Mujeres alojadas en uno de los campamentos habilitados en los barrios periféricos para protegerlas de las violaciones.

Mujeres alojadas en uno de los campamentos habilitados en los barrios periféricos para protegerlas de las violaciones. Efe

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Las barriadas de Ceuta se organizan para proteger a las mujeres: "Vieron barbaridades y nos pidieron refugio"

Ahmed y Abdellah relatan a EL ESPAÑOL que gracias a la protección de los vecinos de El Príncipe y Sedi Embarek han impedido "muchas violaciones".

La otra cara de la vulnerabilidad es la prostitución: "Hemos evitado que Ceuta se convierta en un burdel", explican a EL ESPAÑOL.

Más información: Los agentes en Ceuta confirman 15 violaciones de migrantes, Sanidad solo admite cinco: "Buscan refugio en la Policía"

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Los barrios ceutíes de El Príncipe y Sedi Embarek -de los más desfavorecidos de la ciudad- se han convertido en verdaderos refugios para las mujeres y niñas. Son los propios vecinos quienes han construido campamentos o les acogen en sus propias casas para protegerlas y evitar que las violen.

"Muchas chicas vinieron pidiendo un refugio, un sitio donde estar", relata a EL ESPAÑOL Abdellah Mustafa, presidente de la Asociación Vecinal de Sedi Embarek. Según asegura Abdellah "muchas chicas habían sido violadas, otras no querían ser las siguientes porque vieron auténticas barbaridades", lamenta.

Atemorizadas y sin ningún tipo de amparo o protección estas mujeres bajaron del monte García Aldave de Ceuta hasta estos barrios para suplicar ayuda a los vecinos ante el riesgo que estaban corriendo si se quedaban fuera a la intemperie.

No pedían gran cosa, tan solo estar a salvo. Muchas de ellas llegaron a Sedi Embarek "pidiendo quedarse en las puertas dentro de los portales durmiendo" porque mientras estaban ahí, no tenían que afrontar el terror al caer la noche en el exterior.

En ese momento los vecinos se dieron cuenta de que "había una necesidad y una falta de respuesta gubernamental", por eso tuvieron que "tomar una acción como vecinos y dar una respuesta hasta que la ciudad asuma sus competencias con estas mujeres", denuncia Abdellah.

Uno de los campamentos habilitados para las mujeres en los barrios periféricos de Ceuta.

Uno de los campamentos habilitados para las mujeres en los barrios periféricos de Ceuta. Efe

La mayoría tienen miedo, "han pasado mucho y están en una situación vulnerable", cuentan a EL ESPAÑOL y claman atención psicológica porque aseguran que es una necesidad "después de lo que han vivido estos días".

Amparo a más de 800 mujeres

Después de la entrada masiva las mujeres y niñas que llegaron a Ceuta -de no ser por los vecinos- han sido abandonadas a su suerte.

Muchas de las que se quedaron -como los hombres- acudieron a los montes para protegerse. Allí empezaron a hacer los primeros asentamientos para protegerse de la policía y evitar ser devueltos.

Lo que en un primer momento era un refugio, acabó convirtiéndose en un auténtico infierno para las mujeres y menores no acompañadas.

Allí los migrantes aprovechan que es un sitio alejado, con terraplenes y zonas escondidas para violar y agredir sexualmente a las mujeres.

Por eso, los vecinos de estos barrios empezaron a montar campamentos para poder acoger a las mujeres y protegerles dentro. Al principio a Sedi Embarek llegaron 195 mujeres, pero ahora la cifra ya ha aumentado a 400 amparadas en el campamento.

En El Príncipe, el presidente de la asociación vecinal, Ahmed Enfed-Dal, también relata a EL ESPAÑOL que en el campamento que ellos tienen en su barrio hay otras 350 mujeres y niñas.

Pero no todo queda ahí, sino que las familias de los barrios -muchas de ellas también mujeres- han decidido acogerles en sus casas para protegerles y evitar que estén en la calle.

"Las vecinas las han metido en casas para que no deambulen por la calle, todas las casas han recibido a gente", explican a EL ESPAÑOL.

