El cantante flamenco Antonio Carmona.

El cantante flamenco Antonio Carmona. Sara Fernández

Reportajes

Antonio Carmona: "Nos suben el gas y la gasolina, hay quien está trincando y a nosotros nos exprimen, pero soy apolítico"

"Dios me ha sacado de muchas pandemias, la de la heroína fue grandísima y a mí me libró, el 40% de mis colegas murieron" // "En mi cultura las mujeres siempre han quedado en un segundo plano, criando hijos: hoy hay biólogas marinas, abogadas... Eso me infla el pecho".

Más información: Antonio Carmona: ''Nosotros los gitanos, tenemos una mochila grande, muy gorda. Estamos demasiado expuestos''

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Antonio Carmona es un ser itinerante. Nació en Granada aunque también se siente de Cádiz, creció en el madrileño barrio de Campamento -al calor de las palmas de Camarón o Morente-, y de allí sólo logró sacarlo su Mariola, con la que desde entonces ha vivido en veinte casas a ambos lados del Atlántico.

No es extraño entonces que a su último disco lo titule Baro Drom (Universal), que significa exilio en romaní.

Por recorrer, ha recorrido varias veces el Nilo. Bueno, esto último es metafórico: lo usará en esta entrevista para hablar del amor, ya verán por qué.

El cantante posando para EL ESPAÑOL.

El cantante posando para EL ESPAÑOL. Sara Fernández

Y en todas sus travesías se ha sentido a salvo de los peligros porque cree en un dios protector que lo ha mantenido alejado de las pandemias, incluida la de la heroína.

A él y a la fe que tiene en sí mismo se ha agarrado para llevar cuarenta años de escenario: veinte con los Ketama, veinte ya cantando a solas.

PREGUNTA.– Me acuerdo de que me hablaste, Antonio, en una entrevista anterior, del éxodo permanente de los gitanos. Ahora publicas Baro Drom, que significa precisamente éxodo en romaní. ¿Qué aporta esa itinerancia forzosa a vuestro carácter gitano?

RESPUESTA.– Mira, yo viví en el barrio de Campamento hasta los 27 años, que me sacó mi mujer. Allí vivía con mi madre y yo tenía novias, pero no vivía con nadie.

Entonces ella me hizo un ultimátum y me dijo, oye, vámonos a vivir juntos. Y desde que vivo con ella posiblemente he estado en 20 casas diferentes.

P.– ¿Por qué tantas?

R.– Sí, porque estuvimos cuatro años en Miami… Entonces, el éxodo viene de mi vida personal, ¿vale?

Y también de los 700 años que el año pasado se cumplieron desde que entraron por Euskadi los gitanos, y luego el éxodo musical que ha habido a nivel de productores, estudios, músicos, etc. Y encima está en la lengua gitana, en romaní.

P.– Vamos a las canciones. En El barrio cantas “no quiero problemas porque ganando he perdido, ya no sigo el mismo rumbo, soy de los que han sobrevivido”. ¿De qué habla este tema y en qué barrio se sitúa? No sé si es en tu Granada natal o en Campamento.

R.– (Antonio piensa unos segundos largos antes de responder). Se sitúa en Cádiz.

Vinilo del nuevo disco de Antonio Carmona.

Vinilo del nuevo disco de Antonio Carmona. Sara Fernández

P.– En Cádiz. Es verdad que también te sientes muy gaditano.

R.– Sí, se sitúa en Cádiz. Y es un tema al que le tengo cariño, pero también de alguna manera lo he sufrido por tener alguna que otra discordia con… con… con gente. Lo mismo que cantas alegrías, cantas las penas, y los desacuerdos. Y ahí está el barrio.

También cuenta un poco del barrio de Campamento, de donde yo soy. Yo soy granadino, fui el último de los Habichuelas que nació en Granada, pero mi barrio, Campamento, me ha dado mucha calle, me ha dado mucha libertad. Podíamos hacer lo que queríamos. Y de eso me voy a acordar toda mi vida.

P.– He oído que lo defines como un barrio “muy transgresor y muy flamenco”. Llévanos con tus palabras allí, cuando vivíais todos los habichuelas en Campamento.

R.– Pues mira, me encantaba porque si no quería comer en mi casa, tenía la casa de mi tío Pepe, de mi tío Luis Habichuela. Si no había potaje, o macarrones, o habichuelas, había arroz de mi abuela Mama Luisa, tenía el menú abierto. Eso por una parte.

Y luego, como todos trabajábamos por la noche y trabajaban en tablao, pues tenía la oportunidad de poder ver las fiestas flamencas que se hacían en cada casa, que eran muy diferentes, pero aprendí mucho de esas fiestas. Y mucho de ese salvajismo que había en aquella época.

