Miguel, Carlos y Maximiliano (de izq. a der.), médicos latinos que buscan un mejor futuro en España.

Miguel, Carlos y Maximiliano (de izq. a der.), médicos latinos que buscan un mejor futuro en España. Arte EE

Reportajes

Sánchez y la otra regularización que homologa 30.000 médicos de América Latina: "Suplimos la fuga de cerebros en España"

Hay empresas que se encargan de atraer profesionales de Latam. Sindicatos no se oponen a ello, pero piden mejores condiciones para los españoles.

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Lo único que ilumina la habitación de Maximiliano Colina (Venezuela, 2003) es la luz de su móvil. Tiene insomnio. Da vueltas en la cama, pero no se halla. 

Intenta cerrar los ojos, pero no encuentra paz. Algo lo corroe. 

Hasta que encuentra una publicación de un grupo de médicos latinos residentes en España. 

España necesita médicos. Es fácil conseguir trabajo. No necesitas una especialidad, tampoco experiencia. El sueldo puede ser de 3.500 euros— lee. 

Él es médico general. En Carabobo (Venezuela) tuvo algunos trabajos. Pero la situación era insostenible. 

Los médicos no son bien remunerados en su país. No le alcanzaba para su comida. Tampoco tenía lo suficiente para independizarse. Y sus sueños empezaron a ser más grandes que su realidad. 

Esa publicación le dio una calma que no sentía en las palabras de sus padres. Mucho menos en la cotidianidad que le rodeaba. 

Apagó su celular y cerró los ojos. Después de varios meses de ansiedad pudo dormir bien esa noche. 

Al otro día, tras levantarse, le dijo a su madre mientras tomaban café y comían una arepa: 

—Madre, me mudaré a España. Están buscando médicos. Pagan bien. Puedo homologar mi título y trabajar allá— le comentó con naturalidad. 

Su madre dio un sorbo al café. Después miró a la ventana para volver a los ojos de Maximiliano. Allí, en los ojos de su hijo, vio un espejo que poco a poco se quebraba para transformarse en lágrimas. 

—Hijo, ¿y la especialización que estás haciendo en anestesiología? Te faltan tres meses—. 

Él la miró de vuelta y le comentó que no soportaba su presente. Ella lo entendió. Y cerraron el tema. Prefirieron no hablar de lo que duele. 

Allí empezó el proceso de migración de Maximiliano. En su caso, ya contaba con DNI porque su abuela era española. Entonces, procedió a comprar los billetes para octubre de 2025. 

En noviembre empezó su proceso de homologación de título como médico y en diciembre ya lo tenía listo. 

Maximiliano se convirtió en uno de los 30.000 profesionales en la salud que homologó su título universitario extranjero en España durante 2025. 

Médicos homologados

El proceso de homologación de título de medicina de Colina tardó poco más de un mes. Lo hizo de forma telemática. 

“Lo único que tuve que hacer fue pagar 166,50 euros por la tasa, el diploma y acta de grado legalizados y apostillados, el plan de estudios, el certificado de notas original y mi pasaporte”, asegura. 

Por su parte, Gisselle Barona, dueña de HomologIN, explica a EL ESPAÑOL que el tiempo para homologar suele tardar entre uno y ocho meses. 

“España no está obligada a homologar los títulos de médicos. Para migrar hay que venir con mucha humildad. No importa si eres una eminencia en tu país. Hay que seguir las reglas que se piden”, explica. 

Sin embargo, hasta ahora no ha conseguido trabajo. “En algunos sitios me han dicho que en Venezuela no están actualizados, pese a que estoy homologado”, añade. 

Debido a ello trabaja en seguridad, en Chipiona (Andalucía). Él no sabe si en algún momento regrese a su profesión. Lo sueña todos los días. Pero no hay una oportunidad real. 

—No todo se limita a tener un sueño. A buscarlo arduamente— dice. Su voz es lenta. También tímida, quizás por la edad.

