Interior del campamento organizado por vecinos de Sidi Embarek en Ceuta.

Interior del campamento organizado por vecinos de Sidi Embarek en Ceuta. E.E.

Reportajes

La nueva 'normalidad' de Ceuta: "Al borde del estallido social" entre campamentos montados por vecinos y brotes de sarna

En las calles todavía sigue el temor: los ceutíes ven, casi a diario, peleas, robos y situaciones de inseguridad e insalubridad.

Entre los militares desplegados en la ciudad se han detectado 14 casos de sarna, lo cual hace temer un brote mayor que afecte también a la población civil.

Más información: Las barriadas de Ceuta se organizan para proteger a las mujeres: "Vieron barbaridades y nos pidieron refugio"

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Juan Manuel Contreras iba caminando por el centro de Ceuta con la cabeza gacha cuando un estruendo ensordecedor lo sacó de su realidad.

Levantó su mirada y escuchó un grito de un hombre. Sintió temor, como lo ha venido padeciendo desde hace más de dos semanas.

Entonces, vio cómo un hombre, mientras hablaba árabe, era lanzado hacia la puerta cerrada de un comercio.

"Ahora esto es así. Todos los días veo peleas", asegura Contreras, de 70 años.

Lleva puesta ropa deportiva. Una de sus mayores pasiones es salir a caminar a la orilla del mar, pero desde hace varios días considera que quedarse encerrado en su casa sería una buena decisión.

Entre tanto, el hombre que lanzaron hacia la puerta cerrada intenta responder. Lo acusan de haber robado un móvil.

"Es increíble. El Gobierno nos tiene olvidados y no hace nada por nosotros. Tenemos que padecer esto, sentir miedo, inseguridad, ver robos y que haya más inmigrantes que ceutíes", agrega Contreras.

Lo anterior se suma a que el Gobierno, de la mano de la ministra de Migraciones, Elma Saiz, anunció este lunes la instalación de cuatro dispositivos de atención humanitaria que habilitarán 1.500 plazas más en Ceuta.

"No entiendo lo que está pasando. Pedro Sánchez dice que ha estado con nosotros, pero no sabe lo que es vivir de esta manera. Él no merece estar donde está", comenta.

El tono de voz de Contreras es suave. Cada vez que pronuncia una frase mira a su alrededor para corroborar que nadie le ha escuchado.

"Esto es por si alguno de los inmigrantes entiende lo que digo, no me vaya a meter en problemas", agrega.

Una vez finaliza, Contreras continúa su camino junto al mar y vuelve a mirar al suelo.

Sarna entre los militares

Lo que era un temor se ha convertido en una realidad. El paso de los días en estas condiciones está haciendo mella en diferentes aristas. En el campamento de El Príncipe Ahmed cuenta a EL ESPAÑOL que hay "dos casos de sarna" que están tratando de controlar para evitar que se convierta en una epidemia.

Pero el control de este tipo de enfermedades muchas veces es difícil de realizar y, aún más, cuando estas personas están durmiendo entre lonas a la intemperie —gracias a la solidaridad de los vecinos— y sin que haya elementos tan básicos como baños o duchas para garantizar ese mínimo de higiene.

Aunque según explica Ahmed, las chicas y las mujeres "bajan a las duchas de la playa para bañarse" ante la falta de este tipo de elementos en los campamentos vecinales.

Eso sí, los habitantes de estas barriadas están haciendo todo lo que pueden y entregan lo que tienen a estas personas para tratar de suplir esta crisis humanitaria, social y sanitaria en la que está sumergida Ceuta.

Entre los militares desplazados a Ceuta ya se han detectado más de una decena de casos de sarna, según ha confirmado Efe, pese a que el contagio no se pueda achacar a la crisis migratoria. La Unión de Militares de Tropa ha informado de 14 contagios en una misma compañía del Grupo de Regulares de Ceuta nº 54.

La asociación castrense apunta directamente a las condiciones en las que los militares se alojan en la antigua Batería de Costa K-8 (García Aldave), "unas dependencias habitualmente en desuso, sin el mantenimiento higiénico preceptivo, con antecedentes conocidos de plagas similares y en situación de hacinamiento".
Por su parte, la Asociación de Tropa y Marinería, ATME, ya había alertado de que "algunos militares habrían manifestado preocupación ante la eventual presencia de esta enfermedad infecciosa, lo que ha generado dudas sobre la existencia de casos aislados o vinculados entre sí y sobre la activación de protocolos de vigilancia epidemiológica".

Es por ello que instaban al Ministerio dirigido por Margarita Robles a tomar "medidas preventivas oportunas y el cumplimiento de los protocolos establecidos", así como informar de forma "precisa" sobre los casos de enfermedades contagiosas.

La UMT ha presentado formalmente una batería de preguntas dirigidas al Ministerio de Defensa, a la Subsecretaría de Defensa y a la Secretaría Permanente del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas en la que exige saber si el brote se ha extendido a otras unidades de la Comandancia General de Ceuta (Legión, Montesa, RAMIX, RING, ULOG).

Además, pide información sobre qué plan de contingencia médica se está aplicando para frenar la propagación hacia las familias y la población civil, y detalles sobre las labores de desinfección urgentes programadas para dependencias, gimnasios y vehículos de la unidad.

Loma Colmenar

Las sombras de los inmigrantes se ven a casi dos kilómetros del parking de Loma Colmenar, uno de los cuatro dispositivos que los atenderá.

