El hostelero Rubén durante su declaración en los juzgados de Ávila.
La Audiencia reitera la prisión del hostelero Rubén por abusar de 5 amigas de su hija en Ávila: 'Soy muy niñero; un poco tocón'
La Audiencia Provincial cree que existe riesgo de fuga y de reiteración delictiva con otras menores porque se enfrenta a penas de hasta 12 años.
Más información: Rubén, el hostelero de Ávila en la cárcel por dar "masajes" a amigas de su hija de 11 años: "Creo que es un pervertido"
“Me siento muy mal porque soy una persona cariñosa. Solo he pretendido que las niñas estuvieran bien, que se lo pasaran bien y que mi hija estuviera bien. He intentado todo. De verdad que soy muy niñero y muy cariñoso, pero no es nada a nivel sexual. Solo es esa sensación de yo que sé, de ternura que tienen los niños y ya está”.
“No me voy a escapar, se lo juro por Dios". De nada sirvieron las explicaciones ni los juramentos ni las lágrimas del hostelero Rubén ante la magistrada, en su último turno de palabra en los juzgados de Ávila, para evitar su ingreso en prisión, tras ser interrogado por las supuestas agresiones sexuales a 5 niñas de entre 8 y 11 años.
Todas ellas eran amigas de la hija de Rubén y relatan haber sufrido supuestos masajes, tocamientos, cachetazos en las nalgas y penetraciones vaginales con los dedos, cuando se quedaban a dormir con su amiguita del colegio, en la casa de este conocido hostelero de Cebreros que regenta una pizzería y una hamburguesería.
EL ESPAÑOL ha confirmado por fuentes judiciales que la Audiencia Provincial de Ávila acaba de "desestimar el recurso de apelación interpuesto" por Manuel Dueñas, abogado defensor de Rubén, para que este hostelero salga de la cárcel donde permanece desde el 5 de junio tras estallar este escándalo sexual en Cebreros.
Uno de los argumentos que esgrime la Sala para seguir privando de libertad al investigado es el riesgo de "reiteración delictiva" de Rubén: “Pudiera ser que intentase volver a cometer esta clase de delitos tan graves, contra otras personas menores de edad, y por tanto, sin capacidad de autodefensa”.
De forma que vuelven a caer en saco roto las explicaciones que ofreció Rubén (Madrid, 1975) para eludir la cárcel. "En ningún momento he tenido ninguna sensación de tener un deseo sexual hacia ninguna niña", tal y como sostuvo el hostelero en su declaración ante la juez y la fiscal.
La Audiencia Provincial de Ávila.
La fiscal y la magistrada de la Plaza número 2 del Tribunal de Instancia de Ávila sometieron a Rubén, de 50 años, a un extenso interrogatorio donde negó haber abusado sexualmente de las amigas de su hija, aprovechando que iban a su casa a jugar o a fiestas de pijama.
- Fiscal: ¿Es habitual que usted se meta en la cama con ellas cuando se quedan a dormir amigas de su hija en su casa?
- Rubén: No me meto en la cama. Normalmente, yo estoy en mi cama y cuando vienen ellas, yo cojo y me levanto y me marcho de la cama.
- Fiscal: ¿Usted recuerda que alguna vez las niñas hayan hecho una 'pijamada'?
- Rubén: Sí, en más de una ocasión.
- Fiscal: ¿Usted se mete en la cama cuando hacen esas fiestas de pijama?
- Rubén: No. Siempre he dormido aparte.
- Magistrada: Entonces, ¿dónde duerme usted si en su cama se quedan entre 3 y 4 niñas?
- Rubén: Casi siempre duermo en el sofá de mi casa.
- Magistrada: ¿Y dónde duerme su mujer cuando hay niñas en casa?
- Fiscal: Mi esposa, cuando llega, duerme en la cama con las niñas.
- Fiscal: Hay bastante trasiego de niñas en su casa que se quedan a dormir con su hija. Cuando se quedan a dormir: ¿Quién las acompaña? ¿Usted o su mujer?
- Rubén: Alguno de los dos.
- Fiscal: En una fiesta de pijamas que se quedaron a dormir dos amigas y su hija, usted durmió al lado de una amiga. ¿Aprovechó esa ocasión para hacerle tocamientos?
