EE

EE EL Español

Reportajes

Las tres vías que utilizan los invasores de Ceuta para alcanzar la Península pese al "nadie se quedará" de Marlaska

Hasta el 19 de agosto, 148 inmigrantes que habían entrado ilegalmente en la ciudad fueron detectados en las costas de Cádiz y Málaga.

Más información: La muerte del primo okupa destapa otro polvorín en Ceuta: "Los vecinos musulmanes no van a las manifestaciones para que no les entren en sus casas"

Publicada

Entre el 30 y el 31 de julio más de 70.000 personas cruzaron la frontera de Ceuta desde Marruecos.

Poco tiempo después, el Gobierno español, a través del ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró que "nadie" que hubiera entrado de forma irregular conseguiría llegar a la península.

Los datos policiales dicen otra cosa: entre el 30 de julio y el 19 de agosto, 148 inmigrantes que habían entrado ilegalmente en Ceuta fueron detectados en las costas de Cádiz y Málaga, distribuidos en 29 embarcaciones.

La cifra figura en ese informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CNIF) de la Policía Nacional remitido a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón y cuyo contenido adelantó en exclusiva hace unos días este periódico.

Hay otras vías de entrada. Como la de ser derivados a la península por el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) tras haber sido atendidos en el Hospital de Ceuta, y requerir una operación o tratamiento que no puede ofrecérseles en la Ciudad Autónoma.

El hospital de referencia, en este caso, es el Puerta del Mar, en Cádiz. "Una vez allí, si son mayores de edad y se les da el alta, ya nadie les controla", advierte una fuente del ámbito sanitario ceutí.

Lo mismo indica otra, policial, de la provincia de Cádiz, que subraya que "con su alta se pueden marchar", advirtiendo que "el primer derivado fue un migrante con una fractura de columna para ser operado y se le puso custodia", advierte.

El dato coincide con el facilitado oficialmente por el Ingesa el pasado 1 de agosto, cuando atendió en 24 horas a 1.149 migrantes llegados durante la avalancha del 30 y 31 de julio.

Ese dato, el del número de pacientes migrantes que han sido derivados hacia Cádiz, ya no ha sido aportado en el balance mensual entre el 31 de julio y el 31 de agosto, cuando realizó 10.723 asistencias sanitarias, de las cuales el 60% correspondieron a Atención Primaria, y el 40%, a Urgencias.

Posteriormente han sido trasladados hasta la Península varios casos más, entre los que se encuentran una fractura de pelvis y otros tres por fracturas mandibulares causadas al haberse visto envueltos en peleas con otros migrantes.

Uno de ellos, según ha podido saber EL ESPAÑOL, iba sin custodia policial, saltó de la ambulancia ya en las puertas del centro hospitalario y no llegó a ser intervenido quirúrgicamente.

"Al final acudirá a recibir asistencia sanitaria porque estaba con la mandíbula colgando", cuenta una fuente sanitaria de la Ciudad Autónoma.

Por mar

El informe policial admite que, "como consecuencia colateral de la entrada masiva en Ceuta, las organizaciones criminales con presencia en la ciudad aprovecharon la oportunidad creada para ofrecer servicios de traslado irregular a la Península" a los inmigrantes que permanecen en territorio español.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) lo ha venido denunciando y lo confirma Rachid Sbuni, secretario general de esta asociación en Ceuta. "Se ha incrementado la actividad delictiva en este aspecto. Hay mafias operando".

La distancia en línea recta entre Ceuta y Algeciras es de unos 30 kilómetros; en ferry, el trayecto dura poco más de una hora.

Ese corto tramo de mar se ha convertido en un mercado ilegal con varias tarifas y varios vehículos.

La patera-taxi es la vía más empleada y también la más cara. Varias organizaciones criminales trasladan a los inmigrantes en estas embarcaciones a cambio de "una gran cantidad de dinero" y es considerada la modalidad más segura para alcanzar las costas españolas.

Los precios desde Ceuta oscilan "entre los 4.000 y los 10.000 euros", explica Rachid. La Guardia Civil trabaja con patrullas terrestres y servicios marítimos para controlar la costa caballa.

El pasado 18 de agosto detectó en el acantilado Sirenita, junto a la planta de residuos, movimientos extraños de varias personas subiendo y bajando con garrafas de gasolina. Luego los perdieron de vista, pero vieron salir a una embarcación con varios inmigrantes.

