Los reyes Felipe y Letizia durante el minuto de silencio en el cementerio musulmán de Ceuta.

Los reyes Felipe y Letizia durante el minuto de silencio en el cementerio musulmán de Ceuta. Chema Moya EFE

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La historia no contada de la foto de Felipe y Letizia que irrita a Mohamed VI: "Es una forma de decir que Ceuta es España"

Fuentes cercanas a los Reyes aseguran a EL ESPAÑOL que el jefe del Estado y la Reina han querido dejar claro que "esto no puede seguir así".

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Es martes 13, pero no uno cualquiera del calendario. No es un día de infortunio ni de mala suerte, como nos han querido transmitir de generación en generación debido a las diferentes creencias culturales y religiosas de España, Cuba, Uruguay, Chile y otros países hispanos.

Este pasado martes 13 —de octubre—, en Ceuta, se vivió una jornada para celebrar y un momento para la historia. Sus Majestades los Reyes pisaron la ciudad autónoma por primera vez y el pueblo no tuvo tiempo para supersticiones.

Los caballas se echaron a las calles para recibirlos, vitorearlos y agradecer su visita, un pequeño bálsamo para el dolor que sufren desde el pasado 30 y 31 de julio, cuando casi 100.000 personas entraron de manera ilegal en su ciudad, en suelo patrio.

Felipe VI y Letizia caminando hacia el interior del cementerio.

Felipe VI y Letizia caminando hacia el interior del cementerio. Chema Clares Gtres

El sol de justicia no dejó de apretar con fuerza, como si tampoco hubiera querido perderse el recorrido de Felipe VI y Letizia desde una privilegiada primera fila.

A las 18:00 horas, el coche de los Reyes se detenía a las puertas del cementerio musulmán de Sidi Embarek. Y se hizo el silencio.

Los Reyes, a su llegada al cementerio de Ceuta.

Los Reyes, a su llegada al cementerio de Ceuta. Chema Clares Gtres

A su llegada, los monarcas saludaron a representantes de las cuatro confesiones religiosas que conviven en la ciudad autónoma —la cristiana, la musulmana, la judía y la hindú—, entre ellos un rabino y otros miembros de las distintas comunidades religiosas.

El líder judío no saludó con un apretón de manos a la reina Letizia, que, consciente de la situación, tampoco se lo ofreció. Ambos se dijeron "hola" llevándose la mano al corazón.

En el judaísmo ortodoxo, algunos hombres evitan el contacto físico con mujeres que no sean sus esposas o familiares directas, incluidos los apretones de manos, los besos y los abrazos.

Esta práctica no responde a una falta de educación, sino a una norma religiosa conocida como Shomer Neguiá.

Felipe VI, Letizia y los representantes de las cuatro religiones.

Felipe VI, Letizia y los representantes de las cuatro religiones. Casa de Su Majestad el Rey

Con su presencia en el camposanto, el jefe del Estado y la Reina quisieron rendir homenaje a los migrantes fallecidos en la tragedia de finales de julio y guardar un minuto de silencio en su memoria.

Fue uno de los momentos más conmovedores de la visita a Ceuta. Pero ¿cuál es la intrahistoria de la imagen que ha dado la vuelta al mundo?

"La foto de los Reyes allí es una forma de decir que 'Ceuta es España y que esto no puede seguir así'", desvela a este diario una fuente cercana a Felipe y Letizia.

Y añade: "Por supuesto, también han querido lanzar el mensaje de que son conscientes de que han fallecido 141 personas, 90 de ellas enterradas allí, y de que hay que recordarlas con la dignidad y el respeto que merecen".

En su discurso, apenas una hora después, el Rey lo dijo alto y claro: "Quienes entraron irregularmente en nuestro país deben [...] regresar a su lugar de origen lo antes posible y por los cauces legalmente establecidos. Mientras estén entre nosotros, deberán ser tratados siempre con dignidad y humanidad, y con todas las garantías previstas por nuestras leyes".

