Una ilustración de Ione Belarra hundiéndose en un barco, mientras Pablo Iglesias e Irene Montero escapan en un bote.

Una ilustración de Ione Belarra hundiéndose en un barco, mientras Pablo Iglesias e Irene Montero escapan en un bote. Guillermo Serrano EL ESPAÑOL

Reportajes

Ione Belarra, el "último reducto" de Podemos colocado en Madrid como premio a su "fidelidad a la familia Iglesias"

Analistas políticos valoran que este movimiento "no tiene mucha lógica": "Ella no moviliza a los votantes de izquierda, polariza incluso entre los suyos".

"Ante una debacle que descuentan hasta ellos, ponerla de candidata es un aparcamiento mientras deciden si sigue existiendo o entran en fase terminal".

Más información: Ione Belarra, condenada a pagar 9.000 euros al juez Manuel García-Castellón por llamarle "corrupto" y prevaricador

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De la misma forma que el alumno sigue los pasos del maestro, Ione Belarra, como hizo Pablo Iglesias, será la candidata de Podemos para la Comunidad de Madrid.

La secretaria general del partido es, de facto, el último peso pesado de los morados con representación parlamentaria. Algo que ha logrado tras una trayectoria que ha sido ascendente pese a que ella no fue de las fundadoras de aquel movimiento que quería recoger las reivindicaciones del 15-M.

"Ella es de la segunda generación de Podemos", exponen a EL ESPAÑOL fuentes que coincidieron en el ámbito universitario con los creadores del partido. "Políticamente, Belarra es más joven que Iglesias, Montero, Errejón o Monedero".

La líder de Podemos, Ione Belarra, en los pasillos del Congreso.

La líder de Podemos, Ione Belarra, en los pasillos del Congreso. Efe

Pero eso no le ha impedido convertirse en el activo más fiel de los morados en su peor momento histórico. Incluso después de haber sido condenada el viernes de la semana pasada por un tribunal de Madrid a pagar 9.000 euros al juez García-Castellón al considerar que perjudicó su honor cuando en un tuit le llamó "corrupto".

"Belarra es la ortodoxia, la fidelidad a la familia Iglesias, la que se quedó plantada cuando el resto se fue con Sumar a maquillarse para la foto institucional", valora la consultora política de RedLines, María Pinto, a EL ESPAÑOL.

"Es aparato puro, pasó por el Gobierno sin hacer ni una sola concesión de las que sí hizo Yolanda Díaz. Aquí hay repliegue de búnker: tratar de sostener lo que queda, sin conquistar nada nuevo", añade.

PREGUNTA.— ¿Ione Belarra es una política con capacidad de influencia en los votantes o está quemada políticamente?

RESPUESTA.— No está quemada, está carbonizada. Años de primera línea de gobierno y de trinchera interna desgastan, y desgastan también a ojos del electorado, que no perdona la sobreexposición.

P.— ¿Su nombramiento como candidata a la Comunidad de Madrid puede revertir eso?

R.— Madrid es la hoguera de un auto de fe: te purifica o te termina de consumir. Si Podemos sorprende con números claramente mejores, hablaremos de resurrección.

Si confirma lo que ya casi todos dan por descontado, será el cierre de ciclo para ella y, probablemente, el certificado de defunción de Podemos tal y como lo conocemos. A día de hoy, las quinielas apuntan mucho más a la segunda opción que a la primera.

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, durante la jornada ‘Primavera de lucha, primavera de esperanza’, en el Círculo de Bellas Artes.

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, durante la jornada ‘Primavera de lucha, primavera de esperanza’, en el Círculo de Bellas Artes. Alejandro Martínez Vélez Europa Press

P.— ¿Qué pretende conseguir el partido con este movimiento?

R.— Lo que vende Podemos es una vuelta a la ortodoxia frente a la pujanza de Más Madrid, que le ha birlado el espacio de la izquierda presentable a la izquierda del PSOE: combativa de fondo, gestora en las formas.

Podemos sabe que esa pelea ya la tiene perdida, no le gana a Mónica García ni un palmo de terreno institucional, así que se repliega a lo único que aún puede vender: "Nosotros no nos doblamos".

Es la estrategia del último reducto, de la fortaleza asediada.

Pero la jugada de fondo es otra, y más prosaica y consiste en que ante una debacle que ya descuentan hasta ellos, colocar a Belarra de candidata es un aparcamiento con sueldo: cuatro años de escaño mientras el partido decide si sigue existiendo o entra en fase terminal.

La ortodoxia es la coartada bonita de una decisión que en realidad es de pura supervivencia de sus cuadros. Una cosa es lo que Podemos dice que hace, y otra bien distinta lo que de verdad está resolviendo.

P.— ¿Es Belarra capaz de movilizar a toda la izquierda a la izquierda del PSOE?

R.— Belarra no moviliza a toda la izquierda ni en los mejores sueños de Pablo Iglesias, y quien lo venda así está vendiendo humo.

