Papeles de Panamá

Soraya y Montoro celebran la caída de Soria gracias al cambio de criterio de Rajoy

Un alto cargo dimite antes de ser investigado, al contrario de lo que defiende el líder del PP para blindar a Barberá.

Sáenz de Santamaría y Montoro, en el Consejo de Ministros.

Sáenz de Santamaría y Montoro, en el Consejo de Ministros. Efe

Mariano Rajoy ha perdido con el 'caso Soria' una de las coartadas que utilizaba para enfrentarse a cualquier caso nuevo de corrupción que intentara extenderse por el Partido Popular. Hasta este viernes, la consigna en el PP era que ningún cargo sería apartado de sus funciones hasta que un juez le investigue, como pasa con el 'caso Barberá'. “El caso de Soria es distinto”, reconocen en privado fuentes del PP.

El ya ex ministro de Industria (Luis de Guindos ha asumido sus funciones) se había encerrado desde el lunes en un laberinto en el que ni siquiera él conocía la salida. Todos en el Gobierno creían en su inocencia hasta el jueves, cuando no fue capaz de explicar al presidente del Gobierno por qué aparecía su firma en una empresa radicada en un paraíso fiscal. Mariano Rajoy no tuvo más remedio que dejar caer a uno de sus ministros más próximos para impedir que el escándalo le arrastrara irremediablemente a él al borde de unas nuevas elecciones.

En el comunicado que el propio ministro hizo público este viernes, alegó que dimitía por “los errores cometidos durante los últimos días”. En Moncloa, la vicepresidenta del Gobierno se remitía constantemente a la literalidad del texto para zanjar el asunto. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, iba más lejos para sentenciar a Soria: "Nadie puede estar en el Gobierno" si ha operado desde paraísos fiscales.

Acorralado y abandonado

Pero la realidad es que nadie supo explicar cuáles eran las razones reales por las que se dejaba caer a una de las personas más cercanas al presidente. ¿Confirmó José Manuel Soria a Rajoy si aquella cuenta en un paraíso fiscal era suya? ¿Dimitía únicamente por un error de comunicación?

Soria se vio acorralado y completamente abandonado por los suyos. La presión le pudo el jueves por la noche, cuando pactó con Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal que el viernes haría pública su “decisión irrevocable” de renunciar a todas sus funciones: la cartera ministerial, la presidencia del partido en Canarias y el escaño en el Congreso de los Diputados. Amigo íntimo de Mariano Rajoy, un intocable del Consejo de Ministros y “con un gran futuro político por delante”, según fuentes internas del partido, caía tras ofrecer versiones confusas y contradictorias sobre por qué su nombre aparecía vinculado a paraísos fiscales.

La situación se volvió insostenible el jueves al mediodía y rápidamente se extendió la idea de que no podría aguantar callado hasta el lunes para explicarse ante el Congreso de los Diputados. Mariano Rajoy se enteraba de que Soria aparecía vinculado a una empresa radicada en Jersey en un acto de partido en Cuenca. Nada más enterarse se encerró con María Dolores de Cospedal en una sala para calibrar la dimensión del escándalo. El ministro de Industria, su amigo, uno de sus mayores confidentes, no fue capaz de explicarle por qué aparecía su nombre vinculado a un offshore cuando desde el lunes le prometió que estaba limpio de cualquier sospecha.

Rajoy desconfió de Soria

A Mariano Rajoy no le convencieron las explicaciones y acabó desconfiando de su amigo, y así se lo dio a entender al propio perjudicado, que finalmente renunció a todas sus funciones el viernes a primera hora. La destitución no fue necesaria. Todo se solucionó antes de que comenzara el Consejo de Ministros, como quería la vicepresidenta, que en ningún momento se comunicó con el ministro de Industria para intentar apagar el incendio abierto en el partido y en el Gobierno.

Lejos de ayudar a calmar las aguas, Sáenz de Santamaría puso hora al cortafuegos: ella no quería ser la que tuviera que dar la cara por su compañero en la rueda de prensa posterior al encuentro de Rajoy con los miembros de su Gabinete. Las súplicas de la vicepresidenta se hicieron realidad, y en la tradicional rueda de prensa que ella preside todos los viernes respondió a todas las preguntas relacionadas con Soria remitiéndose a su comunicado. De hecho, la vicepresidenta recibió a la prensa escoltada por dos de sus más fieles colaboradores, los ministros Cristóbal Montoro y Fátima Báñez. 

El ejemplo de Soria

Los más marianistas del PP interpretan esta caída como el triunfo de Soraya Sáenz de Santamaría frente a los ministros del Gobierno más cercanos a Rajoy, donde se incluía siempre a José Manuel Soria. De hecho, el líder conservador ponía al propio Soria como ejemplo siempre que podía y lo defendía de que en el pasado sufrió una persecución mediática y los tribunales siempre archivaban sus causas. Hasta que llegaron los papeles de Panamá y las explicaciones, que caían en papel mojado.

Los miembros del denominado G7, los ministros que son de la máxima confianza de Mariano Rajoy, son José Manuel García-Margallo, Ana Pastor, Jorge Fernández Díaz, Isabel García Tejerina, Pedro Morenés y Rafael Catalá. Hasta este mismo viernes, el canario José Manuel Soria formaba parte del círculo más cercano al presidente que hasta hoy parecía intocable. Personas cercanas al ex ministro reconocen que “ha sido muy duro” y confían en que pueda demostrar su inocencia. Mientras, propios y extraños ven en la destitución fulminante de Soria una guerra soterrada por el futuro control del partido si Mariano Rajoy no consigue formar Gobierno y la sucesión se abre.