Fotomontaje con los detenidos del clan familiar, la carne en mal estado que daban de comer a las víctimas y una de las habitaciones donde vivían.

Fotomontaje con los detenidos del clan familiar, la carne en mal estado que daban de comer a las víctimas y una de las habitaciones donde vivían. Guardia Civil - E.E.

Reportajes

El infierno de ocho portugueses esclavizados por un clan familiar en La Rioja: "Vivían en barracones y les pegaban"

Natalia, José, dos de sus hijos y la nuera, así era el clan familiar que "estaba integrado en el pueblo" y "no eran conflictivos", mientras se enriquecían esclavizando a sus paisanos.

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En barracones, sin salario, con jornadas de hasta 16 horas y comida en mal estado. Este era el infierno en el que se encontraban atrapados ocho portugueses que eran esclavizados por un clan familiar en Rincón de Olivedo, La Rioja.

EL ESPAÑOL ha podido saber que el clan familiar que integraba este grupo criminal, también originarios de Portugal, estaba formado por Natalia -la "jefa" que así es como la conocían- y José el marido, aunque junto a ellos también operaban dos de sus hijos y la mujer de uno de ellos.

Esta familia de portugueses "vivía en dos casas del pueblo y tenía otras dos donde vivían los trabajadores", relatan fuentes cercanas a la localidad a EL ESPAÑOL.

Desde ahí organizaban todo el entramado para conseguir tener a los trabajadores bajo sus dictámenes. Lo que hacían era anular la autonomía de estas ocho víctimas de entre 40 y 74 años con quienes generaban una situación de dependencia aprovechándose de su situación de necesidad. Para esta familia no eran más que "mercancía" de la que obtener un beneficio.

En esas viviendas los explotadores mantenían a estas personas en unas condiciones pésimas y mínimas de habitabilidad. En el interior de estas casas las habitaciones eran completamente precarias, con una gran falta de higiene y salubridad, y tampoco contaban con las comodidades básicas.

Pero no solo eso, sino que los miembros del clan les daba de comer carne y alimentos en mal estado que almacenaban en las casas. Además, para poder aumentar su control sobre estas personas a las que tenían prácticamente esclavizadas lo que hacían era facilitarles beber alcohol y que estuviesen ebrios.

Este era un mecanismo de control que utilizaban con estos trabajadores del campo que, a su vez lo que hacían era permitir un aislamiento social y que estas personas no se relacionasen con el resto de gente que vivía en este pequeño municipio de poco más de 500 habitantes de La Rioja.

Sin descanso ni salario

Este clan familiar de portugueses obligaba a realizar jornadas laborales de entre 12 y 16 horas diarias a las personas que tenían esclavizadas. Para ellos no existían ni los domingos, festivos o ni tan siquiera los días de descanso.

Estas personas que estaban bajo el yugo de este clan lo único a lo que podían optar era a tener "plena disponibilidad" para cualquier momento que lo requiriesen. Y, es que, no solo realizaban las tareas en los viñedos a los que acudían a trabajar cada día, sino que también tenían que realizar otro tipo de trabajos o tareas que el clan demandaba.

Por ejemplo, realizaban reformas integrales de inmuebles, servicios de portes o cualquier otro tipo de tarea.

"Se iban todos los días pronto por la mañana en furgonetas del pueblo, tampoco sabemos dónde iban y volvían tarde", relatan a EL ESPAÑOL fuentes cercanas a la localidad. Además, aseguran que "te los encontrabas por cualquier campo", en los viñedos de las inmediaciones del pueblo y, es que, iban rotando de viña en viña para realizar las diferentes laborales para las que les contrataban tanto en La Rioja Baja como en la Ribera de Navarra.

Trabajaban tanto para agricultores o viticultores de la zona que contrataban sus servicios, a pesar de que en muchos casos estos clientes del clan sí que sabían la precariedad a la que sometían a las personas que tenían 'trabajando' para ellos y, aún así, seguían contratándoles.

De hecho, una bodega y un directivo de esta están siendo investigados por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores, tras haber recurrido de forma continuada a los servicios de esta organización criminal. Según se ha podido comprobar llegaron a abonar un total de 569.000 euros tras contratar sus servicios.

Eso sí, a pesar de que esta organización criminal se enriquecía a costa de las labores que realizaban -principalmente en viñedos- las víctimas trabajaban durante años para ellos sin recibir en muchos casos ningún tipo de salario por los trabajos prestados.

Los que percibían algún tipo de pago, cobraban tan solo 4 euros la hora. Pero, es que, la extorsión y el maltrato no quedaba ahí. El clan descontaba los gastos como tabaco y alcohol a las víctimas y a muchas de ellas les pegaban si caían enfermas por no poder acudir a trabajar o cumplir con la jornada laboral que les correspondiese.

Una situación inhumana y un trato vejatorio que hizo que una de las víctimas decidiese abandonar el trabajo en estas condiciones impuestas por la organización criminal y marcharse. Sin embargo, falleció como consecuencia del impacto en la N-232 donde le atropellaron tres vehículos.

Impacto en el pueblo

La tranquilidad de esta pequeña aldea de La Rioja Baja se vio interrumpida por los "golpes" de la Guardia Civil al entrar en las casas en las que vivía el clan familiar.

Un gran despliegue de diferentes unidades del Instituto Armada que generó un gran impacto en esta pedanía donde aseguran que "el pueblo estaba tomado por la Guardia Civil con un despliegue muy grande".

"Nos quedamos sorprendidos con el despliegue que se montó" y explican cómo entraron de madrugada "dando golpes". En un operativo en el que se realizaron siete entradas en inmuebles y donde se incautaron cerca de 30.000 euros en efectivo, joyas valoradas en más de 150.000 euros, ocho vehículos y se bloquearon siete cuentas bancarias.

En total, el estudio patrimonial realizado dentro de la investigación ha constatado que los dos principales responsables de esta organización criminal llegaron a ingresar en sus cuentas bancarias, en concepto de trabajos agrícolas, un total de 2.517.593 euros desde 2022.

Vecinos del municipio relatan a EL ESPAÑOL que hace "más de diez años llegó al pueblo el padre y después fueron los demás", pero el verdadero cambio se produjo con "la llegada del hijo que cambió la cosa y se volvieron más ostentosos", aseguran.

Estas mismas fuentes relatan que tenían varias furgonetas -una Ford, una Vito...- y, también, coches de alta gama -Mercedes o Audi- pero siempre "los compraban de segunda mano, no eran nuevos", cuentan.

"Ha sorprendido, todos nos conocemos en el pueblo", explican y, es que, la familia que ahora está detenida, hacía vida en el pueblo y estaba integrada con los vecinos. Sin embargo, los que no tenían relación con la gente de esta localidad eran los otros portugueses que 'trabajaban' para ellos.

En este sentido, llevaban a una de sus hijas al colegio de la localidad y cuentan que "se relacionaban con otros padres, colaboraban con los niños en la Comunión, en Semana Santa" y, por eso, ha generado impacto en el pueblo.

"Estaban integrados en el pueblo, pero a los que no se veía tanto era a los trabajadores", eso sí, "no eran nada conflictivos con la gente", aseguran.