Sin duchas y con un baño

Ahmed en El Príncipe asegura que prefiere que las tengan en las casas a que estén en el campamento porque "ahí tienen al menos un baño o una ducha".

Y, es que, en el campamento que han montado los vecinos como pueden para protegerlas tienen unas condiciones de higiene que "son insuficientes para todas las personas que hay" y pide al Gobierno de Ceuta que "envíen más recursos".

Relata que las autoridades de la Ciudad Autónoma y otras ONG se está encargando "de las comidas y cenas de las menores en el campamento" y también explica que han dado "alguna colchoneta", aunque reconoce que es un "tira y afloja".

Las lonas que protegen de la intemperie a las mujeres que duermen en los campamentos improvisados por los vecinos en Ceuta.

Las lonas que protegen de la intemperie a las mujeres que duermen en los campamentos improvisados por los vecinos en Ceuta. Efe

Su petición es que envíen más baños porque ahora solo tienen uno para todas las chicas que hay alojadas y también reclaman que coloquen duchas para ellas porque ahora "no hay ninguna dentro del campamento y bajan a la playa para poder ducharse".

Pero advierten de que aunque están seguras también "hay dos casos de sarna" que están tratando de controlar en el caso de El Príncipe, según cuenta Ahmed, aunque admite que Cruz Roja les da kits de higiene personal.

Ellos aseguran que en los campamentos les dan "protección, que estén seguras", relata Ahmed.

Las chicas pasan la noche en una explanada con lonas, aunque ahora se les han roto y están "intentando reponerlas".

Son los propios vecinos los que se organizan en turnos, tal y como han asegurado a EL ESPAÑOL, para poder cubrir toda la noche: "Como el recinto está vallado hay una persona que vigila en la puerta y los demás rondan el perímetro para que nadie se acerque".

Gracias a los vecinos de estos barrios "ellas tienen menos miedo, pero cuando llegaron sí que estaban atemorizadas y muy estresadas".

Ahmed cuenta que hay "muchas con ataques de pánico, están fatal y necesitan cuidados y asistencia para la salud mental".

La otra cara, la prostitución

Tanto Ahmed como Abdelah cuentan que estas mujeres están en unas condiciones de extrema vulnerabilidad.

Los hombres migrantes están atacando a las niñas y mujeres para agredirles sexualmente y violarlas en plena calle, "están cometiendo verdaderas atrocidades".

Pero, son víctimas por partida doble porque la vulnerabilidad también la están aprovechando los hombres porque "hay otro tipo de violaciones que al ver que están necesitadas se aprovechan y ellas acceden al no tener como subsistir".

Así relata Ahmed el riesgo de la prostitución de estas mujeres como otra cara de la moneda más a la que están expuestas con motivo de su vulnerabilidad.

Aunque en este sentido ambos son positivos y aseguran que gracias a la protección y amparo que les están dando han "impedido que Ceuta se convierta en un burdel", además de "evitar que se produzcan un montón de violaciones".

Lamentan que haya quien "utilice la necesidad a cambio de sexo para darles algo y tratarles como ratas".

Al borde del "estallido social"

Los vecinos -que son de clases bajas y apenas tienen recursos- han mostrado su cara más solidaria con todas las personas que han llegado y, ahora, de manera especial con las mujeres

Pero, Abdellah advierte que los vecinos están "aguantando sin tener una respuesta por parte del Gobierno ni de la Ciudad Autónoma" y están llegando a una situación límite.

"Les pido que aguanten dos días a ver si dan una solución, cuando pasan y no la tienen, pido que aguanten más", explica este vecino pero asegura que la gente no puede más y "están muy cansados".

Aseguran que "el colapso total está en la periferia" ante "la inacción de las instituciones" pero no van a poder resistir mucho más.

Estos barrios tienen una renta per cápita baja y "el gasto en darles de comer, agua, luz, lavadoras, duchas" es elevado en las casas que están acogiendo a los migrantes.

"Nuestra gente es pobre, la mayoría tienen un doble empleo para poder subsistir o llegar a mitad de mes", por eso Abdellah advierte de que o las instituciones intervienen o "va a haber un estallido social".