- Rubén: No lo recuerdo porque generalmente me marchaba de la cama.
- Magistrada: ¿Pero no recuerda que hizo los tocamientos o no recuerda si se quedó a dormir con ellas?
- Rubén: Yo, en el momento en el que estaban para dormir, me marchaba [de la cama].
El hostelero después de ser detenido por la Unidad de Policía Judicial.
- Fiscal: En la Bajada de la Virgen de 2025, con la hija de un amigo suyo [...]. ¿Le tocó o le pudo hacer un masaje que la incomodó?
- Rubén: No recuerdo muy bien exactamente lo que hice o lo que pasó. Con ella tengo un buen trato, suelo jugar como hago con mi hija, en plan de hacerle cosquillas y lanzarla, y todas esas cosas que creo que no son malas.
- Fiscal: ¿Usted entiende que meterle un dedo es un juego de padre e hija?
- Rubén: Eso no ha sucedido.
- Fiscal: ¿Mete la mano en la braguita de la niña que es amiga de su hija o le hace circulitos como le explicó una menor a su madre?
- Rubén: Pues no sé, yo le puedo tocar la barriguita o tal, pero simplemente porque soy un poco tocón.
- Fiscal: ¿A qué se refiere usted cuando dice que es un poco tocón?
- Rubén: Me refiero, siempre dentro de la prudencia, a una caricia. A tocarla o sentir.
- Magistrada: ¿Dónde la acaricia?
- Rubén: Su barriguita como mucho. Ya está. Nada más.
- Fiscal: Cómo explica que cinco niñas que han dormido en su casa y que son amigas de su hija, que todas cuenten por separado situaciones muy similares donde usted actúa de la misma forma. ¿Ha sucedido algo relevante para que las niñas cuenten eso sin que sea cierto?
- Rubén: Creo que al final, son amigas de mi hija, han estado allí, y yo considero que soy una persona cariñosa con los niños.
Tal respuesta motiva que la magistrada le reprenda y corte en seco el interrogatorio para que no se vaya por la tangente: "Esa no es la pregunta. Entre sus derechos está el contestar o no contestar. ¿Quiere que le reformulemos la pregunta?" A lo que Rubén responde que "sí".
- Fiscal: Son cinco niñas distintas que están contando situaciones muy similares. Ellas han dormido en su casa y algunas en bastantes ocasiones. Entonces, si usted dice que eso no ha pasado.
¿Ha habido alguna discusión con usted o algún problema con el entorno de su hija para que las niñas expliquen episodios muy graves en los que usted siempre actúa de la misma manera con ellas? ¿O ha discutido usted con algún padre?
- Rubén: Creo que no. Creo que puede venir a causa de una amiga de mi hija a la que le gustan las chicas y los chicos. Una vez estaba con su madre en su casa y se llevó a mi hija a una caseta y le dijo a mi hija que si le podía dar un beso. Les dije que debían tener cuidado y que eso no se hacía.
Cuando pasó esta circunstancia, le dijo a mi hija que le iba a contar a su padre que yo le había tocado el culo a ella.
Este es el argumento que emplea el hostelero para defender su inocencia: culpar a una niña a la que sorprendió intentado besar a su hija, y a partir de ahí, la menor se ha inventado que él le había dado una cachetada en la nalga y se lo iba a contar a su padre.
Ese encontronazo con la menor -según Rubén- desencadena esta oleada de denuncias de madres que le acusan de agredir sexualmente a sus hijas y que motiva una investigación de la Unidad de Policía Judicial del cuartel de Cebreros que culmina con su detención.
El cuartel de la Guardia Civil en Cebreros.
Durante su comparecencia, la juez le recuerda al hostelero que hay cuatro madres que han hablado, por separado, con sus 5 hijas, y todas narran un hecho relevante que figura en el atestado de la Guardia Civil: una reunión en el patio del colegio.
Allí, la hija de Rubén le pide -supuestamente- a sus amigas que "por favor" no le cuenten a sus padres ni a la Policía lo que sucede en su casa cuando hacen fiestas de pijama: "No quiero que mi padre vaya a la cárcel".