Ese espacio está hoy troceado entre Sumar, IU, Podemos y Más Madrid, y el hueco que Podemos ocupó en 2014 ya no existe: lo ocupa Más Madrid con un crédito que ellos hace tiempo que dilapidaron.

Belarra polariza incluso entre los suyos. Su techo es de cristal y bajo: consolidar el voto duro, ni un milímetro más.

"Sin mucha lógica"

Por su parte, el economista, politólogo y profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, Miguel Anxo Bastos, valora que "desde una perspectiva organizativa no tiene mucha lógica que se presente a unas elecciones autonómicas".

"En los partidos de izquierda, el liderazgo formal lo tiene la secretaría general, que es el cargo que ocupa Belarra en Podemos. Lo normal sería que se presentase a candidata por Madrid en las generales. Supongo que se presenta a las autonómicas porque entiende que cuenta con posibilidades de salir diputada y liderar un grupo: en la Comunidad de Madrid, si se obtiene representación, se obtienen varios diputados por la barrera del 5%", opina el profesor.

Ione Belarra, en su etapa como portavoz de Unidas Podemos, junto a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados.

Ione Belarra, en su etapa como portavoz de Unidas Podemos, junto a Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados. EFE

"Supongo que lo hace para liberar espacio en las listas por Madrid de las generales, que es donde tienen más posibilidades de salir. Espacio que podría ser para Irene Montero o bien para dejar hueco a posibles pactos que impliquen incorporar a personas de otras fuerzas en puestos de salida", amplía.

"Pero desde luego están descontando un mal resultado electoral en las generales, porque de no ser así podrían ir en las listas de cualquier otro territorio", concluye Bastos. "En cualquier caso también se muestra que el cargo de secretaria general no es considerado el más relevante, ni parece ser quien controle la organización".

Podemos contra Ayuso

El nombramiento de Ione Belarra para disputarle la presidencia de la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso (PP) se dio a conocer en un acto que tuvo lugar el pasado sábado.

La candidata de los morados ya ha comenzado a hacer campaña en sus redes sociales, no solo explicando su proyecto, también lanzando ataques contra la presidenta autonómica y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida.

Sigue de esta manera los pasos de Pablo Iglesias, cuando siendo todavía secretario general del partido, abandonó la vicepresidencia segunda del Gobierno para concurrir a los comicios autonómicos en 2021.

El resultado, entonces, fue catastrófico: 10 de los 136 escaños de la Asamblea madrileña. Un 7,24% de los votos que no impidieron a Ayuso alzarse con una mayoría absoluta, lo que llevó al líder fundador del partido a abandonar sus cargos y la política institucional.

Y en las siguientes autonómicas, convocadas por la presidenta de forma anticipada en 2023, los morados perdieron sus 10 diputados y abandonó el parlamento de la comunidad.

Las encuestas que se han realizado en los últimos meses para unos comicios madrileños no dan resultados alentadores para Podemos.

La de GAD3, elaborada en mayo para El Debate, le da un 3,3% de los votos y ningún escaño. La de Sigma Dos para El Mundo, publicada el mismo mes, tampoco augura ningún asiento para el partido, que se haría con apenas un 4,2% del escrutinio.

La más reciente, la de Data10 para Okdiario, realizada este mes, pronostica que Podemos tampoco obtendrá ningún diputado ni superará la barrera del 5%.

En este ambiente es donde tiene que disputar la batalla electoral Ione Belarra. No solo las encuestas no son alentadoras, sino que también parte con los fracasos electorales de su formación este año en Aragón y Castilla y León. Únicamente en Extremadura obtuvo resultados positivos, al haber pasado de cuatro escaños a siete.

Segunda generación

La nueva candidata a presidir Madrid llegará a la convocatoria electoral después de cinco años siendo, sobre el papel, la líder de Podemos, como secretaria general.

Belarra ha compatibilizado este cargo con su etapa como ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, que se extendió hasta 2023 cuando la formación abandonó la coalición Sumar y el Gobierno, y pasó al Grupo Mixto del Congreso.

Esa titularidad de un ministerio ha sido el cargo de mayor influencia institucional que ha ostentado Belarra desde que entró en el partido en 2014.

Pero a pesar de haber sido compañera de universidad de Irene Montero, no tuvo una posición relevante hasta 2017, tras la asamblea Vistalegre II, en la que se produjo un cisma en el partido que supuso la salida de Íñigo Errejón y sus afines y la consolidación del liderazgo de Pablo Iglesias.

Belarra y Montero durante uno de los primeros actos de Podemos.

Belarra y Montero durante uno de los primeros actos de Podemos.

En la misma, Belarra, que era diputada en el Congreso desde 2016, fue nombrada portavoz adjunta de Unidos Podemos en la Cámara Baja.

