El secretario general de la OMS, Tedros Adhanom, atiende a los medios desde Tenerife junto al ministro Grande-Marlaska.

El secretario general de la OMS, Tedros Adhanom, atiende a los medios desde Tenerife junto al ministro Grande-Marlaska. Efe

Reportajes

Tedros Adhanom, el 'rey' etíope de la OMS y 'exguerrillero' que tutea a Marlaska: "Los pasajeros necesitaban amor en Tenerife"

El secretario general de la organización internacional siempre ha desmentido las acusaciones del Ejército etíope que ponen en duda su gestión al frente del Ministerio de Salud de su país natal, entre 2005 y 2012.

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I. M. García
Publicada

Cuando el crucero MV Hondius atracó este lunes en el puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, España se convirtió en el primer país europeo en gestionar en su propio suelo un brote activo de hantavirus.

Tres pasajeros muertos y un virus convertido en protagonista de portadas que hasta hace unos días eran territorio exclusivo de virólogos.

En Ginebra, el hombre que tuvo que salir a tranquilizar al mundo fue Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pedro Sánchez y Tedros Adhanom en un momento de complicidad durante la rueda de prensa en Moncloa.

Pedro Sánchez y Tedros Adhanom en un momento de complicidad durante la rueda de prensa en Moncloa. Violeta Santos Moura Reuters

Recordó que el virus de los Andes tiene un período de incubación de hasta seis semanas, que podrían surgir más casos, y que el riesgo para la población general seguía siendo bajo.

La OMS coordinó la evacuación de los más de 140 pasajeros de 23 nacionalidades; los 14 españoles fueron los primeros en desembarcar y ser trasladados en vuelo militar a Madrid para guardar cuarentena.

Adhanom, desde el puerto, asistió en primera persona al vistoso despliegue coordinado desde el Gobierno de España, junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la ministra de Sanidad, Mónica García.

Ante los medios de comunicación mostraron una mezcla de buena sintonía y satisfacción: las de quienes quieren proyectar a la opinión pública que su buena relación les ha llevado a hacer un gran trabajo.

Este martes, en una rueda de prensa conjunta con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado de "inhumana, innecesaria y cruel" las peticiones de que los pasajeros hiciesen los 40 días de cuarentena a bordo del crucero.

"Entiendo por qué los ciudadanos de Tenerife podían estar preocupados, pero ya dijimos que el riesgo era muy bajo para la población global", ha reiterado, agradeciendo también la actitud de los canarios.

Es la misma clase de frases que lleva pronunciando desde 2017, cuando se convirtió en el primer africano en dirigir la agencia sanitaria de Naciones Unidas. Para entonces, Tedros ya sabía muy bien qué significa enfrentar una epidemia.

Como también sabía bien qué significaba estar en el centro de una polémica. No en vano, desde que fue ministro de Sanidad en su país ha sido el epicentro de grandes críticas por apoyar al Frente de Liberación Popular de Tigray: un partido que llegó a actuar como una guerrilla.

Una infancia pobre

Nació el 3 de marzo de 1965 en Asmara, entonces capital de Etiopía y hoy de Eritrea. Su infancia transcurrió en un país con un sistema sanitario casi inexistente y con enfermedades que en Europa ya eran historia antigua.

Tiene grabado el día en que su hermano menor, siendo apenas un niño pequeño, murió de sarampión. "No pude aceptarlo. No lo acepto aún hoy", confesó años después a la revista Time.

Se licenció en Ciencias Biológicas en la Universidad de Asmara y se especializó en Inmunología de Enfermedades Infecciosas en Londres. A los 23 años viajó cuatro meses a Dinamarca y vio por primera vez un sistema sanitario universal y funcional.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Reuters

Aquel encuentro con la sanidad escandinava lo marcó de una forma que él mismo reconocería más tarde como definitiva.

Completó un doctorado en Salud Comunitaria en la Universidad de Nottingham y la Sociedad Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene lo reconoció como Joven Investigador del Año por sus estudios sobre los efectos de las represas en la transmisión de malaria en el norte de Etiopía, publicados en el British Medical Journal.

