Raquel López, dueña de la empresa Instalaciones R&R.

Raquel López, dueña de la empresa Instalaciones R&R. Cedida

Sociedad

Una electricista autónoma con más de 25 años de experiencia: "Hay clientes que no me veían válida por ser mujer"

A julio de 2026, se estima que en España hay entre 5.600 y 26.000 mujeres trabajando como electricistas.

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Las claves

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Raquel es electricista autónoma con más de 25 años de experiencia y aún enfrenta prejuicios por ser mujer en el sector.

Dirige junto a su marido una empresa de instalaciones eléctricas, en un sector donde las mujeres apenas representan el 11,5%.

Ha recibido comentarios despectivos de clientes que dudan de su valía profesional solo por su género.

Raquel da charlas para motivar a niñas y jóvenes a incorporarse a oficios tradicionalmente masculinos y convertirse en referentes para ellas.

Raquel lleva más de dos décadas desempeñándose como electricista. A pesar de todo este tiempo, la gente todavía se sorprende cuando la ve entrar en una obra o hacer una instalación.

Hoy, con más de 25 años de experiencia a sus espaldas, confirma que muchos de los prejuicios de la sociedad no han cambiado. "Hoy en día, cuando se refieren a mí, sigue siendo mucho el 'bueno, tú le ayudas", cuenta Raquel a EL ESPAÑOL. "No se refieren a mí como la oficial".

A esto añade una frase que resume perfectamente lo que sigue pensando mucha gente al verla: "Me siguen preguntando cuándo voy a buscarme un trabajo de verdad".

Su historia es un claro ejemplo de lo que ocurre en el sector de la construcción en España. Aunque en 2026 hay más mujeres que nunca trabajando en esta industria, apenas representan el 11,5% del total de trabajadores.

En trabajos técnicos como la electricidad o la fontanería, las mujeres entran poco a poco, pero es muy raro encontrar a alguien con una carrera tan larga y consolidada como la suya.

Trabajando como autónoma en España

Lo cierto es que Raquel dirige su propia empresa, Instalaciones R&R, junto a su marido. Conoce muy bien lo difícil que es ganarse el respeto en un mundo donde casi todos son hombres.

"Mi marido y yo somos autónomos y tenemos una empresa, pero no hay mujeres electricistas", afirma. Y aclara el motivo: "No porque no queramos, es que no conocemos a nadie que se dedique a lo mismo que yo".

Su relación con este trabajo empezó cuando era muy joven. Creció rodeada de obras y nunca le llamó la atención trabajar en una oficina.

"No me veía detrás de un ordenador y, como he vivido la construcción desde pequeña, no me venía de nuevas. Además, siempre me han gustado las cosas manuales", recuerda.

A lo largo de su vida, ser madre también ha marcado su ritmo de trabajo. "Llevo 25 años en la profesión, pero de manera interrumpida porque he parido a tres hijos y tuve que parar varios meses", explica. Aun así, nunca pensó en dejar su oficio.

Entrar al sector no fue lo más difícil, pero sí lo fue soportar el trato de algunas personas. "He aguantado comentarios de clientes que no me veían válida por el simple hecho de ser mujer y 'débil'", señala.

Mientras esto ocurre, la construcción en España tiene un problema muy grave: faltan unos 700.000 trabajadores y más de la mitad de los empleados tienen más de 45 años. En resumidas cuentas, las empresas no encuentran personal.

Como solución, cada vez más mujeres se forman en estos oficios. De hecho, solo en 2025 fueron más de 12.000.

Sabiendo todo esto, Raquel da charlas para acercar a su profesión y a niñas y jóvenes. "Intentamos enseñarles que pueden formar parte de estos oficios", explica. En estas reuniones, las chicas le confiesan el miedo que les da trabajar rodeadas solo de hombres.

Para ella, ayudar a cambiar esto fue muy especial: "Fue súper bonito porque sientes que puedes ser un referente para ellas cuando yo, por ejemplo, no tuve esa figura en mi momento".

Poco a poco, el caso de Raquel se ha convertido en el mejor ejemplo de un cambio que va despacio, pero que cada vez se nota más en España.