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Los pueblos medievales siempre son una muy buena opción para una escapada, ya que nos permiten transportarnos al pasado y poder contemplar las construcciones que se utilizaban siglos atrás.

En España podemos encontrar un gran número de ellos, pero algunos tienen particularidades que los hacen especialmente interesantes, como es el caso de Sigüenza, en la provincia de Guadalajara, en Castilla-La Mancha.

Visitarla supone poder recorrer a pie sus maravillosas calles medievales, pero también alojarse en un castillo de lujo o visitar su catedral gótica y alcázar del siglo XII. Se trata de un verdadero tesoro medieval de la región, destacando especialmente por su impresionante fortaleza.

Qué ver y hacer en Sigüenza

Sigüenza era una ciudad medieval que gozó de gran prosperidad, lo que hace que la gran mayoría de lugares de interés tengan relación con esta época, con diferentes rincones que nadie se puede perder.

Castillo-Parador de Sigüenza

El Castillo-Parador de Sigüenza es una imponente fortaleza medieval del siglo XII.

El Castillo-Parador de Sigüenza es una imponente fortaleza medieval del siglo XII. E.E.

El Castillo-Parador de Sigüenza es uno de los imprescindibles, un enclave que ha sido ocupado por diferentes pueblos a lo largo de su historia. Situado en la parte más alta del pueblo, fue elegido por los árabes para construir su alcazaba aprovechando su posición.

Tras la reconquista en el año 1124, pasó a manos cristianas, pasando a ser usada como residencia eclesiástica durante siglos. A lo largo de su historia sufrió diferentes ampliaciones, destrozos y rehabilitaciones, la última de ellas para convertirlo en un espectacular parador en el que te puedes alojar.

La Catedral de Santa María

Entre los lugares imprescindibles de Sigüenza también está la Catedral de Santa María, un templo-fortaleza que cuenta con dos imponentes torres en su fachada principal. En su momento fueron construidas para hacer vigilancia militar y enviar señales visibles desde el Castillo.

Se recomienda visitar su interior, para lo que habrá que comprar una entrada. Uno de sus principales atractivos es su estatua funeraria de la imagen por excelencia de la ciudad, el Doncel.

Es una estatura funeraria que realmente es la tumba de Martín Vázquez de Arce, el hijo de un noble que falleció a los 25 años de edad mientras peleaba por la reconquista del Reino de Granada.

Esta estatua representa al joven leyendo un libro, con el fin de destacar la inteligencia y curiosidad que este tenía. Además, en el interior hay diferentes capillas, rosetones góticos impresionantes y un museo catedralicio.

Plaza Mayor y Ayuntamiento

La Plaza Mayor de Sigüenza fue construida en el siglo XV por orden del cardenal Mendoza, que decidió derribar una parte de la muralla para crear un lugar en el que se pudiese asentar el mercado semanal, en una decisión que supuso el fin del pueblo fortificado para dar protagonismo al lado comercial.

Nos encontramos ante una de las plazas castellanas más bonitas de Guadalajara y se encuentra presidida por el Ayuntamiento, un edificio renacentista del siglo XVI. En este lugar se encuentran unos bonitos soportales porticados, además de terrazas de bar para tomar algo.

Desde la plaza se puede llegar a la Calle Mayor, la calle con más encanto y vida del pueblo. Caminar por ella supone meterse de lleno en el casco histórico de Sigüenza.

La Casa del Doncel

La que en su día fue la casa familiar del Doncel, el personaje más importante del pueblo, es otro de los grandes tesoros de Sigüenza. Es un palacio de estilo gótico civil con una fachada con gran poder simbólico que está en el corazón del pueblo medieval.

La Casa del Doncel fue restaurada por parte de la Universidad de Alcalá de Henares, en un proceso que permitió descubrir un arco mudéjar policromado que es uno de sus grandes tesoros.

Monasterio de Santa María de los Huertos

Uno de los grandes tesoros de este pueblo de Guadalajara es el monasterio de Santa María de los Huertos, que tiene la particularidad de que en sus orígenes no era un monasterio, sino una iglesia de estilo gótico-renacentista construida en el siglo XVI.

Empezó a tener uso monástico en el siglo XX, cuando un grupo de monjas clarisas se trasladó a este lugar, provocando la construcción de un convento junto a esta iglesia. Si eres goloso, puedes comprar algunos dulces artesanales elaborados por las monjas, como sus trufas de chocolate, una de sus especialidades.

Otros lugares de interés

Los mencionados son algunos de los puntos de interés más importantes de la ciudad, pero hay otros muchos que bien merecen la pena, como es el caso de las cuatro murallas de Sigüenza, que fueron claves para defender el pueblo de los ataques enemigos.

Para disfrutar de todo su encanto medieval, es imprescindible visitar el barrio de Las Travesañas, que era el lugar donde se asentaba el centro del pueblo durante la Edad Media. Pasear por sus calles permite retroceder varios siglos en el tiempo.

En este barrio llegaron a cohabitar tres culturas (judíos, musulmanes y cristianos), lo que lleva a Sigüenza a contar con una gran riqueza cultural, la cual se aprecia en todos sus rincones. También recomendamos visitar el parque de La Alameda, su pulmón verde, perfecto para relajarse y sentarse a tomar algo.

Finalmente, tenemos que hacer mención al Mirador del Cid, desde donde poder contemplar unas increíbles vistas panorámicas de toda la ciudad. No obstante, está algo alejado del pueblo, por lo que se recomienda acudir en coche hasta él.