Ander Aranguren, número 1 del BIR 2026.

Ander Aranguren, número 1 del BIR 2026. Cedida

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Ander Aranguren, el número 1 del 'MIR' de Biología en 2026 pese a salir "disgustado" de la prueba: qué especialidad elegirá

El pamplonés, graduado en Química y Bioquímica por la Universidad de Navarra, logra la mejor nota del BIR y aspira a especializarse en Microbiología.

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La convocatoria del examen a Biólogo Interno Residente (BIR) ha vuelto a batir récord en 2026 con 1.388 solicitudes, de las que 1.306 fueron admitidas por el Ministerio de Sanidad.

El 24 de enero, 1.220 estudiantes se presentaron a este examen para optar a tan solo 83 plazas. Una proporción que convierte a Biología en la titulación con peor ratio de acceso dentro de la Formación Sanitaria Especializada (FSE): una vacante por cada 16 aspirantes.

El desequilibrio, además, es estructural. En especialidades como Análisis Clínicos o Microbiología y Parasitología, los biólogos siguen teniendo menos espacio. Una diferencia que el sector lleva años denunciando, sin que por ahora haya cambios de fondo.

Sin embargo, cada año son más. Más biólogos, más solicitudes, más competencia para entrar en un sistema que, sin embargo, apenas crece. En ese escenario, tiene un mérito enorme conseguir ser el número 1.

Ander Aranguren logró la mejor puntuación sin imaginar un resultado tan bueno ya que, a pesar de ser consciente de su propio esfuerzo, la inseguridad y los nervios marcaron su examen.

Ander Aranguren, número 1 del BIR 2026.

Ander Aranguren, número 1 del BIR 2026. Cedida

"Salí un poco disgustado porque dudé muchísimo durante el examen. Por eso no me esperaba para nada un resultado tan bueno", reconoce el número 1 a EL ESPAÑOL.

El examen BIR no es un examen de respuestas evidentes. Es, sobre todo, un examen de razonamiento. Las preguntas no se responden de forma automática. Lo habitual es avanzar a través de hipótesis, descartar, comparar, razonar y decidir.

"No hay una pregunta en la que digas: 'sé seguro que es esta'. Tienes que pensar y cualquier proceso de razonamiento lleva asociado duda", afirma Ander Aranguren.

Ahí está la clave: en saber pensar bajo presión. Y eso solo es posible tras un entrenamiento de meses e, incluso, años, como es su caso.

La espera tampoco ayudó. Este año, las notas provisionales no llegaron hasta el 27 de febrero por la noche. Más de un mes después del examen. Un tiempo largo incluso para quienes están acostumbrados a medir cada día en función del calendario de la oposición.

Entre tanto: estimaciones, plataformas donde introducir la plantilla, comparaciones con otros opositores, cálculos que iban ajustándose.

"Cuando vi las estimaciones de mi academia, GoFIR, me di cuenta de que todo lo que había razonado prácticamente lo había razonado bien", explica Ander.

Ander Aranguren fue consciente entonces de que había hecho un buen examen. Pero una cosa es tener una buena puntuación y, otra, encabezar la lista. En exámenes como el BIR, conocido como el MIR de Biología, la diferencia es mínima. Ocupar el primer puesto puede depender de una sola pregunta.

Segundo intento

La suya es, en ese sentido, una historia de segunda vuelta; de entender mejor el camino después de haberlo recorrido una vez.

Empezó a preparar el examen en julio de 2024 y se examinó en 2025, pero la preparación de la convocatoria del año pasado, con menos tiempo y menos experiencia "no tuvo nada que ver con la de este año".

En esta convocatoria, Ander contaba con la experiencia anterior y le sirvió de mucho, sobre todo, para saber cuáles eran sus "puntos fuertes y débiles y para saber cómo enfocar el estudio".

Aquella primera convocatoria fue, en la práctica, un ensayo; un primer contacto con el tipo de examen, con el ritmo de estudio, con la presión real.

La clave de su resultado no sólo ha estado en estudiar más horas, sino en entender cómo estudiar para un examen como el BIR. Ha sido un proceso de ajuste, de empezar a estudiar con un objetivo muy concreto.

"En la primera vuelta es muy importante entender absolutamente todo, hasta la última coma. En el examen, lo que te sirve es lo que has entendido. Eso es lo que te permite razonar", insiste.

Frente a eso, advierte de un error habitual: "Hay gente que hace test sin entender… y eso no sirve".

El otro gran pilar de su preparación fue la organización. Horarios claros, constancia y una disciplina sostenida en el tiempo.

"Hay que ser bastante estricto con los horarios. Si al día siguiente te pones a estudiar cansado, no rindes igual", explica.

Pero dentro de esa estructura, el descanso también tenía una importancia clave. No como premio, sino como parte del propio rendimiento.

"Intentaba sacar todos los días 45 minutos o una hora para deporte, para estar con amigos o con la familia. Para que las horas de estudio sean efectivas, necesitas ese rato para ti", cuenta.

En el equilibrio entre el estudio y la desconexión es donde Ander encontró la forma de sostener un proceso tan largo y exigente.

Entre Microbiología e Inmunología

Con el número uno, el escenario cambia. Donde antes había incertidumbre, ahora hay margen de decisión.

Donde antes había que adaptarse, ahora se puede elegir. Pero eso no elimina las dudas, solo las desplaza. En su caso, la decisión está entre microbiología e inmunología.

"Desde que descubrí en la carrera la microbiología fue lo que más me gustó", reconoce Ander.

Su paso por la Clínica Universidad de Navarra, donde realizó el Trabajo de Fin de Grado, reforzó esa inclinación.

"Me gustó mucho el día a día del laboratorio… el mundillo de los microbios", recuerda.

La inmunología, en cambio, le atrae "por el potencial que tiene, por todo lo que es la inmunoterapia y la investigación".

A esa decisión se suma el dónde. Pamplona, su ciudad, o un gran hospital de otra ciudad.

"En principio me gustaría un hospital de referencia porque ves más casos, técnicas más novedosas… pero también es verdad que a mí Pamplona me gusta mucho, tengo aquí a la familia, a los amigos...", admite.

Hasta hace poco lo tenía claro: marcharse. Ahora, con todas las opciones abiertas, la decisión ya no es tan evidente.

"Hay que valorar pros y contras. Hasta ahora tenía claro irme, pero ahora que puedo elegir, también me planteo quedarme", explica.

Hace apenas unas semanas salía de un examen con la sensación de no haber estado a la altura. Hoy encabeza la lista del BIR en la convocatoria más exigente hasta la fecha.

Detrás de este número uno no hay una historia de certezas, sino de dudas bien gestionadas, de trabajo constante y de un proceso largo que, por fin, se detiene.

Aunque solo sea por un momento. En los próximos días tocará volver a empezar: elegir destino, incorporarse a un hospital y empezar a trabajar en aquello que durante meses solo ha sido estudio.