El Rey Juan Carlos, durante su última visita a España, en mayo de 2022 en Sanxenxo.

El Rey Juan Carlos, durante su última visita a España, en mayo de 2022 en Sanxenxo.

España CASA DEL REY

Moncloa espera que Juan Carlos I "se porte bien y sea discreto" durante su segundo viaje a España

El Gobierno descarta que el Emérito ponga fin a su "exilio" para instalarse de nuevo en España y enmarca su visita en el "ámbito privado".

12 abril, 2023 03:03

La visita que el Rey emérito Juan Carlos I tiene previsto realizar la próxima semana a Sanxenxo (Pontevedra) no sólo provoca incomodidad en el Palacio de la Zarzuela. La noticia también ha sido recibida con resquemor por el Gobierno.

Fuentes de la Moncloa han expresado este martes su deseo de que Juan Carlos I "se porte bien y sea discreto", para evitar el "espectáculo" en el que se convirtió, en mayo del año pasado, su primera visita a Sanxenxo tras su exilio en Abu Dabi.

De puertas afuera, la reacción ha sido otra. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la ministra portavoz Isabel Rodríguez ha asegurado que el Gobierno no tiene "nada que comentar" sobre una "decisión personal" del monarca que se produce "en el ámbito privado".

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La ministra ha recordado la carta que Juan Carlos I remitió una carta a su hijo en marzo de 2022, en la que le anunciaba su intención de instalarse definitivamente en el emirato árabe de Abu Dabi, desde donde realizaría ocasionalmente algunas visitas periódicas a España, siempre de carácter privado y fuera de cualquier agenda institucional.

Ni el Ejecutivo ni la Zarzuela esperan, por tanto, que el Emérito ponga fin a su "exilio" para instalarse de nuevo en España. Algo que se convertiría en un permanente quebradero de cabeza para la imagen de la Casa del Rey.

Isabel Rodríguez ha recordado en su comparecencia de este martes que "el Gobierno ha manifestado en múltiples ocasiones su opinión respecto a los hechos que se conocieron hace tiempo sobre la conducta del Rey emérito y seguimos manteniendo la misma opinión".

Aludía a los pronunciamientos que varios miembros del Ejecutivo realizaron en mayo del año pasado, durante la primera visita de Juan Carlos I a Sanxenxo. Tras aquel viaje, la propia Isabel Rodríguez lamentó que el Emérito "ha perdido la oportunidad, que los españoles esperaban, de dar explicaciones y pedir perdón". Y apostilló: "Debería haber sido mucho más cuidadoso".

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En aquella ocasión, el monarca se vio rodeado de multitudes que le aclamaban, al grito de "¡Viva el Rey!", en cada aparición pública que realizó en el club náutico de Sanxenxo.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, también se pronunció entonces en similares términos y consideró que "todos los ciudadanos merecen una explicación" sobre los escándalos financieros en los que se ha visto envuelto el monarca.

No obstante, tras pagar varias regularizaciones ante la Hacienda Tributaria, Juan Carlos I hoy no tiene cuentas pendientes con la Justicia. Tanto la Fiscalía Anticorrupción como la Fiscalía suiza ya han archivado las investigaciones abiertas sobre la fortuna que el Emérito ocultaba en varias sociedades y fundaciones en paraísos fiscales.

A raíz de estos hechos, los dirigentes de Podemos aprovecharon la primera visita del Emérito a Sanxenxo para elevar el tono de su campaña contra la Monarquía. La secretaria de acción institucional del partido morado, María Teresa Pérez, sostuvo que la Casa Real es una institución "diseñada para delinquir".

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Y el coportavoz de Podemos, Pablo Fernández, presentó una iniciativa parlamentaria para retirar a Felipe VI la inviolabilidad porque se ha convertido, argumentó, en "el principal impedimento para una reforma constitucional y para un avance progresista en sentido republicano".

Como ha informado EL ESPAÑOL, Juan Carlos I viajará el próximo lunes a Londres, donde tiene previsto participar en un almuerzo privado con Carlos III de Inglaterra. Dos días después, llegará a Vigo para asistir a la regata del club de Sanxenxo en la que participa su embarcación, el Bribón. Como el año pasado, se albergará en casa del empresario Pedro Campos, al que le une una estrecha amistad.

La primera visita del Emérito a Pontevedra incluyó un momento más íntimo, cuando acudió a un partido de balonmano para poder abrazar a su nieto, Pablo Urdangarin. Antes de regresar a Abu Dabi, Juan Carlos I se desplazó hasta el palacio de La Zarzuela, donde mantuvo una tensa reunión de cerca de cinco horas con su hijo.