Luis Alberto Fabra, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales.
Luis, propietario de 9 garajes en alquiler: "Que una persona alquile una vivienda debería ser apoyado, no criminalizado"
El 89 % de las compraventas de viviendas en España son de personas físicas, no de empresas o fondos buitre.
Más información: Un experto inmobiliario avisa: "Después del verano nadie podrá permitirse una vivienda".
España tiene un problema con la vivienda. Los precios de los nuevos contratos de alquiler han subido de media un 37 % entre 2015 y 2024, según el gabinete económico de Comisiones Obreras (CCOO). Por contra, los salarios tan solo aumentaron un 26 % en el mismo período.
¿Por qué? Luis Alberto Fabra, doctor en ciencias económicas y propietario de 9 garajes y trasteros en alquiler, lo tiene claro: la cuestión no es la especulación con la vivienda, sino el desajuste entre la oferta y la demanda.
En una entrevista para el podcast Tengo un Plan, el economista desvela algunas claves de la materia: "Que una persona compre una vivienda, la arregle y la alquile debería ser apoyado fiscalmente, no criminalizado".
¿Por qué sube el precio de la vivienda en España?
Bajo su punto de vista, la falta de pisos y el gran crecimiento de la población es lo que está dificultando el acceso a la vivienda. "Me preocupa el mercado cuando los precios crecen más de un 10 % y nos distanciamos de los salarios; [...] eso no es sostenible", argumenta.
¿A qué se debe la subida estratosférica del precio de la vivienda? Pongámonos en contexto. España necesita 250.000 viviendas más al año para hacer frente al aumento poblacional, tal como refleja el informe sectorial de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima).
Sin embargo, el Ministerio de Vivienda recoge que en 2025 tan solo se construyeron 95.000 pisos y casas. "Hay gente que tiene que vivir en tiendas de campaña, no tenemos margen de error", asegura el académico.
Según él, los promotores inmobiliarios no pueden producir más viviendas por las limitaciones físicas y regulatorias, como la falta de mano de obra cualificada en el sector de la construcción.
Ello, sumado a otros factores como la escasez de suelo finalista o los costes elevados de los materiales, encarecen el precio final de los inmuebles.
"Si a mí me obligan a fabricar un Mercedes, pero la gente puede comprarse un Opel Corsa... pues vamos a dejar que también haya posibilidad de producir viviendas baratas", ejemplifica.
Pese a la situación que describe Fabra, alerta que este 2026 será un año de corrección en cuanto al precio del ladrillo. Bajo su punto de vista, habrá una caída del volumen de compraventas que obligará a ajustar los precios.
De hecho, esa tendencia ya podría haber empezado. Y es que en el pasado julio, el precio del alquiler de la vivienda cayó un 1,6 % respecto al mismo mes del año pasado.
Esta bajada supuso el fin de 52 meses consecutivos con subidas de precio, tal como reflejan los informes de Fotocasa. Finalmente, Fabra desmiente el argumento de que la culpa del elevado precio de la vivienda sean los grandes tenedores.
Y es que según los últimos informes del Centro de Información Estadística del Notariado, el 89 % de las operaciones de compraventa de viviendas son de personas físicas. Tan solo el 11 % restante corresponde a empresas, fondos y sociedades, entre otros.