"Estamos esperando a que abran", dice uno, que prefiere no mencionar su nombre. Está acompañado de un grupo de cuatro personas.

Todos ellos esperan en una de las entradas del parking. "Uf. Esto es tremendo. Yo he entrado a trabajar y no sabía que esto se iba a hacer aquí. Me he encontrado con dos carpas y que mañana instalarían el resto", asegura un trabajador del parking.

También añade que en ese espacio se espera que se instalen, al menos, 28 carpas. Cada una contaría con 20 literas, lo que daría una ocupación de más de 500 personas en ese punto.

"El martes terminarán de instalar todas las carpas, pero hace falta poner las duchas y demás, así que veremos cuándo lo podrán utilizar", dice el trabajador.

Vecinos

Los vecinos del extrarradio de Ceuta se han organizado y han montado campamentos para refugiar a los inmigrantes —principalmente mujeres y niños— de la violencia y los robos de las calles.

20 días después de la invasión, el hacinamiento y la insalubridad empiezan a hacer mella y están apareciendo los "primeros casos de sarna" en los campamentos y entre militares, según ha podido saber EL ESPAÑOL.

"Estamos al borde del estallido social", cuenta Abdellah Mustafa, presidente de la asociación vecinal de Sidi Embarek.

Todavía en las calles y barrios de la ciudad quedan alrededor de 10.000 personas y la presión migratoria se ha desplazado a los barrios de la periferia, donde más del 60 % de la población está por debajo del umbral de pobreza.

Son ellos quienes se están organizando para no abandonar a las personas que han entrado a la ciudad autónoma en los campamentos improvisados de El Príncipe, La Reina y Sidi Embarek.

Muchas de las familias y vecinos que viven en estas barriadas "están cansados" porque, asegura Abdellah, cada día "alrededor de 20 personas tocan en sus puertas para que les dejen ducharse, cargar el móvil, o les den algo de comida".

Pero muchos de ellos, además, tienen en sus casas a algunas personas alojadas para que no tengan que estar a la intemperie en la calle y darles protección hasta que la situación mejore y haya una solución gubernamental.

Abdellah relata que ha dado "un ultimátum a la ciudad para ver qué acciones toman" para solucionar la gestión de estas personas y la presión en los barrios. Mientras tanto, está pidiendo a la gente que aguante hasta el martes, la fecha que él mismo ha dado.

"Si no somos la periferia quienes nos salvamos a nosotros mismos, protegeremos a nuestro país sin tratar como ratas a esta gente", sentencia.

Turnos vecinales

Abdellah en Sidi Embarek y Ahmed en El Príncipe están gestionando, junto con los vecinos, los campamentos que han levantado para dar una respuesta humanitaria a las personas que todavía continúan en la ciudad, 20 días después.

Por la noche es cuando más protegen estos campamentos en ambos barrios para que las mujeres y los niños que están dentro estén seguros.

Uno de ellos se queda "a modo de vigilante" en la puerta de estos recintos y los demás van "rondando el perímetro" para que nadie se cuele dentro.

Así el número de voluntarios que va pasando a lo largo del día va fluctuando entre 15 y 20 personas, "cada vez distintas y no hay una cifra exacta porque todos los vecinos están haciendo lo que pueden" para dar soporte y apoyar al resto.

"No hay duchas dentro y solo hay un baño para las 350 personas que hay", algo que remarcan es "insuficiente".

Aunque reconocen que el Gobierno de Ceuta les ha proporcionado colchonetas para que las personas puedan dormir más cómodas y la mezquita les ha dado algunas alfombras, solicitan más recursos.

De hecho, están pudiendo soportar la presión gracias a Cruz Roja y otras ONG que reparten las comidas y las cenas.

Además, desde Cruz Roja también facilitan kits de higiene personal para que puedan tener un mínimo de los básicos de salubridad.

Hasta la frontera

Estos vecinos aseguran que la nueva decisión de ampliar en 1.500 plazas de acogida temporal y humanitaria en Ceuta es "una luz al final del túnel" para Abdellah quien asegura que esto va "a aliviar la situación y la presión que viven los vecinos" de estas barriadas.

"El hecho de que nos quiten a esta gente de aquí y los reubiquen en otro sitio y se hagan responsables nos alivia muchísimo", sentencia el presidente vecinal a EL ESPAÑOL.

Después de denunciar la situación que se ha vivido desde hace cerca de 20 días, se recibió una visita del Delegado de Gobierno a la barriada. Este les trasladó, según relató al periódico, que "haría todo lo posible" por solucionar la situación.

Abdellah prefiere ser cauto y se queda con un: "¡Ya veremos si es verdad!".

Mientras tanto ellos continúan trabajando de forma incansable con su labor diaria. Ahora, el cansancio que sufren es psicológico, además de económico y moral.

Pero, a pesar de ello, continúan haciendo pedagogía con todas las personas que están refugiadas o bien en los campamentos o en casas de vecinos de estos barrios para que vuelvan a Marruecos.

"Estamos haciendo pedagogía, diciéndoles que han sido engañados para que vuelvan", relata.

Algo que está funcionando y, por ejemplo, este martes "seis de ellos han ido motu proprio a la frontera acompañados por los vecinos" y han retornado a Marruecos.

"Nosotros que necesitamos ayuda psicológica, estamos haciendo de psicólogos con ellos para que no decaigan", suspira abatido Abdellah.

Y, es que, lamenta que están "desinformados" y esto hace que "no se pueda dar información a estas personas que no saben qué van a hacer con ellas y nadie dice nada", sentencia.