Imagen de archivo de chorizo y otros embutidos.

Imagen de archivo de chorizo y otros embutidos. IA. iStock

Sociedad

Es oficial: embutidos, el jamón y el chorizo cambiarán su calidad alimentaria para siempre en España a partir de 2026

El sector cárnico y de los embutidos introducirá una serie de cambios en materia de denominaciones a partir de este 2026.

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Las claves

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El Gobierno ha aprobado el Real Decreto 142/2026, que modifica los criterios de calidad y el etiquetado de embutidos, jamón curado, chorizo y otros productos cárnicos en España.

La normativa prohíbe el uso de términos como 'natural' y 'artesano' salvo que el producto cumpla requisitos estrictos, como ausencia de aditivos químicos y predominio del trabajo humano en la elaboración.

El sello físico de semana y año de salazón en jamones y paletas desaparece en productos loncheados o fraccionados, y la trazabilidad pasará a estar vinculada digitalmente al lote en el etiquetado.

Se reconoce el 'jamón de pavo' como denominación legal y desaparece la 'mortadela bolonia' para evitar confusiones con productos italianos protegidos; las empresas tendrán un año de adaptación.

El jamón curado, el chorizo, el salchichón y el resto de embutidos tradicionales se enfrentan a una de las reformas normativas más relevantes de los últimos años en el ámbito alimentario en España.

El cambio llega tras la aprobación por parte del Gobierno del Real Decreto 142/2026, una disposición que introduce modificaciones en los criterios de calidad y en el etiquetado de los productos cárnicos derivados.

La medida tendrá impacto directo tanto en la industria alimentaria como en la forma en que estos productos se presentan y se venden en supermercados y carnicerías.

En vigor desde el 1 de marzo de este 2026, la nueva normativa tiene como finalidad reforzar la transparencia en la información alimentaria, reducir posibles confusiones para el consumidor y establecer restricciones al uso de determinados calificativos presentes en el sector, como 'natural' o 'artesano', sin estar debidamente justificado.

Además, introduce cambios inéditos en productos tan emblemáticos como el jamón curado. De hecho, uno de los puntos más relevantes afecta precisamente tanto a este alimento como a la paleta curada.

Hasta ahora, cada pieza debía llevar un marcado con la semana y año de entrada en salazón, una identificación que acompañaba al producto durante toda su comercialización.

Sin embargo, el sistema generaba problemas cuando el jamón se vendía deshuesado, loncheado o fraccionado, ya que el sello desaparecía durante el corte.

Con la nueva norma, estos productos transformados ya no tendrán que conservar físicamente esa marca. La información pasará a estar vinculada digitalmente al lote de trazabilidad incluido en el etiquetado.

El objetivo es mantener el control sanitario y la identificación del producto, pero simplificando el proceso para las empresas y adaptándolo a los nuevos formatos de venta.

Otro de los cambios más relevantes viene con la palabra 'natural', un término que cada vez se usa más en el sector alimentario pero que, hasta ahora, carecía de una regulación específica en los derivados cárnicos.

De ese modo, a partir de ahora, un embutido solo podrá llevar dicha etiqueta si cumple condiciones muy estrictas. El producto no podrá contener aditivos químicos ni almidón, ni fécula, ni ingredientes modificados genéticamente.

Tampoco podrá haber sido expuesto a la radiación ni contener nanomateriales artificiales. En el caso concreto de los embutidos, además, habrá una exigencia adicional: únicamente podrán presentarse como 'naturales' si utilizan tripa natural.

Esto afectará especialmente a productos como el chorizo, el fuet o el salchichón, donde muchas industrias empleaban envolturas artificiales manteniendo mensajes comerciales asociados a la naturalidad.

Asimismo, la norma también pone el foco sobre la elaboración artesana, un concepto muy usado en la industria alimentaria pero que hasta ahora no tenía unos requisitos legales claros en este sector.

Desde este año, para utilizar expresiones como 'de elaboración artesana', el proceso deberá estar dominado principalmente por el trabajo humano frente al mecánico.

El decreto incorpora también cambios en las denominaciones comerciales. El 'jamón de pavo', presente desde hace más de 25 años en el mercado español, pasa a reconocerse como producto tradicional y denominación legal propia.

En cambio, desaparece la denominación 'mortadela bolonia' en España para evitar confusiones con la Indicación Geográfica Protegida europea 'Mortadella Bologna', reservada a productos italianos amparados por esa certificación.

Sin embargo, aunque la normativa ya está en vigor, las empresas disponen de un periodo transitorio de 12 meses para adaptar envases y etiquetas. Por tanto, su venta podrá mantenerse hasta el 1 de marzo de 2027, dando tiempo a que se agoten existencias y eviten pérdidas en la industria alimentaria.