Julián, disfrutando de uno de sus largos paseos con su inseparable perra Canela.

Julián, disfrutando de uno de sus largos paseos con su inseparable perra Canela. Cedida

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Hablan los hijos de Julián, el último paciente muerto por los fallos en oncología en Burgos: "Fue una sobredosis de quimio"

Este auxiliar de enfermería jubilado murió tras meses en la UCI, por recibir una dosis de 180 miligramos cuando solo tenía pautados 30. Santiago Díez, abogado de la familia: "Es la negligencia más grave que he visto en mi carrera".

Más información: Mueren dos pacientes con cáncer en el Hospital de Burgos por un "error humano" en el preparado del tratamiento

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Julián era el cocinero oficial de la familia. Un crack con los arroces y la tortilla de patatas. El auxiliar de enfermería que siempre tenía una sonrisa cálida para los usuarios de la Residencia de Adultos Asistidos Fuentes Blancas, pero ante todo, un superabuelo que soñaba con llevar esta Navidad a su nieto a ver su primer partido del Real Madrid.

"Mi padre fue al viejo Santiago Bernabéu, pero quería conocer cómo había quedado el estadio nuevo y hacerlo acompañado de mi hijo, de 8 años, porque tenían una relación muy especial. Pero no podrá cumplir ese sueño", se lamenta Laura, la hija de Julián, el último paciente fallecido en el Hospital Universitario de Burgos por haber recibido una dosis de quimioterapia seis veces superior a la que tenía pautada.

El hospital defiende que hubo un "error humano" en la preparación del fármaco que afectó a cinco pacientes de oncología, sin embargo, la Fiscalía sostiene que se trata de tres "homicidios imprudentes por imprudencia profesional grave" y dos "delitos de lesiones imprudentes por imprudencia profesional grave" -en el caso de los dos supervivientes-.

"Nuestra madre está fatal", subrayan al unísono Laura y su hermano, Pedro, los hijos del pobre Julián al que dieron sepultura el pasado viernes. “En la familia estamos destrozados”. “Sentimos rabia". "A nuestro padre le han robado tiempo". "Le han dado una sobredosis de quimioterapia".

En concreto, la Fiscalía expone que Julián, auxiliar de enfermería jubilado, tenía una "dosis prescrita" de 30 miligramos para su cáncer de próstata, y el viernes 12 de diciembre de 2025, recibió "una dosis de 180 miligramos" en el Servicio de Oncología: seis veces superior a la habitual.

- ¿Cómo era el día a día de su padre antes de esa dosis del viernes 12 de diciembre?

- Laura y Pedro: Tenía una buena calidad de vida. El tratamiento le había sentado bien, sin ninguna incidencia. No se iba a curar, pero los médicos le habían dicho que tenía expectativas de vida sin ponerle un plazo límite. En ningún momento le habían dicho que le quedaban meses o años de vida.

La mejor prueba de ello es que tenía programados dos viajes con nuestra madre: iban a conocer Marruecos y Andalucía.

El gerente del Hospital Universitario de Burgos, Carlos Cartón,, y el jefe del servicio de Oncología del HUBU, Enrique Lastras, ofrecen una rueda de prensa para explicar el error que causó la muerte de dos pacientes.

El gerente del Hospital Universitario de Burgos, Carlos Cartón,, y el jefe del servicio de Oncología del HUBU, Enrique Lastras, ofrecen una rueda de prensa para explicar el error que causó la muerte de dos pacientes. Europa Press

Julián era un paciente sexagenario que convivía con su patología de base, sin haber visto mermada su vida social ni familiar, solía darse largos paseos con su inseparable perra Canela, cuidaba a sus dos nietos, seguía los partidos de los dos equipos de sus amores, el Real Madrid y el Burgos CF, y disfrutaba de su jubilación junto a su querida esposa.

