Machín Machin sostiene un cartel en el que puede leerse No nos calláran en una imagen tomada durante una protesta por la liberación de presos políticos en 2020. Años después, él y otros miembros de su partido serían detenidos.

Machín Machin sostiene un cartel en el que puede leerse "No nos calláran" en una imagen tomada durante una protesta por la liberación de presos políticos en 2020. Años después, él y otros miembros de su partido serían detenidos. Redes.

Reportajes VENEZUELA DESPUÉS DE MADURO

José Luis Machín, el canario que gobernó en la tierra de Chávez y terminó preso en las cárceles de Maduro: "Por fin estoy en casa"

Hijo de palmeros, fue el primer opositor en llegar a la alcaldía de Barinas, cuna del chavismo. Se distinguió como un hombre que desafió al poder desde dentro del feudo bolivariano y acabó encarcelado durante meses.

Más información: Auge y caída de Cilia Flores: de primera combatiente chavista y colocadora de 40 familiares a presa por 'narco' en Nueva York.

Publicada

José Luis Machín Machín siempre fue un intruso en la cuna de la revolución bolivariana. Un canario —hijo de palmeros emigrados— que se atrevió a disputar el poder en Barinas, la tierra simbólica de Hugo Chávez; el lugar donde el régimen chavista levantó su relato fundacional y blindó durante años su dominio político.

Ganó. Y ese triunfo, improbable en el mapa del poder venezolano, acabaría marcando su destino. Doce años después de aquella victoria que resquebrajó el mito de la invencibilidad chavista en su propio santuario, Machín ha vuelto a ser noticia por otra razón: su excarcelación tras meses como preso político en las cárceles del régimen de Nicolás Maduro.

Fue liberado en una operación presentada por el poder como gesto de "amnistía" mientras decenas de opositores siguen encerrados o en el exilio.

José Luis Machín Machín sonríe en una imagen junto a María Corina Machado durante un mítin en Barinas.

José Luis Machín Machín sonríe en una imagen junto a María Corina Machado durante un mítin en Barinas. Redes.

Machín confirmó su situación actual en un mensaje remitido a EL ESPAÑOL. "Soy hijo de canarios, exactamente de San Andrés y Sauces, en la isla de La Palma. Mi padre y mi madre nacieron allí en 1940 y, como tantos otros, emigraron a Venezuela" explica.

El exalcalde cuenta que vive en Barinas y que fue liberado "el domingo pasado", tras pasar meses recluido en la cárcel de Yare. "Estoy en casa, muy contento con mi familia, con los amigos, con la gente del partido y con tantos conocidos de nuestra querida y hermosa ciudad", añade.

Micrófono en mano

Machín nació en el hospital de Chivacoa el 22 de julio de 1961 y llegó joven a Barinas para estudiar Sociología en la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Ezequiel Zamora. Allí se curtió en la política universitaria, entre asambleas, huelgas y disputas por la representación estudiantil.

Fue delegado de curso, presidente de la Federación de Centros Universitarios y fundador del periódico Polémica, una pequeña trinchera de papel desde la que publicó durante más de una década cientos de artículos en la prensa regional. 

Antes que político profesional, Machín fue un animal de la palabra: escribir, debatir, hablar en la radio. La radio, de hecho, fue su casa. Durante décadas condujo "Dialogando con los vecinos", un programa diario en el que los barrios y caseríos de Barinas se colaban en directo para denunciar abusos, pedir agua, reclamar médicas o simplemente contar su vida.

Machín se convirtió en una voz reconocible en un país donde la política se hace a gritos y micrófono en mano. También presentó "60 minutos con los niños", un espacio dedicado a la infancia que revelaba una de sus obsesione: la política como ejercicio de cercanía, no como aparato.

Militó en el Movimiento al Socialismo, la izquierda crítica que se resistía a ser fagocitada por el chavismo, y después recaló en Primero Justicia, uno de los partidos opositores más castigadas por la represión del poder.

Fue concejal durante dos mandatos y, en 2013, logró lo impensable: derrotar al candidato del PSUV en Barinas y convertirse en alcalde  del municipio capital. Un canario gobernando la cuna de la revolución. Un "hombre de la izquierda nacional", como lo definieron entonces, que prometía concordia en un país fracturado.

Desaparecido forzadamente

La victoria tuvo un precio. Gobernar un feudo chavista significaba hacerlo sin recursos, com competencias amputadas, con la sombra permanente de las gobernaciones paralelas y el castigo presupuestario.

Machín intentó la política municipal en un ecosistema hostil: sin mayoría institucional, con el poder regional en manos del clan Chávez y con el Estado convertido en una maquinaria de bloqueo para cualquier disidencia que prosperara en su propio territorio simbólico.

La historia dio un giro más oscuro el 30 de agosto de 2025. Machín fue detenido junto a otros dirigentes de Primero Justicia tras regresar de actividades comunitarias. Durante horas, nadie supo dónde estaba. Después llegó el traslado al Centro Penintenciario Yare III, en el estado Miranda.

Machín Machín posa junto a su familia después de haber sido liberado.

Machín Machín posa junto a su familia después de haber sido liberado. Redes.

Familiares y organizaciones de derechos humanos denunciaron su desaparición forzada, el aislamiento, la falta de garantías procesales. El viejo locutor de los barrios pasó a ser un preso político más en la estadística opaca del régimen.

Su liberación, anunciado en febrero de 2026, junto a la de la dirigente opositora Catalina Ramos, llegó en el marco de una operación de propaganda del Gobierno de Nicolás Maduro, que presentó las excarcelaciones como gesto de "reconciliación" mientras decenas de opositores seguían encarcelados.

Machín volvió a Barinas con un recibimiento de militantes y vecinos: abrazos, lágrimas, la escena ya conocida de los retornos que no cierran heridas. Había salido de la cárcel, pero no del país que convierte la política en castigo.

Detrás del símbolo queda el hombre: el hijo de emigrantes canarios que hizo su vida en los llanos venezolanos, el sociólogo que creyó que la radio podía ser una plaza pública, el alcalde que ganó en territorio enemigo y el preso político que sobrevivió a una cárcel diseñada para quebrar voluntades.

En Barinas, donde el chavismo nació como una religión civil, Machín encarnó una herejía: la posibilidad de que la disidencia ganara en casa del poder. Esa osadía explica su biografía. Y también su cautiverio. Hoy, libre pero marcado, José Luis Machín vuelve a ser lo que siempre fue en Barinas: una anomalía. Un canario en la tierra de Chávez.