Fueron detenidos 2 patrones y 7 migrantes en una operación comandada por el COS (Central Operativa de Servicios) y el Servicio Marítimo de la Guardia Civil.

Esta red escondía a los migrantes durante días en viviendas del Recinto y el Poblado de Sanidad de Ceuta, donde permanecían alimentados y vigilados hasta el momento de embarcar.

Además, se ha encontrado una embarcación en la playa de Calamocarro, cerca de la playa del Trampolín.

Se trata de una embarcación aparentemente de recreo, pero no es así. Suelen ir manipuladas: las disfrazan de barcas de pesca cargando cañas, neveras y material para justificar sus movimientos.

Más allá del informe, que ofrece datos hasta el 19 de agosto, se han abortado más operaciones.

Así, dos marroquíes de 19 y 32 años fueron detenidos el 27 de agosto a las 16:51 en el muelle de Alfau, en Ceuta, tras intentar acceder a la zona restringida para ocultarse en una embarcación con destino a la península.

Uno de ellos empujó a un agente y ambos huyeron antes de ser arrestados por atentado a la autoridad. El dispositivo lo ejecutaba el Grupo de Reserva y Seguridad número 2 (GRS 2), desplegado expresamente para vigilar el embarque de irregulares en buques.

Sbuni precisa que las mafias "operan donde ven que la vigilancia del litoral es mínima".

También usan motos de agua e incluso kayaks que adquieren, como el que apareció abandonado hace unas semanas en una playa de La Línea de la Concepción. "Desde Ceuta es muy, muy fácil", dentro de un trayecto que dura unos 15 minutos en moto acuática con buena mar.

Las mafias las usan para trasladar a los migrantes y dejarlos cerca del litoral para que culminen los últimos metros por sus propios medios.

Las travesías se hacen sin condiciones mínimas de seguridad, sin chalecos, sin medios de señalización y sin sistemas de localización.

Las vías secas

Junto a las rutas marítimas y el traslado de enfermos, coexiste una vía que pasa por el puerto y los controles documentales.

Así, dos mujeres marroquíes que habían entrado en Ceuta en la avalancha del 30 de julio fueron expulsadas a su país tras ser condenadas por intentar viajar hacia Algeciras con sendos DNI españoles íntegramente falsificados.

Fueron detenidas en el puerto ceutí, de noche, cuando pretendían cruzar el Estrecho. Es la vertiente más limpia del negocio: sin patera, sin moto de agua, sin lancha encallada y sin jugarse la vida pagando miles de euros.

Basta con un documento adulterado y un billete de ferry Ceuta-Algeciras.

Además, el Gobierno ha trasladado a unos 40 inmigrantes ilegales, detenidos en Ceuta tras el asalto masivo de finales de julio, a prisiones de la península en régimen de prisión provisional.

Todos habían sido internados en la prisión ceutí de Fuerte Mendizábal por la supuesta comisión de un delito y, como medida cautelar, el Juzgado de Instrucción ordenó su ingreso en la cárcel sin que, por ahora, hayan sido juzgados.

Su primer destino ha sido Albolote, en Algeciras (Cádiz), desde donde serán repartidos por distintos puntos de la geografía española.

El Ministerio del Interior no ha explicado las razones de la decisión, pero los sindicatos penitenciarios lo atribuyen a la saturación de Fuerte Mendizábal y a que estaban "causando jaleos", indican fuentes solventes.

Los propios internos: recibieron el traslado con "enorme entusiasmo", al considerar que, aunque sea entre rejas, el traslado les permite cumplir su objetivo de pisar la península.

Mientras, las expulsiones efectivas a Marruecos suman 214 , según los datos difundidos por el ministro de Política Territorial y mando único, Ángel Víctor Torres.

La pregunta que late tras cada operación es ¿cuántos logran llegar? Los 148 contabilizados son los detectados; los que consiguen cruzar sin dejar rastro son, por definición, incontables.

Lo que sí queda constatado es que cada vez que se blinda una vía -el muelle, el ferry, la costa-, las mafias abren otra: la moto de agua en lugar de la patera, el kayak en lugar de la lancha, el DNI falsificado en lugar de la travesía.