Además, durante la investigación, una de las menores afirma haber sufrido 10 episodios de tocamientos y de introducción de dedos en su vagina. Incluso una madre relata que su hija "tenía la zona genital enrojecida", tras pasar el día en la casa del hostelero Rubén, bien para jugar con su hija o para quedarse a dormir.
De forma que la magistrada ordena el ingreso en prisión preventiva de Rubén, a petición de la fiscal. El hostelero lo ha recurrido, pero la Audiencia Provincial acaba de desestimar su puesta en libertad atendiendo a la oposición y los argumentos expuestos por una de las acusaciones particulares que ejerce el abogado Raúl Pardo-Geijo.
"Riesgo de fuga"
El auto de la Audiencia Provincial justifica su decisión porque existe "riesgo de fuga" por “la gravedad de las penas” de cárcel a las que podría enfrentarse Rubén: de 2 a 6 años de prisión, por los tocamientos, y de 8 a 12 años, por la penetración.
Además, la Sala remarca que hay "indicios racionales" de que haya agredido sexualmente a las niñas tras escuchar los testimonios de sus madres, las cuales guardaban una "relación personal" con Rubén de "plena confianza" y por eso dejaban a sus hijas dormir en casa de este conocido hostelero.
“Incluso pudiera ser que, según vaya avanzando la investigación, puedan ir narrando nuevos hechos que hayan sufrido o puedan ir narrando el aumento de la intensidad de los ataques sexuales sufridos por ellas", tal y como expone el auto.
"Es habitual en supuestos como el aquí presente que poco a poco las víctimas de esta clase de delitos, contra la libertad e indemnidad sexuales, se van liberando psicológicamente, van perdiendo sus miedos y temores y van contando todo lo realmente acaecido, lo cual, en ocasiones, es mucho más reiterado en número de veces y mucho más grave en cuanto a la intensidad del ataque sexual narrado inicialmente”.
Una vista aérea de Cebreros donde el hostelero encarcelado tiene varios negocios.
De forma que la instrucción prosigue y el siguiente paso será la evaluación de las 5 niñas, por parte de un equipo psicosocial, como paso previo a que las menores presten declaración en calidad de supuestas víctimas de las agresiones sexuales de Rubén.
Estas niñas tendrán que desmentir lo narrado por el hostelero que hizo uso de su último turno de palabra, para eludir el ingreso en prisión, sin llegar a convencer a la magistrada, a pesar de que aseguró que no se daría a la fuga porque quería aclararlo todo.
“Evidentemente, no voy a ir a ningún lado. Quiero que esto se aclare muy bien porque es importante, vivo en un pueblo, soy bastante conocido, mi hija es bastante conocida y tengo dos negocios. Mientras que se aclara todo esto, vamos a tener que dejar los negocios y quería tener un tiempo para organizar las cosas lo mejor que pueda para que mi hija y mi mujer estén bien”.
“[...] Necesito dejar a mi hija en unas condiciones buenas y cerrar los negocios, paro tratar de sacar el mejor partido a mis negocios porque en uno de ellos he invertido un dinerillo para reformarlo para tener más público [...]".
"Soy muy niñero"
"Me gustaría dejar todo eso organizado, que siga el procedimiento como tenga que seguir y defender lo que considero que es la verdad”. “Me siento muy mal porque soy una persona cariñosa, solo he pretendido que las niñas estuvieran bien, que se lo pasaran bien, que mi hija estuviera bien. He intentado todo. De verdad que soy muy niñero y muy cariñoso, pero no es nada a nivel sexual".
"Solo es esa sensación de yo que sé, de ternura que tienen los niños y ya está. Mi vida, de por sí, salga lo que salga ya está arruinada porque donde vivo es un pueblo pequeño. Mi vida no me importa nada y mi hija es lo único que yo tengo y quiero dejarla bien situada con mi mujer”. “Que tengan las cosas claras para que ellas puedan buscar otro sitio donde puedan ir. Solo le ruego eso”.
“Que no me voy a escapar, se lo juro por Dios. Nunca voy a dejar a mi familia. Ni de coña me voy a ir a ningún lado, se lo juro. Aquí estoy para lo que haga falta, pero necesito, por lo menos, explicarme con mis padres que viven en el pueblo, con mi mujer y con la gente que me conoce y que saben cómo soy. Al final, yo no soy una mala persona. Se lo juro por Dios”