Talavante torea solo en Las Ventas en una imagen modificada por Ignacio Pereira

Talavante torea solo en Las Ventas en una imagen modificada por Ignacio Pereira Ignacio Pereira

Toros Retirada

La profecía sobre Talavante de Ignacio Pereira, el 'fotógrafo' de la soledad

  • La obra del artista madrileño aisla a personas concretas en espacios públicos normalmente masificados. “Me gusta la soledad”.
  • Eligió a Talavante, que se retiró este domingo de manera indefinida, toreando en Las Ventas porque “esta temporada ha estado solo”.

Las razones de la retirada de Talavante son una incógnita. El matador de toros ha decidido no dar explicaciones ni conceder entrevistas, escondido desde que en junio abandonó el refugio Matilla. Desde entonces, ha hecho el paseíllo en menos tardes de las que tenía contratadas, algunos dicen que por pedir más dinero del acordado previamente, otros como venganza del apoderado-empresario-ganadero, que quizá se sentía traicionado por el enésimo cambio en la carrera del torero extremeño. En realidad las dos opciones pueden ser la misma razón.

La apuesta por la Feria de Otoño remató una temporada extraña. Coincidía el mejor momento de forma de Talavante –Sevilla, su primera tarde en San Isidro, la de Pontevedra, que yo haya visto– con una presencia escasa en las ferias. En Madrid, Simón Casas y él se buscaron para arreglarse la vida mutuamente y sólo salió ganando el francés, que rentabilizó la presencia de Talavante en el lamentable bombo con “100.000 euros” de beneficio, como reconoció en el canal Toros después de pasarse el año llorando por la liquidación de su negocio.

Sin pasar nada en la de Victoriano del Río y cuando la corrida de Adolfo Martín no sirvió –la apuesta que iba a cambiar para siempre el sistema– todo volvió a la normalidad: la gente se puso en contra del matador como si se hubiera pasado la noche convenciendo a los toros de arruinarle el gesto. Abría el cartel, ni siquiera le cantaron la porta gayola, no mereció el esfuerzo. El torero llegó a Zaragoza lastrado y con la decisión tomada, y el resto sólo se puede explicar con la imagen de Ignacio Pereira: Talavante torea en Las Ventas, la plaza que ha marcado su última temporada en activo con cinco actuaciones, completamente solo.

Las Ventas

Las Ventas Ignacio Pereira

La fotografía es la pesadilla de cualquier torero. Ninguno quiere verse en una plaza vacía. Podría decorar el despacho del oligopolio, el lugar justo donde confluyen Simón Casas y Ramón Valencia, por ejemplo. Es el sueño extremo del sistema al que le salen más rentables las plazas cuando no las llenan: los tendidos solitarios y un torero arruinado. En la materialización de este paraíso se inmolarían pero habrían cumplido el objetivo principal: acabar con los toreros fuera de su órbita acabando con todos los toreros.

"Quise reflejar su soledad"

Para el autor es diferente. “La historia de la foto está llamando mucho la atención. A cualquier torero le gustaría torear así, es la batalla más pura entre ambos, sin público, solos los dos”, siendo el público quien engrasa la palanca de los billetes. El romanticismo se queda siempre corto.

La elección de Talavante no es casualidad, Pereira se adelantó a lo que venía. “Se barajaron varias opciones. Me decanté por él porque es muy querido en Madrid y ha estado muy solo esta temporada. Quise reflejar esa soledad que tiene”, explica el autor, obsesionado con despejar sitios masificados para escribir sobre los solitarios.

“Llevo ya unos años haciendo este proyecto. Me gusta dejar con una sola persona lugares icónicos de Madrid. Aislar las historias. Vemos mucha gente siempre, capitales repletas de sus habitantes y turistas pero no las historias de cada uno", la de Talavante ha desembocado en su retirada. "Ese es mi objetivo”, señala Pereira, que transforma digitalmente las ciudades en espacios sin vida, sólo asfalto y edificios, al fondo alguien solo yendo a casa después del trabajo, esperando el autobús o toreando.

Callao

Callao Ignacio Pereira

Como Talavante, Las Ventas también reposa en arenas movedizas. La reforma pendiente y un posible cambio de gobierno en las próximas elecciones podría cambiar el futuro de la plaza. “Uno de sus responsables me saludó en una exposición, le encantó el proyecto y me ayudó mucho con la gestión para conseguir la fotografía”, confiesa Pereira.

“Las Ventas es un lugar icónico de Madrid pero no sabía cómo retratarlo. Rápidamente me di cuenta de que debía ser dentro. Tiene importancia porque la plaza de toros cierra en diciembre, según me contó este responsable, y la remodelación la va a cambiar. Quería retratarla tal y como está”.

"Hay algo en esa realidad que no funciona"

Aunque podría parecer que Ignacio Pereira es realista, un Antonio López con cámara, su trabajo es ficción. No es lo mismo modificar la realidad que tratar de plasmarla. “Lo bueno de mi técnica es que no necesitas ningún permiso. Pintas los espacios que quieres que aparezcan”. Cada imagen supone una semana de trabajo, “más o menos”. El objetivo es que parezca “una fotografía hecha con un móvil, algo sencillo”. La de Las Ventas es una composición de “cuatro imágenes”.

Paseo de la Castellana

Paseo de la Castellana Ignacio Pereira

Empezó con “pequeñas fotos, en la playa, a menor escala, y poco a poco fui pensando en hacerlo con un tamaño mayor”. El proceso para elegir la persona que se queda es rápido. “Lo tengo claro en cuanto veo la imagen o la estoy tomando. Me fijo en alguien y me digo ‘ese va a ser’. Depende de lo que quiera contar y del lugar en el que estemos”, añade.

Este trabajo provoca al resto una sensación rara, según ha experimentado Pereira. “La gente pasa y se queda mirando. Hay algo en esa realidad que no funciona y les choca. A veces produce tranquilidad, hay a quien le gustaría andar por la Castellana a solas y otros lo ven con desasosiego. A mí me gusta la soledad. Me gustaría estar solo en todos esos sitios”.

Si Talavante vuelve a torear será así, a puerta cerrada, completamente ajeno a la afición. La profecía se ha cumplido. “Ahora me gustaría vaciar Singapur, Bruselas, volver a Nueva York…”, señala el artista. “El proyecto tiene continuidad en las ciudades” y se puede visitar en Madrid, María de Molina, 4, hasta el 15 de noviembre.

Cibeles

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