito su rechazo al candidato republicano. El primer congresista que ya ha dicho que no lo votará es Richard Hanna, de Nueva York, asegurando que votará a Clinton.

El lunes 50 exfuncionarios republicanos de seguridad nacional, muchos de ellos, integrantes del gobierno de George W. Bush, publicaron una carta en la cual afirmaron que Trump “carece del carácter, los valores y la experiencia” para ser presidente de Estados Unidos. Además, lo acusan de debilitar la autoridad moral del país, y de carecer del “conocimiento básico” de las leyes, las instituciones y la Constitución del país, además de tener un “pobre entendimiento” de los intereses de política exterior de Washington.

“Ninguno de nosotros votará por Trump”, afirman los 50 firmantes de la misiva. “Estamos convencidos que sería un presidente peligroso, y de que pondría en peligro nuestra seguridad nacional y nuestro bienestar”, agregan.

La carta lleva varias firmas reconocidas, entre ellas, Michael Hayden, antiguo director de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA); John D. Negroponte, un diplomático de carrera del Departamento de Estado, quien fue el primer director de inteligencia nacional, y Robert Zoellick, expresidente del Banco Mundial, quien trabajó para los dos Bush, George H.W. y George W.

Los firmantes expresaron sus dudas respecto a Clinton, pero coincidieron en que sería mucho mejor presidente que Trump.

Este lunes por la noche, Susan Collins, senadora republicana en Maine, se ha sumado a los republicanos anti Trump al asegurar que no le votará porque no es capaz de tratar a otras personas con respeto. Collins también cree que Trump es una amenaza para la seguridad nacional en una columna en el Washington Post.

Trump ha respondido a través de un comunicado

“Los nombres en esta carta son a los que el pueblo estadounidense debe recurrir en busca de respuestas sobre por qué el mundo es un desastre”, ha dicho. “Y les damos las gracias por haber dado un paso al frente para que todos en el país sabe que merece la culpa de hacer del mundo un lugar tan peligroso”, ha agregado.

El nuevo golpe del 'establishment' a Trump ha coincidido con el lanzamiento de la candidatura presidencial de un antiguo director de la CIA, Evan McMullin, quien aspira a ser un representante del movimiento #NeverTrump.

“En un año en que los estadounidenses han perdido la fe en los candidatos de los dos partidos principales, es el momento para una nueva generación de líderes de dar un paso al frente”, ha dicho en un comunicado. “Nunca es demasiado tarde para hacer lo correcto, y Estados Unidos se merece algo mucho mejor de lo que Donald Trump o Hillary Clinton nos pueden ofrecer”, ha completado.

La sangría al respaldo a Trump dentro del Partido Republicano es un problema ya viejo para Trump que ha quedado a la vista en la convención partidaria de Cleveland. Primero, el último candidato presidencial, Mitt Romney, lo criticó durante las primarias. Luego, ninguno de los ex presidentes o antiguos candidatos a presidentes concurrieron a la convención a darle su respaldo. Ted Cruz, su principal rival, se negó a darle su respaldo formal.

La asesora principal de Jeb Bush, Sally Bradshaw, ha anunciado días atrás que dejó el Partido Republicano para convertirse en independiente. Bradshaw vive en Florida, un “estado disputado” en la elección presidencial, y ha dicho que si la elección llega a estar ajustada votará a Hillary Clinton. Otro republicano de la Florida, Wadi Gaitan, hispano, también ha dejado su puesto de vocero del partido debido a Trump, según informó The Hill.

Nadie espera que este panorama cambie mucho de aquí a noviembre, sino, más bien, todo lo contrario. La pregunta, más bien, es cuál será el próximo nombre que le dará la espalda a Trump.