Bianca Ciobanu, número uno del MIR 2026.

Bianca Ciobanu, número uno del MIR 2026. Cedida

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Bianca Ciobanu, la rumana con un polémico número 1 en el MIR de 2026: qué especialidad ha elegido y en qué hospital

El resultado en el examen MIR 2026 situó a esta médica de 41 años en el número 1 y, tras una polémica por su expediente, ha optado por Dermatología en el Hospital Clínico de Barcelona.

Más información: Bianca Ciobanu, la rumana de 41 años número 1 del MIR 2026, contra quienes dicen que copió: "Lo estudié durante cuatro años"

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Elena Bianca Ciobanu responde a EL ESPAÑOL con tranquilidad. Con la misma calma que reconocía faltarle hace tan solo unas semanas al conversar con este medio tras la publicación, el 27 de febrero, de las calificaciones del examen a Médico Interno Residente 2026.

En ese momento Bianca, a sus 41 años, no podía creer que hubiera sacado la mejor nota de todos los que se presentaron al examen el pasado 24 de enero.

De hecho, el resultado de su examen —188 respuestas netas correctas sobre 200 preguntas— desató una oleada de sospechas entre sus compañeros.

Bianca Ciobanu, número uno MIR 2026.

Bianca Ciobanu, número uno MIR 2026. Cedida

Fue su expediente, por debajo del 7, lo que hizo que su caso resultara tan llamativo. En 2025, la mejor puntuación de un médico con ese expediente había ocupado el puesto 1458.

La duda pronto se convirtió en ruido. La Asociación MIR España (AME) solicitó formalmente una auditoría del examen.

Mientras tanto, Bianca se mantuvo firme y nunca puso trabas a esa revisión aunque le pareciera injusta. Finalmente, el propio Ministerio de Sanidad señaló que "no constaba ninguna incidencia".

Lo que para algunos fue motivo de sospecha, para ella era, simplemente, su realidad.

Con 38 años, mientras trabajaba, decidió ponerse a estudiar una carrera como lo es Medicina. Comenzó a ir a clases con compañeros a los que les llevaba más de diez años y sufrió bullying en la universidad. Además, estaba lejos de su familia, de su casa. Mientras trataba de encontrar su camino y la forma de pagarse sus estudios y un alquiler. Y, aun así, lo consiguió.

Para ella, esa nota en su expediente no era motivo de vergüenza, sino "de orgullo", reconoce, "porque mi expediente de 6,7 no sólo refleja conocimiento, sino capacidad de adaptación y superación".

Este resultado no fue azaroso ni tampoco fruto de la improvisación. Bianca no llevaba unos meses estudiando el MIR, llevaba 4 años. Desde que empezó tercero de carrera, se dedicó a ir perfeccionando su estrategia de estudio.

En los dos últimos años empezó a dedicar ocho horas al estudio, utilizando el método Pomodoro (50 minutos de concentración, 10 de descanso).

Ser la número 1 puso a Bianca en el punto de mira pero, tras demostrar que este resultado es únicamente fruto de su esfuerzo, reconoce a EL ESPAÑOL sentirse "mucho más contenta y tranquila".

Ahora está centrada en lo que viene: el 4 de mayo acudirá de forma presencial al Ministerio de Sanidad, en el Paseo del Prado, para elegir plaza. Será la primera en hacerlo.

"Es un momento que afronto con especial ilusión porque representa el paso definitivo de todo este proceso hacia la práctica médica", afirma la médica.

Estudiar en catalán

Bianca nació en un pequeño pueblo cercano a Bucarest (Rumanía). Se mudó a España con 17 años y se instaló en Murcia, donde empezó a formarse en Nutrición y Dietética en una universidad privada que, debido a sus altos costes, no pudo acabar.

Años después, en 2018, se mudó a Reus y a sus 34 años comenzó a estudiar Medicina en la Universitat Rovira i Virgili. Lo hizo en catalán, algo que al principio le costó. "Fue una dificultad añadida", reconoce.

Explica que al reto que supone estudiar una carrera como Medicina y a la "complejidad de sus asignaturas" se le sumó la dificultad de tener que hacerlo en un idioma distinto. Aunque a día de hoy para ella el catalán no es un problema, sino "una competencia sólida".

"Actualmente dispongo del certificado oficial de nivel B2 de catalán y mi intención es alcanzar el C1 al inicio de la residencia en el Hospital Clínic de Barcelona", declara.

Mientras terminaba la carrera, decidió ir un paso más allá. En octubre de 2025 empezó un Máster en Gestión Sanitaria en la Universidad Internacional de Cataluña, que terminará en junio, justo antes de comenzar la residencia, prevista para los días 4 o 5 de junio.

Su objetivo es "entender el sistema sanitario desde dentro; desde la práctica clínica, hasta su organización, para poder contribuir de forma real a su mejora".

Ser dermatóloga

Durante un tiempo dudó entre varias especialidades: Endocrinología, Medicina de Familia y Dermatología. Finalmente ha elegido esta última porque encaja con su manera de ver la medicina: "precisa, pero sin perder la visión global".

Explica que ha elegido Dermatología y Venereología porque es una especialidad que demuestra que "lo visible no es superficial: la piel muestra y exige una interpretación rigurosa y completa", explica Bianca.

Además, integra áreas como la inmunología, la oncología cutánea y el manejo de enfermedades crónicas, que tienen "un impacto directo en la salud y calidad de vida del paciente".

En ese equilibrio entre precisión clínica y visión global es donde encuentra Bianca Ciobanu el verdadero sentido de la Medicina.

Tiene claro, en cualquier caso, qué quiere que quede de todo esto. "No quiero ser recordada por un número, sino por el impacto que tenga como médica en la vida de mis pacientes. El número 1 es solo un resultado. Lo que realmente importa es que mis futuros pacientes se sientan escuchados, arropados y entendidos; que salgan de mi consulta con un diagnóstico claro y un tratamiento óptimo".

El número uno fue importante, pero no es lo más importante, en definitiva.

Ahora empieza otra etapa. Le esperan cuatro años de residencia, pero la idea con la que empezó a estudiar Medicina sigue intacta: "ayudar y curar".

Termina definiéndose sin rodeos: "Soy una mujer de origen rumano y nacionalidad española que ha alcanzado el número 1 del MIR tras años de trabajo sostenido y disciplina. Y tengo una convicción firme: ejercer una medicina centrada en el paciente y con un impacto real en su vida".

Este resultado, explica, no lo siente como la meta, sino que siente que acaba de empezar. El "número uno" es sólo la base desde la que quiere construir su trayectoria profesional.