Todo cambió cuando regresó a casa aquel viernes 12 de diciembre. Así lo detallan sus hijos en la entrevista que conceden a EL ESPAÑOL: "Al venir de darse la sesión en Oncología, nos comentó que le habían puesto una dosis diferente. El domingo 14 de diciembre, fuimos a Miranda a comer con su hermano y se mareó y empezó a sudar".

"El lunes, comenzó a sentir molestias en el estómago. Ninguna sesión le había sentado tan mal". "Luego vinieron los coágulos, los dolores neuropáticos, y el miércoles 17 de diciembre, tuvieron que enviar a un médico a casa para valorarlo y decidió movilizar una ambulancia para trasladarlo al Hospital de Burgos".

En este punto de la conversación, Laura toma la palabra para remarcar que aquel miércoles, ya sospechaban del tratamiento como la causa del bajón de salud del cabeza de familia: "Llamé a mi madre desde el trabajo, para decirle que le dijera a los médicos que mirasen si mi padre había recibido una sobredosis por la quimio".

- ¿Qué les dijeron en elHospital Universitario de Burgos?

- Laura y Pedro: Para empezar, lo tuvieron ocho horas esperando en Urgencias para asignarle una cama y se encontraba fatal. Después, estuvo dos días compartiendo habitación con otro paciente cuando nuestro padre tenía una aplasia medular con cero defensas. No parece lo más apropiado que un paciente inmunodeprimido comparta habitación con otro enfermo.

No nos contaron lo que pasaba hasta el viernes. Nos dijeron que le habían dado una dosis de quimioterapia tres veces mayor, pero no hablaban de seis veces. Además, se referían a un fallo puntual que no afectaba a más pacientes porque dieron a entender que solo le pasó a nuestro padre.

- ¿Cómo encajaron la noticia?

- No podíamos creer que ocurriera algo así en un hospital donde los tratamientos llevan una revisión exhaustiva. Nos quedamos sin palabras porque reconocieron que no sabían cómo tratarlo porque nunca había ocurrido algo así. Iban actuando sobre la marcha.

- ¿Cómo reaccionó su padre cuando le comunicaron lo sucedido?

- Nos dijo que teníamos que tomar medidas judiciales.

De hecho, la familia del difunto Julián ha contratado al abogado Santiago Díez, colaborador de la Asociación el Defensor del Paciente. "A nuestro padre le prometimos que iríamos a por todas, para que se aclarase lo sucedido y para que esto no le vuelva a ocurrir a ningún paciente oncológico", subrayan Laura, de 39 años, y Pedro, de 34 años.

El abogado Santiago Díez, colaborador habitual de la Asociación del Defensor del Paciente.

El abogado Santiago Díez, colaborador habitual de la Asociación del Defensor del Paciente.

El pobre Julián se pasó casi cinco meses ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos antes de morir este miércoles 22 de abril. "Iba empeorando minuto a minuto, día a día". "La situación era crítica: lo tuvieron que intubar, la sobredosis le afectó a muchos órganos...".

Este superabuelo pasó su última Navidad ingresado en una UCI, no pudo llevar a su querido nieto al templo merengue del Bernabéu, el 8 de febrero cumplió 68 años postrado en una cama, no pudo viajar a Marruecos con el amor de su vida...

- ¿Qué fue lo más duro de este proceso?

- Laura y Pedro: Lo que más nos dolió fue la rueda de prensa que convocó la gerencia del hospital, el 13 de enero. Ese día, nuestro padre ya llevaba ingresado un mes y fue cuando nos enteramos de que el exceso en su dosis había sido seis veces mayor, no tres veces como nos dijeron al principio.

También nos enteramos de que había más afectados. Lanzaron esa información a los medios de comunicación sin hablar antes con nosotros.

Aquel martes 13 de enero, el gerente del Hospital Universitario de Burgos, Carlos Cartón, y el jefe del servicio de Oncología, Enrique Lastras, verbalizaron que "un error humano", consistente en "un error en la ficha de elaboración del fármaco", afectó a 5 pacientes. Dos murieron y otros tres acabaron en la UCI: Julián era uno de ellos y no lo ha contado.

