Publicada

A poco más de una hora de Madrid aparece Sepúlveda, una de esas ciudades medievales castellanas que parecen detenidas en el tiempo. Calles empedradas, iglesias románicas, antiguas murallas y miradores sobre cañones naturales convierten esta localidad segoviana en una de las escapadas más bonitas del interior de España.

Situado junto al espectacular Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, Sepúlveda combina patrimonio medieval, naturaleza y gastronomía tradicional en un entorno perfecto para desconectar durante un fin de semana.

Recorrer Sepúlveda es caminar entre siglos de historia. Su casco antiguo conserva gran parte de la estructura medieval y está lleno de calles estrechas, soportales de piedra y casas con escudos nobiliarios.

Ciudad medieval de Sepúlveda.

Ciudad medieval de Sepúlveda.

El mejor punto para comenzar la visita es la Plaza Mayor, el auténtico corazón del municipio. Aquí sobresale la iglesia del Salvador, considerada una de las joyas del románico castellano y uno de los templos más antiguos de Segovia.

Desde esta plaza parten varias callejuelas llenas de encanto donde merece la pena perderse sin rumbo, descubriendo rincones tranquilos y pequeñas fachadas históricas.

Un patrimonio medieval único

Sepúlveda es uno de los grandes referentes del románico en Castilla y León. A lo largo del municipio aparecen diferentes iglesias medievales que conservan todavía ese carácter sobrio y monumental tan característico de la época.

La más importante es la iglesia del Salvador, construida en el siglo XI y visible desde buena parte del casco urbano gracias a su torre. Pero más allá de los monumentos principales, gran parte del atractivo de Sepúlveda está en las cuestas, los pasadizos, las calles empedradas y el ambiente tranquilo que mantiene el pueblo.

Restos del castillo de Sepúlveda.

Restos del castillo de Sepúlveda.

El pasado defensivo de Sepúlveda todavía se aprecia en varios puntos del municipio. Una de las entradas más conocidas es la Puerta del Azogue, antiguo acceso al recinto amurallado y uno de los lugares más fotografiados.

También merece la pena subir hasta las ruinas del antiguo castillo de Fernán González. Aunque hoy apenas se conservan restos de la fortaleza, desde la parte alta se obtienen unas vistas espectaculares del pueblo y de las hoces del Duratón.

Miradores sobre las Hoces del Duratón

Otro de los grandes atractivos de Sepúlveda es su entorno natural. El pueblo se encuentra rodeado de cañones, cortados y paisajes impresionantes creados por el río Duratón.

El mirador de Zuloaga es probablemente el más conocido y ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la villa con el cañón al fondo.

Otro de los puntos más recomendables es el mirador de la Peña, mucho más tranquilo y perfecto para contemplar el paisaje al atardecer.

Naturaleza de Sepúlveda.

Naturaleza de Sepúlveda.

A pocos minutos del centro se encuentra el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, uno de los espacios naturales más impresionantes de Castilla y León.

Aquí el río ha creado enormes cañones de roca donde sobrevuelan buitres leonados y aparecen rutas de senderismo con vistas espectaculares.

Uno de los lugares más visitados del parque es la Ermita de San Frutos, situada sobre un impresionante cortado natural y convertida en uno de los grandes iconos de la zona.

El cordero asado y el cochinillo, imprescindibles

La visita a Sepúlveda también pasa inevitablemente por su gastronomía. El pueblo es famoso por sus asadores tradicionales y por platos elaborados en horno de leña.

El cordero asado y el cochinillo son las grandes especialidades de la zona, aunque también destacan las sopas castellanas, los embutidos artesanos y los postres tradicionales.

Qué ver cerca de Sepúlveda

La escapada puede completarse fácilmente con otros pueblos y rincones muy interesantes de la provincia. Uno de los más conocidos es Pedraza, famoso por su recinto amurallado y su espectacular plaza porticada.

También merece mucho la pena visitar Ayllón, otro de los pueblos medievales más bonitos de Castilla o acercarse hasta Riaza, rodeado de paisaje serrano y con mucho ambiente rural.