Y es que la vida suele tener un candado en las puertas importantes. Pero pocas veces se encuentran las llaves correctas. Maximiliano aún sigue en esa búsqueda.

He enviado más de 100 hojas de vida y pocas veces me han contestado— confiesa. 

Otros casos

Miguel Castrillón (Colombia, 1975) estaba en la guardia nocturna de un hospital de su país. El reloj marcaba poco más de las 3 de la mañana.

Hasta que una enfermera le hizo un aviso, que lo sacó del estado de quietud.

—Doctor, alístese. Viene un niño que recibió una bala perdida— le dijo. 

Castrillón ha estado acostumbrado a ver muertos. Atender heridos. Y es parte de su día a día. Pero la cotidianidad no le ha quitado el peso del dolor de lo impensado. 

—El niño tenía unos nueve años. Estaba jugando en la calle y recibió un impacto de un disparo. Estaba en parada— asegura. 

Su voz se entrecorta. Fue uno de los primeros pacientes que perdió. 

Él es padre de dos hijas. Y a medida que fueron creciendo, él empezó a tener miedo de que esa historia se repitiera. 

—Cuando cumplí 38 años decidí mudarme con mi familia para que tuvieran una mejor calidad de vida— comenta. 

Llegó a Madrid sin un plan claro. Pero con la intención de intentarlo. Entonces, lo primero que hizo fue homologar su título. Ese proceso duró ocho meses. 

Homologar un título es fácil. Es simplemente traer todos los requisitos y tener paciencia— dice. 

Una vez obtuvo la homologación, empezó a ir a diversos hospitales para ofrecer su CV. Y no tardaron en llamarle. 

En España hay una fuga de cerebros. Por eso, hay empresas españolas que se dedican a buscar talento en países como Colombia, Ecuador, Argentina y Brasil para suplir esas vacantes”, expresa. 

A esto se suma Enrique Roviralta, presidente del Colegio de Médicos de Ceuta. "El problema no está en que se homologuen médicos sino en que el Gobierno está permitiendo que los nuestros se vayan a otros países por la falta de condiciones. Por eso se sigue en huelga". 

Por otra parte, Castrillón considera que hay un tabú referente a médicos de otras partes, como de Cuba o Venezuela

Los médicos latinos están totalmente capacitados para trabajar en España. En nuestros países de origen hay unas carencias y casos violentos que te forman. Acá muy pocas veces se ve eso. Pero sobre Venezuela y Cuba, pese al estándar que tienen, se tiene la creencia de que están un poco atrasados”, asegura. 

Sobre ello coincide el médico Carlos Álvarez (Colombia, 1979), que se especializó en medicina interna y diabetología en Argentina. 

España es un país que te brinda muchas oportunidades. Yo estoy en el mejor punto de mi vida gracias a haberme mudado, pero haciendo las cosas de forma correcta y limpia”, admite Álvarez. 

En su caso, contactó a la empresa manejada por Giselle, que le ayudó a realizar la homologación y también en encontrar un trabajo en España. Adicionalmente, la empresa se encargó de que su esposa y dos hijos pudieran viajar con él. 

“Después de la pandemia había un déficit muy grande de médicos en Castilla y León. Me acerqué al consejero de ese entonces, me hizo una entrevista y me dieron todas las posibilidades para poder viajar”, relata. 

Álvarez reconoce que su vida ha mejorado gracias a trasladarse a España. Y por ello, una forma de retribuirlo es ser voluntario desde hace un año en la Cruz Roja. 

En los casos de Álvarez, Castrillón y Colina hay algo en común: el amor a la vida. Los tres, constantemente, buscan poder aportar a España en sus profesiones.

“Lo que más deseo es poder seguir ejerciendo mi profesión en España para salvar vidas, aportar al conocimiento y mejorar el sistema sanitario”, sentencia Colina.

Su insomnio no ha desaparecido. Tampoco la ansiedad. Pero ahora sabe que, en algún momento, tendrá la oportunidad de ejercer dignamente su profesión.