"Se ha estado en contacto con las familias y los pacientes en todo momento, para ofrecerles la información y las explicaciones oportunas, poniendo a su disposición los recursos del centro y sus servicios jurídicos", tal y como subrayaron en aquella rueda de prensa. Laura y Pedro lo niegan molestos: "Dijeron que ofrecieron asesoramiento legal a las familias y eso es mentira".

"También afirmaron que nos estaban dando atención psicológica y nuestra madre no empezó a pasar por la consulta de un psicólogo hasta el 4 de febrero. Y nosotros aún estamos esperando. Nos denegaron cierta documentación que pedimos y nos pasamos toda la Navidad metidos en el hospital, sin que nadie viniera a hablar con nosotros para interesarse por cómo lo estábamos pasando, más allá de darnos el parte diario de nuestro padre". "Fue horrible".

El Hospital Universitario de Burgos centra una investigación de la Fiscalía.

El Hospital Universitario de Burgos centra una investigación de la Fiscalía. Tomás Alonso / Europa Press

Santiago Díez, abogado encargado de la acusación particular de los familiares del difunto Julián y con amplia experiencia en casos de la Asociación del Defensor del Paciente, advierte de que "en 36 años de ejercicio profesional no había visto una negligencia médica así".

Este letrado también asume la acusación de uno de los dos pacientes que ha sobrevivido a este "error humano": el génesis de un terremoto sanitario en Castilla y León: "Me gustaría pensar que los dos supervivientes saldrán adelante. De momento, mi cliente tiene problemas de movilidad".

En el escrito que Santiago Díez ha presentado en nombre de Laura y Pedro, insta a la Fiscalía a que "requiera al Hospital Universitario de Burgos, para que facilite la identidad completa y datos de todo el personal implicado en la pauta, preparación, validación y administración del tratamiento de quimioterapia a Don Julián, el día 12 de diciembre de 2025, a efectos de su citación en calidad de investigados".

Este escrito revela que Pedro es enfermero de profesión y cuando revisó una analítica de su padre: "detectó parámetros absolutamente anormales". Eso le hizo "sospechar inmediatamente de una sobredosis de quimioterapia". De hecho, el letrado subraya que la voz de alarma de este enfermero fue clave para detectar más pacientes afectados a los que sextuplicaron su dosis de quimio.

"Como consecuencia de esta alerta realizada por la familia, el propio hospital procedió a avisar de urgencia a otros pacientes que habían recibido el mismo preparado farmacológico, comprobándose así que varios de ellos habían sido igualmente afectados, confirmándose que el preparado administrado contenía una dosis incorrecta, muy superior respecto de la pauta prescrita", tal y como expone Santiago Díez.

Oncofarm, en la diana

La Fiscalía considera que se ha producido “una sobredosificación en el preparado del tratamiento” y en el origen de todo sitúa a la implantación del sistema de prescripción electrónica Oncofarm en Oncología y Hematología, lo que obligó a configurar una base de datos cumplimentada “manualmente” por el Servicio de Farmacia con dosis por vial, concentración final...

En total, se revisaron 2.000 principios activos, 1.000 protocolos de tratamiento, para incorporar 400 fichas de medicamentos a Oncofarm y se produjo una “grabación errónea en el sistema informático del medicamento Cabazitaxel”. Este fármaco quimioterapéutico lo tenían pautado las cinco víctimas de esta terrible historia y “se detectó un error en la cantidad total del fármaco configurada en dicha ficha".

Todo ello, lleva a la Fiscalía a concluir inicialmente que estos cinco enfermos de cáncer sufrieron una "total y absoluta inobservancia de las normas más mínimas del deber objetivo de cuidado exigido por la Lex Artis” para cualquier profesional sanitario con sus pacientes.

- ¿Qué esperan del proceso penal que se ha iniciado?

- Laura y Pedro: Nosotros no queremos una indemnización, solo pedimos que esto no vuelva a ocurrir más con ningún paciente.