SOCIEDAD

El caos en el Orgullo Gay evidencia que Madrid "no está preparada" para su cita mundial

Sólo el buen ambiente y la falta de incidentes han compensado los retrasos, los grandes huecos en la manifestación y la ausencia de los principales líderes políticos para arropar la lucha LGTB. 

A la manifestación estatal han acudido 1,5 millones de personas según la organización

A la manifestación estatal han acudido 1,5 millones de personas según la organización EFE

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Los organizadores del Orgullo Gay de Madrid llevan meses repitiendo, por activa y por pasiva, que la edición de este 2016 sería "el ensayo definitivo" del World Pride 2017, un evento que hará que la ciudad se convierta en capital mundial LGTB acogiendo, según las previsiones, a más de 4 millones de visitantes. La falta de coordinación entre responsables del MADO (Madrid Orgullo), convocantes de la manifestación (FELGTB y Cogam) y el Ayuntamiento de Madrid se ha evidenciado este sábado cuando la desorganización ha tomado las riendas de la manifestación estatal.

Retrasos en los horarios programados, huecos dentro del desfile que no daban continuidad a la marcha, embotellamientos en las entradas y salidas de las estaciones de metro, práctica ausencia de baños públicos y ningún líder político de primera fila es lo que se han encontrado los 'hombres de negro' del World Pride, que llevan desde el miércoles supervisando todos los actos. El buen ambiente que se ha respirado, la alegría que desprendían los manifestantes y la falta de incidentes han contrarrestado el caos vivido. 

"No estamos preparados aún, no se puede dejar la organización de 1,5 millones de personas relegada a reuniones de última hora. A un par de días de este sábado nos pedían que vallásemos todo el recorrido. Eso es imposible", reconocen a EL ESPAÑOL fuentes de la organización que prefieren mantenerse en el anonimato. Como consecuencia, al igual que en años anteriores, se sigue repitiendo que parte del recorrido es tomado por asistentes a la manifestación ajeno a los colectivos que se manifiestan bajo pancartas.

"Tenemos 365 días"

"O nos ponemos las pilas todos o esto va a ser un auténtico desastre. Tenemos 365 días para lograrlo", reconoce también a este diario uno de los miembros de la cúpula organizadora.

Esos son los días, prácticamente, que cuentan todos los agentes implicados en una fiesta que hoy ha acogido a más de un millón de personas, para mejorar la organización. Será entonces cuando Madrid se convierta en la sede del World Pride, después de que en 2007 fuese capital europea del Orgullo.

"Madrid es el centro de la comunidad, pero también queremos que esté la comunidad y toda España detrás de nosotros. Por eso queremos convocar a todos para que el año que viene podamos hacer algo único en nuestra ciudad: la celebración del día del orgullo mundial", ha afirmado la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, desde el escenario final de la manifestación en la plaza de Colón. 

Una ubicación que el pasado año fue multada con 12.400 euros por el propio Ayuntamiento por exceder los decibelios máximos permitidos. Este año no volverá a pasar. Y será así porque en una maniobra 'in extremis', el pleno del Ayuntamiento aprobó una moción, con la abstención del PP, en la que se declaraba la fiesta de "interés general", que conlleva que la ordenanza que regula los ruidos sea más flexible durante estos días.

La decisión se aprobó, tras un año de peticiones de reuniones por parte de FELGBT Y Cogam al equipo de Gobierno de Carmena, el mismo día que se ofreció el 'no pregón' (este año AEGAL, siglas que engloban a los empresarios, decidió, fruto "del cabreo" -tal y como así lo reconoció su presidente, Alfonso Llopart a EL ESPAÑOL-, cancelarlo por la polémica suscitada en redes sociales tras elegir al jurado de MasterChef como pregoneros del Orgullo 2016. "No vamos a poner a otros en sustitución. No hay pregón y punto".

SIN LÍDERES DE PRIMERA FILA

Probablemente, los 'hombres de negro' no hubiesen reconocido a los líderes de los principales partidos políticos si estos se hubiese sumado a la manifestación. No ha sido el caso. Ni el líder del PSOE, Pedro Sánchez, ni el de Podemos, Pablo Iglesias, ni el de Izquierda Unida, Alberto Garzón, se han dejado en la marcha que reclamaba "leyes por la igualdad real". A Mariano Rajoy no se le esperaba.

Si el pasado año, Sánchez, Iglesias y Garzón compartieron espacio y buscaron acaparar los flashes mediáticos para abanderar la lucha LGTB, este no han acudido cuando se cumple una semana del final de campaña de las elecciones generales del pasado 26 de junio. En su lugar, Íñigo Errejón por Podemos, Begoña Villacís en representación de C's y la socialista Ángeles Álvarez.

Tampoco ha estado finalmente, como ya anunció ella misma, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Tras ser invitada en calidad de líder del Gobierno regional, fue vetada por los organizadores por pertenecer al Partido Popular. En su lugar ha estado Carlos Izquierdo, consejero de Políticas Sociales y Familia, que ha querido quitarle hierro al asunto y dar por concluida una polémica que ha saltado durante toda la semana a los titulares de los medios de comunicación.

AGLOMERACIONES Y FALTA DE SERVICIOS

La gran afluencia de público, acorde a lo reunido en anteriores ediciones pero que no es ni la mitad de lo estimado para el próximo año, también ha provocado que las estaciones de metro y renfe cercanas se formen largas colas en los andenes. Hay que sumar que a aquellos que les den las altas horas en este sábado de celebración no podrán usar la línea 1 de metro de Madrid ya que comienzan las obras este mismo día.

"Si no ponen baños como en las plazas, pues meo aquí en la calle", ha podido escuchar este diario en más de una ocasión. Y es que ante la falta de baños prefabricados a lo largo del Paseo del Prado y de la Castellana, muchos han sido los que han utilizado la vía pública para orinar. "Si tampoco nos dejan entrar en los bares si no consumes", se han quejado dos chicas del norte de Madrid después de miccionar detrás de un contenedor.

Y Carmena de fondo finalizaba su discurso con unas palabras para los asistentes: "Cuidadme la ciudad, cuidad Madrid para que siga siendo lo que hoy es. Viva el orgullo, viva Madrid".

A partir de esta noche la cuenta atrás empieza a correr. 12 meses. 365 días en los que hacer de Madrid una digna sede mundial del World Pride. "Las reuniones deben empezar este mismo lunes", advierten desde los colectivos.