En aquel 2017 empezó su ascenso, solo eclipsado por las convulsiones políticas. Un año después, triunfó la moción de censura contra Mariano Rajoy que, con el apoyo de los morados, convirtió a Pedro Sánchez en presidente del Gobierno.

Al cabo de unos meses se convocaron elecciones generales, en las que ningún candidato fue investido. De manera que el Gobierno socialista continuó en funciones hasta enero de 2020.

En ese momento, ya con un Gobierno consolidado, Belarra fue nombrada secretaria de Estado para la Agenda 2030. Solo dejó el cargo cuando se convirtió en titular del ministerio en 2021. Ese año, saltó al foco de la opinión pública.

Fuera de la política

El partido justificó su ascenso en su notable compromiso: la cualidad que la llevó a ser la mano derecha de Iglesias y la candidata natural al Ministerio si algún día el entonces líder lo dejaba, como así ocurrió en aquel 2021.

Por su parte, la versión no oficial, que no corregía la anterior, valoraba que Belarra era la compañera de batallas de su amiga Irene Montero desde los días de la universidad, y que solo de su mano podía entenderse su entrada en el exclusivo club de los ministros.

Ione Belarra e Irene Montero.

Ione Belarra e Irene Montero. E.E.

La política navarra estudió Psicología junto a la exministra de Igualdad. Más allá de su formación académica, ha sido investigadora en formación en la Universidad Autónoma de Madrid, especializada en migraciones, derechos humanos, cooperación internacional, género y poder.

Según el portal de transparencia del Gobierno, "ha trabajado, participado y colaborado activamente en diversas organizaciones de la sociedad civil especializadas en la defensa de los derechos humanos, la cooperación internacional y las migraciones", como SOS Racismo, Cruz Roja Española y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado.

Esa es toda la información pública que existe relativa a su experiencia profesional fuera de la política. Porque todo lo que hay más allá de su imagen pública no ha trascendido.

Solamente lo han hecho sus intervenciones en el Hemiciclo y en sus redes sociales. Especialmente aquellas más polémicas y contundentes contra el Partido Popular y Vox.

Una de las más sonadas la pronunció en el Pleno del Congreso del pasado 13 de noviembre, donde aprovechó su comparecencia para tender una mano al presidente ofreciéndole un plan "para reventar a la derecha".

"España solo tiene dos opciones, o reventamos a la derecha y le quitamos sus privilegios o la derecha reventará este país".

Sus declaraciones le han supuesto problemas judiciales. No solo es el caso de su reciente condena a pagar 9.000 euros al juez García-Castellón por llamarle corrupto.

También por parte de organizaciones policiales, como el Sindicato Unificado de Policía (SUP). Tras la muerte en Torremolinos de un joven de 35 años cuando era reducido por varios agentes de la Policía Nacional, la secretaria general de Podemos habló en sus redes sociales de "asesinatos" y relacionó el deceso con la "violencia policial racista".

Este comentario llevó al sindicato a presentar una querella ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, dando continuidad a otra acción jurídica previa presentada el pasado 16 de julio de 2025 por hechos de naturaleza similar.

A pesar de que resultó archivada, desde el SUP insisten a este diario que "lo preocupante no es la crítica a una actuación policial concreta, que es legítima en una democracia, sino la reiteración de acusaciones generalizadas contra toda una institución por parte de una representante pública".

"Cuando desde una posición institucional se difunden mensajes que presentan a la Policía como un cuerpo racista o que actúa movido por prejuicios, se está contribuyendo a erosionar injustamente la confianza de los ciudadanos en una de las principales instituciones del Estado", añaden desde esta organización.

"Precisamente por ello el SUP ha acudido a los tribunales en varias ocasiones. Entendemos que la libertad de expresión y la crítica política son plenamente legítimas, pero también creemos que los cargos públicos tienen una responsabilidad añadida y no deberían realizar acusaciones tan graves sin pruebas que las sustenten", concluyen.

Pero la más incendiaria de todas sus declaraciones la realizó cuando era portavoz adjunta de Podemos en el Congreso en 2017, en relación al caso Alsasua, donde ocho jóvenes fueron condenados por agredir brutalmente a dos guardias civiles que se encontraban en un bar fuera de servicio con sus parejas.

Belarra calificó lo ocurrido como "una pelea de bar" y no un caso de terrorismo. Al conocerse las condenas a los agresores, valoró que era "altísimas" y "una de las mayores injusticias de los últimos años".

La sentencia impuso penas de entre 2 y 13 años por este delito que ocurrió casi dos años antes de que la banda terrorista ETA anunciara su disolución definitiva.

A juicio de Ione Belarra, el caso Alsasua fue una "pelea de bar", y sus sentencias fueron "altísimas". Sin embargo, al mismo tiempo, no duda en subrayar que hay que "reventar a la derecha". Con esa vara de medir, la líder de Podemos concurrirá en 2027 a las elecciones autonómicas de Madrid.