La reconstrucción del doble crimen ha arrancado este martes en el lavadero de Porkytrans en Librilla.
El empresario Juan asume que descuartizó a Jean y Siaka en la reconstrucción del crimen del 'wash-wash' en Librilla
Valentín Fernández, abogado de una de las acusaciones particulares, no se cree su versión: "Parece improbable que Juan, con 71 años, pudiese arrastrar dos cuerpos inertes, los descuartizara y los metiera en un depósito sin ayuda".
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Jesús y su tío, Juan, han regresado este martes a Porkytrans donde la Guardia Civil encontró descuartizados a los desaparecidos Jean Mirabeau (Camerún, 1973) y Siaka Coulibaly (Costa de Marfil, 1987).
Un año y cuatro meses y medio después del doble crimen, ocurrido el 14 de diciembre de 2024, estos empresarios convertidos en reclusos, participan en la reconstrucción en la base logística que tiene la citada empresa de camiones en Librilla.
El objetivo de la reconstrucción está claro para los abogados Evaristo Llanos y Emilio Ibáñez, encargados respectivamente de defender a Jesús P.M. (1983) y Juan M.S. (1954), investigados por descuartizar y ocultar los cadáveres de Jean y Siaka dentro de un depósito de aceite usado.
De hecho, ellos han solicitado esta reconstrucción con un doble objetivo. El primero: demostrar su versión de los hechos, consistente en que tío y sobrino actuaron en defensa propia porque temieron por su vida, tras llegar a las manos, fruto de una discusión con los estafadores Jean y Siaka. El segundo objetivo: demostrar a la magistrada de Totana que colaboran con la instrucción, para aminorar sus condenas.
A las 10. 25 horas, Jesús, de 42 años, y su tío, Juan, de 71 años, han llegado a Porkytrans para protagonizar la reconstrucción dirigida por la juez, con la presencia de miembros de la Policía Judicial que llevaron la investigación; un equipo de la Guardia Civil desplazado desde Madrid, un forense y los abogados de cada una de las partes.
La Guardia Civil, este martes, a su llegada a Porkytrans para la reconstrucción del doble crimen.
El primero en entrar a la nave ha sido Jesús. Después, al borde de las doce del mediodía, le ha tocado al septuagenario Juan. Lo han hecho por separado, para cotejar sobre el terreno si tío y sobrino ofrecían la misma versión, sobre la reunión que mantuvieron con las víctimas en el lavadero de Porkytrans el 14 de diciembre de 2024.
Desde la valla perimetral, tomada por los periodistas, se podía ver a un miembro de la Policía Judicial introduciendo un maniquí para escenificar el cadáver de Jean y Siaka. EL ESPAÑOL ha podido saber por fuentes vinculadas a la instrucción judicial que los dos investigados iban a recrear así la secuencia de los hechos:
"Jesús y Juan fueron atacados y procedieron a defenderse. Eso es lo que hoy explicarán sobre el terreno". "Jean -supuestamente- atacó con un cuchillo a Jesús, hubo un forcejeo en el que Jesús se rompió la pierna, pero le arrebató el arma blanca y apuñaló a Jean. En paralelo, Siaka y Juan se enzarzaron en un enfrentamiento y Juan disparó su escopeta, la bala rebotó contra el suelo y le dio a Siaka en una arteria de la pierna".
"Jesús llamó a su mujer [Pilar] para que lo llevase al hospital. Ella acudió a la nave, ayudó -supuestamente- a limpiar y a que su marido se cambiara la ropa". "Al día siguiente, Juan regresó a Porkytrans y descuartizó los cuerpos". Básicamente, según este relato, sería el septuagenario el que correría con el grueso del doble crimen de los africanos.
El relato que ofrecen los empresarios investigados es una estrategia habitual de defensa en un proceso penal: culpar del desencadenante del ataque a los fallecidos porque ya no pueden ofrecer su versión de los hechos. Lo que parece estar claro para la Guardia Civil es el contexto en el que se produjo la reunión del 14 de diciembre que terminó en un baño de sangre: el timo del 'wash-wash'.
Jean Mirabeau, camerunés de 52 años, y Siaka Coulibaly, Costa de Marfil, de 38 años, junto a uno de los puntos de alcantarillado de Porkytrans en Librilla donde han buscado sus cadáveres.
Tanto Jean como Siaka tenían antecedentes por estafa. Parece ser que estos ciudadanos africanos se hacían pasar por hombres de negocios que prometían pingües beneficios, por ayudarles a sacar dinero teñido de negro, para que no lo detectara la aduana en África. A continuación, en España le aplicaban un reactivo químico que hacía emerger los billetes por arte de magia.
Allá por diciembre de 2024, Jesús y Juan pasaban por un mal momento económico porque Porkytrans se encontraba en concurso de acreedores y llegaron a pagar 200.000 euros a los falsos empresarios africanos, por la fórmula para blanquear dinero. Pero no recibieron beneficios y les citaron a la empresa de camiones aquel 14 de diciembre.
Valentín Fernández, encargado de la acusación particular que ejerce la expareja de Jean, como madre de su hijo, discrepa con el relato de los investigados: "Aquí hay una tercera persona que participó en estos hechos y vamos a intentar demostrarlo".
- ¿Por qué sostiene que hubo una tercera persona que participó en el doble crimen?
- Valentín Fernández: A nuestro juicio, parece del todo improbable que Juan, una persona mayor con 71 años, pudiese arrastrar dos cuerpos inertes, los descuartizara y los metiera en un depósito de aceite usado y que todo eso lo hiciera sin ayuda de nadie. Partimos de la base de que solo el cuerpo de Jean pesaba más de 100 kilos.
Las oficinas de la base logística de Porkytrans en Librilla.
El letrado del despacho Legamur sostiene que "se trata de una versión inconsistente de los hechos y que pone de manifiesto que la persona mayor quiere asumir toda la responsabilidad por la avanzada edad que tiene frente a su sobrino".
Lo cierto es que en el atestado de la Guardia Civil -desvelado por este diario- se recoge que de las escuchas telefónicas se desprende la existencia de un "pacto de silencio" en el seno de la familia y que durante los 6 meses que estuvieron desaparecidos los africanos, tío y sobrino, "falsearon" sus testimonios ante la Policía Judicial.
La tesis del abogado de la acusación particular de que hubo una tercera persona implicada en el doble crimen, también se fundamenta en un dato objetivo de la instrucción: Pilar, la esposa de Jesús, se encuentra en libertad con cargos por un delito de encubrimiento, y Luis, cuñado de Juan, también está en la calle, investigado por encubrimiento y ocultación de cadáver.
La última palabra la tendrá la magistrada. Pero la reconstrucción de este martes es importante porque los agentes de Policía Judicial monitorizan el relato de Jesús y Juan, contrastándolo con datos sensibles, como la ubicación de los móviles de cada uno de ellos, para verificar en el lavadero si sus movimientos coinciden con la geolocalización de sus móviles. Lo que está claro es que aquel 14 de diciembre de 2024, los teléfonos de Jean y Siaka se apagaron "casi de forma simultánea".
Y los mensajes que habían recibido de Jesús no eran muy alentadores: "Hijos de puta, me robáis el dinero, me robáis el coche y me rompéis una pierna, así os muráis hoy mejor que mañana. Me cago en ‘to’ vuestros muertos".