Hay una paradoja que recorre su vida: el hombre que hoy dirige la mayor institución sanitaria del planeta no es médico. Es el único director general de la OMS sin título en medicina.

Sus principales apoyos valoran su obsesión por los sistemas, por cómo se construyen o se destruyen las redes que mantienen viva a la gente que no puede pagar una consulta privada.

Ministro de Salud y Exteriores

Esa obsesión lo llevó a la política. Entre 2005 y 2012 fue ministro de Salud de Etiopía bajo el gobierno de Meles Zenawi, dominado por el Frente de Liberación Popular de Tigray: un partido político que llegó a desempeñarse como una guerrilla.

De hecho, el Ejército llegó a acusarle en 2020 de haber buscado apoyo y armamento para la región secesionista de Tigré, algo que el propio Adhanom desmintió.

El entonces jefe del Estado Mayor etíope, el general Bernahu Jula, declaró que el hoy director general de la OMS "no ha dejado piedra por remover" para ayudar al Frente de Liberación del Pueblo de Tigré.

A nivel internacional, su etapa al frente de Sanidad también fue motivo de controversia. Por un lado, organizaciones como Human Rights Watch le reprocharon no haber notificado tres epidemias de cólera —en 2006, 2009 y 2011— durante su etapa como ministro.

Algo que, según los denunciantes, causó centenares de muertes evitables. Tedros siempre negó esas acusaciones.

En el otro lado de las críticas, fue elogiado internacionalmente por haber logrado reducir la mortalidad materno-infantil, así como por liderar campañas contra el paludismo, la tuberculosis y el sida.

De aquel puesto dio el salto al Ministerio de Relaciones Exteriores entre 2012 y 2016, mediando en conflictos africanos y consolidando su perfil diplomático dentro de la Unión Africana.

Llega a la OMS

Cuando en 2017 se presentó a la dirección de la OMS, una parte de sus compatriotas etíopes en el exilio protestaron frente a la sede de la ONU en Ginebra.

No eran protestas simples, sino que criticaban duramente su papel en el Gobierno de Etiopía: "Los que matan no curan", llegaron a gritar.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.

Ganó de todas formas, con una mayoría aplastante, imponiéndose al candidato británico David Nabarro y a la paquistaní Sania Nishtar.

Los primeros años al frente de la OMS pasaron casi desapercibidos para el gran público. Luego llegó la Covid.

La pandemia convirtió a Tedros en uno de los hombres más seguidos y atacados del mundo. Donald Trump lo acusó de ser un títere de China y llegó a retirar a Estados Unidos de la OMS.

Las críticas eran furibundas: por tardar en declarar la pandemia, por desaconsejar las mascarillas durante demasiado tiempo o por inclinarse ante Pekín cuando ocultaba datos cruciales sobre los primeros contagios.

Al final, acabó exigiendo a China que abriera sus datos y acabó reconociendo públicamente que estaba "muy decepcionado" porque Pekín se negaba a compartir la información necesaria para esclarecer el origen del virus.

También afirmó, ya en 2021, que la hipótesis de una fuga de laboratorio no había sido suficientemente investigada y que "todas las opciones siguen sobre la mesa".

Segundo mandato

A pesar de las polémicas, en mayo de 2022 fue reelegido para un segundo y último mandato de cinco años sin un solo candidato rival, con el apoyo expreso de 28 países, entre ellos España. Su mandato concluye en 2027 y no podrá renovarlo: la normativa de la OMS prohíbe un tercer período.

Tedros Adhanom, a pesar de estar al frente de una de las organizaciones internacionales más prestigiosas, es una personalidad controvertida.

Por un lado, fue un niño que vio morir a su hermano de sarampión en un país sin hospitales. A la vez, es un científico sin título de médico que dirige la mayor institución sanitaria del mundo. Más tarde fue un político aplaudido y vilipendiado con la misma intensidad.

Desde su posición actual lleva casi una década siendo la cara visible de las peores pesadillas sanitarias de la humanidad, y en mayo de 2026 volvió a serlo, esta vez desde las pantallas de televisión de un país europeo al que un crucero trajo una enfermedad que nadie esperaba encontrar tan cerca.