¿Había alguna otra intención con esta visita en concreto? "Es muy representativo que se hayan reunido con delegados de las cuatro religiones. Ha quedado más que claro el objetivo, no solo con su presencia, sino también con las categóricas palabras del Rey. Ceuta y Melilla son España. Y España es un Estado aconfesional", según la Constitución, "lo que significa que no tiene una religión oficial. El Rey reina para todos, independientemente de la religión que practiquen", concluye esta fuente consultada por EL ESPAÑOL.

Un barrio olvidado

Sidi Embarek es una de las barriadas más antiguas de Ceuta y, a su vez, una de las más olvidadas por las autoridades. Sus vecinos denuncian que llevan años sufriendo la degradación de su entorno a causa de quienes aprovechan la falta de vigilancia para arrojar allí todo tipo de basura: muebles, ropa, electrodomésticos, restos de obras...

Es un lugar obviado por muchos, pero no por los reyes Felipe y Letizia. "Esta zona y este fervor es la que más le molesta a Mohamed VI y a Marruecos. Esto es lo que a ellos más les duele", declaró a EL ESPAÑOL Ali, un hombre que lleva allí "toda la vida".

Ante las tumbas, que se extendían hasta donde alcanzaba la vista —muchas de ellas sin nombre—, los Reyes guardaron exactamente 53 segundos de silencio.

A su lado, se encontraban los citados representantes de las cuatro comunidades religiosas de Ceuta. Al concluir, Felipe VI optó por no persignarse, un gesto propio de la tradición cristiana y católica. Prefirió llevarse la mano al pecho en señal de respeto.

La Reina, que no suele santiguarse en ningún contexto, decidió no levantar la mirada de las sepulturas hasta pasados unos segundos desde el final del minuto de silencio.

Con su presencia y estas muestras de cortesía, Felipe VI y Letizia demostraron su respeto por las comunidades musulmana, judía e hindú.

El Rey se lleva la mano al pecho en señal de respeto tras el minuto de silencio.

El Rey se lleva la mano al pecho en señal de respeto tras el minuto de silencio. Casa de Su Majestad el Rey

Extramuros del cementerio de Sidi Embarek —qué paradoja—, se vivía una auténtica fiesta. El barrio entero —exaltado, entusiasmado— se agolpó contra las vallas con la intención de ver de cerca a los soberanos de su país, a los Reyes de España.

"¡Semos de aquí, semos caballas y españoles!", exclamó una señora, seguramente octogenaria, a voz en grito y luciendo un hiyab estampado de colores otoñales. "¡Viva España!", repetían unos niños tras las rejas verdes —¿de la esperanza?— de la mezquita de Sidi Embarek.

El cementerio fue ampliado

Vista general del cementerio que visitaron los Reyes el pasado martes 13 de octubre.

Vista general del cementerio que visitaron los Reyes el pasado martes 13 de octubre. Chema Moya EFE

El camposanto, cuyo responsable es Said —a quien, según los que lo conocen, no vieron el pasado martes durante el acto de los Reyes—, está en plena ampliación.

Las obras, como informó EL ESPAÑOL, estaban previstas desde hacía tiempo, pero tuvieron que acelerarse de manera urgente cuando se produjo la entrada masiva que dejó un desorbitado número de fallecidos.

"Cuando vimos que eran 10, 20, 30 muertos, nos empezamos a preocupar porque sabíamos que el 95% se iban a enterrar en Ceuta", desveló el citado trabajador a este diario. Al final, tal y como pronosticó Said, todos los cuerpos acabaron siendo enterrados allí.

"No podemos repatriarlos sin saber quiénes son estas personas", aseguró el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, en una entrevista con el canal de televisión árabe Al Arabiya.

Ouahbi reclamó a España los informes forenses necesarios para identificar a los fallecidos antes de iniciar la repatriación.

Ante la falta de acuerdo entre los Gobiernos español y marroquí, una orden judicial permitió finalmente enterrar los cuerpos después de que permanecieran "20 días en una nevera". Así lo recordó Said.

Los 90 fallecidos que perecieron ahogados fueron sepultados en territorio español. Sus cuerpos yacen hoy en este cementerio musulmán, orientado hacia La Meca, con el mar de la desgracia a tan solo unos metros.