P.– ¿Quién pasaba por ahí? ¿Camarón?

R.– Enrique Morente, mucho. Manzanita, muchísimo, por casa de mi tío Luis. Luego había gente que no era artista, el tío Moncho, por ejemplo, que no era artista pero era un gitano que tenía mucha clase, y te daba gloria bendita.

Mi tío Paco Valdepeña, Fernanda, Bernarda, Sabica, que era un grande. Nosotros yo creo que hemos tenido nuestros Billie Holiday, nuestros Charlie Parker. Eso nosotros lo hemos tenido en el flamenco también.

Fotografía familiar de Antonio Carmona

Fotografía familiar de Antonio Carmona Sara Fernández

P.– En La Paz, que es otra de las canciones que tienes junto a unos raperos, denuncias las masacres de la guerra. Vaya mundo se nos está quedando.

R.– Sí, ellos son franceses, son gente joven, y nos pusimos a escribir y decidimos hablar, tío. Es que no pasa ni un año sin que ocurra una guerra. O dos, o tres, o cuatro.

P.– Sí, desde la última vez que nos vimos han estallado dos más.

R.– Es que vivimos en un eterno conflicto, donde hay mucha gente que ni quiere entrar en ese conflicto, ¿no? Y la verdad es que eso duele, y a través del dolor, pues lo mismo que tengo alegrías también dentro del disco, también tengo dolor.

Y ese dolor lo transcribo con Bigflo y Oli, a los cuales quiero muchísimo. Y sobre todo se abre una puerta en Francia, porque yo siempre he admirado el rap francés.

P.– Eres puro eclecticismo, eh. En este disco también se ve.

R.– Es verdad, somos muy eclécticos, y sobre todo soy muy libre. A mí nunca me ha dicho la compañía lo que tengo que hacer, pero desde que tenía 20 años. Esta es mi música, ¿no os gusta? La voy a seguir haciendo tal cual.

Esta es mi personalidad, este es mi sello, y si por algo soy Antonio Carmona es porque tengo un sello personal que no me parezco a nadie, más bueno o más malo.

Antonio Carmona ojeando vinilos.

Antonio Carmona ojeando vinilos. Sara Fernández

P.– Has comentado sobre la gente que no ha entrado al conflicto: en España no hemos entrado al conflicto con Irán. No sé qué te parece, hablando de paz y de guerra.

R.– Los flamencos somos apolíticos, ¿vale? Estamos más preocupados de lo que pasa en la casa. Evidentemente esos conflictos bélicos a nadie le gustan.

Nos han subido el gas, nos han subido la gasolina, y hay alguno que está trincando dinero de todo eso mientras que a nosotros nos exprimen.

Cada uno que busque la lectura que quiera, pero yo me considero apolítico y no me interesa mucho. Me duele mucho y a través de mis canciones puedo expresar un poco, como te he dicho, lo de la guerra y a la gente más desfavorecida.

P.– Me acuerdo que me hablaste de la mili, de que te había curtido un montón en ese momento.

R.– 15 meses. 15 meses, que me quitaron de mi vida.

P.– ¿Me dijiste que te metió disciplina en vena?

R.– Mmmm, disciplina, no sé si se llama la palabra disciplina. Yo creo que fue desmadre, fue una de las épocas más desmadradas que he vivido en mi vida porque hacías guardias, tenías que estar ocho horas allí... Y nada más que había tíos.

Ibas a la cantina a tomarte cuatro cervezas y a hacer lo que te decía el brigada, pero es una pérdida de tiempo. Una pérdida de tiempo absoluta.

En el mejor momento de mi vida, que tenía 18 años, me tuve que ir quince meses a servir a la patria, y yo hubiera servido a la patria de otra manera. No con un CETME ni con una ametralladora. A través de mi música, yo creo que eso es mucho mejor.

P.– También supe por ti que en Israel el servicio militar es obligatorio para hombres y para mujeres. Ahora durante la guerra he visto a mujeres combatiendo en primera línea. Y pensaba, no sé qué pensarás tú, si las mujeres tenemos el mismo deseo de hacer la guerra que los hombres.

R.– Lo que me encanta es la igualdad. Lo que me encanta es la igualdad, que puedan tener las mismas posibilidades, y eso lo digo de verdad y también a través de mi cultura, que es la gitana, en la que las mujeres siempre han quedado en un segundo plano, criando hijos y todo eso.

Me enorgullece mucho cuando alguien sale de eso: hay biólogas marinas, abogadas… Todo eso me enorgullece y me infla el pecho.

Antonio Carmona hablando para EL ESPAÑOL

Antonio Carmona hablando para EL ESPAÑOL Sara Fernández

P.– Y de la guerra al amor: El punto sobre la i tiene letra de Benjamín Prado, pero la haces tuya.

