Montaje de Elisa Giménez con viviendas.

Montaje de Elisa Giménez con viviendas. Redes sociales / PIxabay

Sociedad

Una experta en vivienda avisa: “En un contrato de alquiler de temporada, no siempre debes irte cuando termine”

Elisa Giménez analiza la diferencia entre un alquiler de vivienda habitual y otro de temporada, y el ‘choque’ que puede darse.

Más información: Un experto en vivienda avisa: “Comprar será más difícil por el precio y también por el coste de financiarla”

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El contrato de alquiler temporal no obliga siempre a abandonar la vivienda al finalizar el plazo si se demuestra un uso como residencia habitual.

Elisa Giménez, abogada inmobiliaria, destaca que la denominación del contrato no determina su naturaleza, sino el uso real de la vivienda.

Aspectos como la duración mínima, prórrogas y protección ante desalojo pueden depender de si el alquiler es realmente de temporada o habitual.

Se recomienda revisar la justificación temporal del contrato y el uso real de la vivienda antes de aceptar que el contrato ha terminado.

A la hora de alquilar una vivienda, son varias las opciones que se ponen sobre la mesa. Una de ellas es la conocida como alquiler temporal, o de temporada. El mismo se define por abarcar un periodo concreto de tiempo limitado y para un motivo concreto y transitorio.

Por ejemplo, para estudiantes, para personas que se tienen que desplazar a otra ciudad para trabajar durante días o meses, o que tienen que recibir un tratamiento médico en una ciudad diferente a su lugar de residencia.

Por eso, hay una frase que ‘corre como la pólvora’. Y esa no es otra que la siguiente: es un contrato de temporada, así que debes irte cuando termine. “No siempre”, afirma Elisa Giménez, abogada inmobiliaria y socia fundadora en Rumbo180.

Contrato de alquiler

La experta en vivienda subraya lo siguiente en la red social LinkedIn para reafirmar sus palabras: “El nombre que se pone a un contrato de alquiler no decide, por sí solo, qué tipo de arrendamiento es”.

Y añade: “Si una persona vive de forma estable en la vivienda, está empadronada, trabaja en la ciudad, recibe allí sus comunicaciones y la utiliza como su residencia real, puede que estemos ante un alquiler de vivienda habitual aunque el documento diga temporada”.


Desde su punto de vista, “esa diferencia importa muchísimo porque de ella pueden depender la duración mínima del contrato, las prórrogas, la actualización de la renta y la protección frente a una petición de desalojo”.

De ahí que remarque que, “en inmobiliario, el papel importa. Pero los hechos importan más”.

¿Y cuál es su recomendación? Pues que “antes de firmar o de aceptar que un contrato ‘ha terminado’ conviene revisar qué necesidad temporal concreta justificaba ese alquiler y cómo ha sido realmente la ocupación de la vivienda”.

De ahí que concluya con la siguiente frase lapidaria: “La etiqueta no puede sustituir a la realidad”.