Héctor Esteban, catedrático de la UPV, sujetando un detector de radiofrecuencia.

Héctor Esteban, catedrático de la UPV, sujetando un detector de radiofrecuencia. Cedidas

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Las 4 comunidades que 'cazarán' con detectores de frecuencia a los alumnos que usen IA en Selectividad: así funcionan

Murcia, Galicia, Cataluña y Aragón anuncian que van a utilizar estos detectores en sus respectivas Pruebas de Accesos a la Universidad para evitar las trampas.

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El catedrático Héctor Esteban (Pego, Alicante, 1972) fue un visionario. Desde hace un tiempo, el también director de la ETSI de Telecomunicación de la Universitat Politècnica de València (UPV) le declaró la guerra a los alumnos tramposos que utilizaban la IA para superar los exámenes de su facultad.

Para ello, la facultad que dirige el profesor Esteban implantó detectores de radiofrecuencia para localizar móviles, pinganillos o relojes y gafas inteligentes, etc., con el fin de que los alumnos de la Escuela Técnica Superior no copiaran en las pruebas.

Esta tecnología, rompedora y a la vez extraña en el mundo académico, acaba de empezar un desarrollo que pronto se convertirá en revolución. Esta misma semana, cuatro comunidades autónomas han anunciado que van a utilizar estos detectores en sus respectivas Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).

Así, Aragón, Cataluña, Galicia y Murcia persiguen blindar la Selectividad y cazar a los alumnos que copien a través de las nuevas tecnologías, que son cada vez más sofisticadas.

Basta con unas gafas con captación de imágenes o una simple cámara del móvil para obtener la imagen del examen que cualquier IA puede resolver en segundos. Y eso es un problema al que se está enfrentando el mundo universitario.

El catedrático Héctor Esteban con uno de los detectores de radiofrecuencia.

El catedrático Héctor Esteban con uno de los detectores de radiofrecuencia. Cedida

“Con el móvil detectamos casos de alumnos que hacían fotos al examen, las pasaban por WhatsApp a alguien fuera que les cobraba y les devolvía la solución. Ahora ya no necesitan a esa persona externa ni pagar. ChatGPT les resuelve el examen en dos o tres segundos. Es una tentación muy alta para el mal estudiante y queremos evitar que hagan trampas”, ha explicado a EL ESPAÑOL el profesor Esteban.

Pero el problema es que la tecnología ha avanzado tanto y tan rápido que la única solución para evitar el fraude pasa por inhibir los aparatos que los alumnos pudieran llevar consigo. Es decir, desactivar su capacidad de poder conectarse a cualquier tipo de red. Quedarían, por tanto, inútiles.

¿Y en el resto de CCAA?

Para la Selectividad de 2026, no obstante, hay otras ocho autonomías –aparte de las ya citadas– que también valoran la utilización de estos detectores de frecuencia. Estas son Andalucía, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Navarra y País Vasco.

Es más, ésta última ha advertido al alumnado que los docentes presentes en las pruebas “en todo momento pueden hacer uso de detectores de frecuencia que fácilmente localizan dichos dispositivos no autorizados”.

Los detectores de radiofrecuencia utilizados en la UPV.

Los detectores de radiofrecuencia utilizados en la UPV. Cedida

En otras palabras, la guerra contra el uso fraudulento de las IA en los exámenes está servida. La detección de cualquier tipo de aparato que pueda ser utilizado para copiar o hacer trampas en los exámenes significará la nulidad automática de la prueba.

Y no sólo del examen en el que se haya detectado al alumno tramposo, sino en toda la Selectividad.

Las comunidades restantes, Castilla y León, Canarias, Comunidad de Madrid y Extremadura, explican que al menos este año no utilizarán los detectores de frecuencia. La Rioja no se ha pronunciado al respecto.

El funcionamiento

La guerra contra la trampa, de este modo, llega ahora a la antesala de la universidad, a esos exámenes que marcan el paso del Bachillerato a la facultad.

No obstante, y como se ha avanzado, hay facultades que ya estaban utilizando detectores de radiofrecuencia. Bien lo sabe el catedrático del área de Teoría de la Señal y Comunicaciones, Héctor Esteban.

Pregunta.– ¿Cómo funcionan exactamente estos detectores?

Respuesta.– Son detectores de radiación electromagnética, de unos 10 o 12 euros, y funcionan muy bien. Detectan WiFi, Bluetooth, 3G, 4G y 5G en un espectro muy amplio. El aparato pita o vibra cuando detecta algo cerca. En una de las primeras pruebas, al decir que íbamos a pasar el detector, 15 alumnos se levantaron a dejar el móvil a pesar de que sabían que estaba prohibido entrar con él.

Les habíamos avisado de que no se podía entrar con el móvil. Que si encontramos uno, aunque esté apagado o no se esté utilizando, el alumno estaba suspenso en la asignatura por el mero hecho de tener un dispositivo prohibido.

P.– ¿El detector también inhibe los relojes inteligentes o pinganillos?

R.– Cualquier cosa que tenga un enlace inalámbrico produce radiación y esto lo detecta. El problema es que podría haber circunstancias en las que no funcione al 100%.

En la conversación que mantuvo EL ESPAÑOL con el docente, el experto también ha planteado otras fórmulas para evitar el engaño y llegar a ese 100 % de seguridad frente al fraude.

“Por un lado, usar detectores de metales como los de los aeropuertos, ya sean arcos o manuales. Es imposible meter un móvil sin que pite, aunque esté apagado. Es intrusivo y supone que los alumnos lleguen media hora antes, pero si queremos asegurar que no se copia, no veo muchas más alternativas viables. Y, por otro, reforzar los detectores de radiofrecuencia que ya usamos”, defiende.

La PAU 2026

El caso es que Murcia, Galicia, Cataluña y Aragón aplicarán medidas de rastreo de redes y frecuencias para evitar que los alumnos copien y vetar el uso de IA durante el examen de la selectividad de este verano.

En Galicia llevan utilizando estos detectores para los exámenes de la prueba de acceso a la universidad desde el año 2019 y continuarán utilizándolo en las pruebas de este curso, según ha informado la Comisión Interuniversitaria de esta región.

La Conselleria de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña, por su parte, ha afirmado que en la PAU se podrán efectuar controles aleatorios mediante detectores de dispositivos electrónicos para “garantizar el correcto desarrollo de las pruebas”.

Por último, se instalarán detectores de radiofrecuencias en la Universidad de Zaragoza “como elemento disuasorio” para impedir copiar en las pruebas de acceso a la universidad en las próximas convocatorias de junio y julio.

De este modo, ya son cuatro las comunidades autónomas que pondrán medidas contra las trampas en los exámenes de Selectividad. Unas medidas que catedráticos como Héctor Esteban ya aplicaban en sus pruebas.