R.– Me reí tanto con Benjamín componiendo… Y sobre todo tiene una manera de escribir tan fácil, tan... Tenemos una sinergia los dos muy bonita, muy bonita.

Y me reía mucho, como se parece a mí, cuando estábamos los dos haciendo el FaceTime. Digo, joder, hay veces que parece que soy yo. ¡Si es que nos parecemos físicamente!

P.– Anda, pues sí, tenéis un parecido. Os habéis solapado, que a veces pasa cuando compartes tiempo con alguien.

R.– Puede ser, puede ser. Pero sí es verdad que se ha creado una canción muy bonita que es el Punto sobre la i, de la cual estoy muy orgulloso. Y fue el primer single.

P.– Y más amor, porque tienes en Más de lo que te quiero un canto excelso al amor. ¿Algún consejo para travesías amorosas largas como la que tú tienes con Mariola?

R.– El paseo del amor es como el Nilo. Tú te montas en el Nilo, ¿sabes lo que te digo? Y la primera vez que lo subes dices qué bonito es, qué bonito es.

Pero ya la segunda vez que bajas, pues ya sabes, ya empiezas a ver las mismas cosas. Y es cuando viene la rutina, pero ahí es cuando viene el verdadero amor y viene el verdadero respeto para mí.

P.– Antes hemos hablado de Campamento, quiero hablar también de Granada y un poco de tu familia. Me hablaste la otra vez de tu tía Curra, que se lo curró, valga la redundancia, cuidándote. ¿Qué tienes de ella?

R.– Sí, porque mi madre y mi padre se iban a buscar la vida, a Argentina, a México… Entonces me dejaban con mi tía Curra. ¿Qué pasa con mi tía Curra? Que es mi segunda madre.

Y también estaba mi tío Pepe Habichuela, que está en unos tangos muy bonitos en el disco, que se llaman Tangos Candongo. Esta es la parte de mi raíz, la parte que reconozco y la parte que me hace sentir la tierra.

Yo cada vez que tengo un rato, corro a buscarlo para que me cuente las historias de mi padre y de él pasando fatigas por Granada. Eso no se nos puede olvidar.

P.– Pasaron muchas fatigas.

R.– Si pasaron fatigas... ¡No tenían para comer! Me acuerdo que mi abuelo, al que repartía pan, le decía “oye, dame dos panes, que se me están muriendo mis hijos de hambre. Dámelo, dámelo, dámelo”.

Y cuando no se los daba, pues se los quitaba. Y está mal, eso está feo, pero tenía que comer y no iba a dejar que pasaran hambre sus hijos. Luego se hicieron súper amigos el panadero y él, pero tú me tienes que entender.

P.– Y tu padre, que lo había pasado tan mal, cuando tú empiezas a tener éxito, ¿qué consejos te daba? Porque él venía de todo lo contrario.

R.– Mi padre me decía a todos los niveles que hay que dar muchas, muchas gracias a nuestra cultura y a nuestra música. Esto es la montaña rusa de Orlando. Esto es Orlando. De repente te vas para abajo.

Yo he tenido, como dice la Biblia, muchos años de vacas flacas, los cuales los he tragado. Y ahora tengo unos cuantos años de vaquitas más gordas. Así que estoy muy orgulloso.

El cantante posando para EL ESPAÑOL

El cantante posando para EL ESPAÑOL Sara Fernández

P.– ¿Eres creyente, Antonio?

R.– Sí, hombre, sí. Creo en la fuerza divina. Dios me ha sacado de muchas pandemias, ¿sabes? Y de muchas cosas.

Yo he visto en mi barrio morirse a la gente, la pandemia de la heroína fue grandísima en mi barrio, y a mí me libró. Fue como “a ti te voy a apartar”. Y, sin embargo, mis colegas, el 40% de mis colegas, murieron casi todos.

P.– ¿Crees que estás protegido de alguna manera?

R.– Yo sí.

P.– La última. De tus hermanos, con los que estuviste 20 años tocando, ¿qué tienes?

R.– ¿De Juan y de José? Conservo la rebeldía, la rebeldía que teníamos en aquella época, el salvajismo que teníamos.

La cara que tuvimos de poner a un grupo Ketama, que es un monte de Marruecos donde se cultiva hachís. Tantas cosas… Tengo todo. Me han dejado todo.

Antonio Carmona observando fotografías familiares.

Antonio Carmona observando fotografías familiares. Sara Fernández

P.– Arriesgasteis. Le metisteis eléctricas de pronto al flamenco.

R.– Sí, y nos dieron mucha caña. Eso son cicatrices que las tengo ahí, y no me olvido. No me olvido porque esas mismas malas críticas me han ayudado muchísimo. Sobre todo a elevarme de lo negativo.