José María, docente jubilado de Secundaria, con su kimono de artes marciales.

José María, docente jubilado de Secundaria, con su kimono de artes marciales.

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José María, el 'senséi' pederasta que adoptó a una niña de la que abusó años: "Cuando cumplas 14 será legal lo que hacemos"

La víctima denunció a su padre adoptivo ante la Policía Nacional tras cumplir la mayoría de edad y el juez decretó el ingreso en prisión de este profesor jubilado en un instituto de Cádiz, de 67 años, y cuarto dan de Shorinji Kempo.

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José María daba clase en Secundaria y sobre el tatami fue cuarto dan de Shorinji Kempo: un arte marcial que tiene como uno de sus pilares la rectitud en la vida. Sin embargo, la mente de José María debía estar desviada, de otra forma no se entiende cómo supuestamente agredió sexualmente durante años a la hija que adoptó junto a su esposa.

EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva a las diligencias judiciales de un caso terrible de pederastia que tiene en la diana a José María: titulado por la Facultad de Biología de Granada, docente en un instituto de la provincia de Cádiz -de 2003 a 2018- y cuyo talento con la cámara le valió participar en la producción de dos documentales sobre fauna y naturaleza.

La víctima relata un supuesto infierno que arranca en su más tierna niñez y al que ha puesto fin al cumplir la mayoría de edad, denunciando a su padre adoptivo, José María (Granada, 1958). Todo ello, después de que su propia madre adoptiva, y a la vez, esposa del presunto agresor, animara a esta chica a acudir a la Policía Nacional.

Denuncio a mi padre, el cual me ha agredido sexualmente durante mi infancia hasta cumplir aproximadamente la mayoría de edad”, tal y como arranca la declaración de esta adolescente ante la UFAM (Unidad de Atención a la Familia y Mujer).

Me adoptó en compañía de su esposa a los 8 años, debido a que mi madre biológica me puso en acogida”. De forma que abandonó su país natal, en Latinoamérica, para instalarse en Andalucía.

Una policía miembro de la UFAM asistiendo a una mujer en una imagen de archivo.

Una policía miembro de la UFAM asistiendo a una mujer en una imagen de archivo.

El conocido abogado Eduardo Muñoz Simó, con despachos en Madrid, Murcia y Águilas, asume la defensa del supuesto pederasta, pero ha declinado pronunciarse sobre el proceso judicial que instruyen los tribunales de Cádiz, y por el que su cliente, José María, de 67 años, permanece actualmente en prisión provisional.

La víctima de estos abusos recuperó los apellidos de sus padres biológicos, cuando cumplió la mayoría de edad, porque deseaba borrar cualquier vínculo con su presunto depredador sexual, incluso a efectos administrativos -como en su DNI-.

Los presuntos episodios de abusos sexuales ocurrían en el mismo cuarto que esta niña latina compartía con su nueva hermana y que era la hija biológica del matrimonio de José María con su esposa.

“A mi llegada a España, al poco tiempo, el denunciado comenzó a realizarme tocamientos con ánimos lascivos. Mientras me leía cuentos, aprovechaba para tocarme diferentes zonas de mi cuerpo, así como la cara interna de mis muslos...”.

“Con la excusa de ponerme crema hidratante, aprovechaba para tocar mis glúteos y genitales, comportándose como si fuera normal. Estos episodios ocurrían en el cuarto que compartía con mi hermana. Esos actos delictivos los hacía en su presencia, pero con disimulo”.

Esta joven asegura a la Policía Nacional que durante una década sufrió abusos sexuales “casi a diario”, a manos supuestamente de su padre adoptivo, hasta el punto de que llegó a desarrollar un “mutismo selectivo” por el trauma que arrastraba.

La situación fue a peor cuando la familia se mudó a otro domicilio y con 9 años empezó a disponer de un cuarto para ella sola. “Estos episodios sucedían a la hora de la siesta o a la hora de dormir por la noche, cuando todos dormían. Una vez que me metía en la habitación esperaba con pánico la llegada de mi agresor, a sabiendas de que haría cualquier cosa para aparecer”.

Una menor en una imagen de archivo de agencias.

Una menor en una imagen de archivo de agencias.

En la mente de esta chica han quedado grabadas como una pesadilla, algunas de las frases que escuchó durante su infancia: ‘Me encanta ese olor’. ‘Es un secreto entre ambos’. Quiero que llegues a la edad de 14 años para que sea legal lo que hacemos'...

La gravedad de los presuntos abusos sexuales iba in crescendo: “Llegó a tomar mi mano para masturbarse”. Al llegar a la adolescencia, los sucios deseos libidinosos de José María llegaron hasta las últimas consecuencias para desgracia de su hija adoptiva.

Cuando cumplí la edad de 14 años, comenzó a penetrarme. No recuerdo con exactitud la primera ocasión, si bien, fue de forma habitual ese comportamiento. Yo llegaba a hacerme la dormida para no sufrir mentalmente mientras me penetraba, pensando que de esa forma no contribuía con los hechos. Intentaba luchar mentalmente para no sufrir”.

Pero eso no frenaba las secuelas físicas. Esta chica detalla a la Policía que llegó a “vomitar” en “varias ocasiones” durante las violaciones que supuestamente sufrió siendo una menor de edad. Incluso admite que no sabe si abortó alguna vez: “Me daba la píldora del día después”.

De cara a la galería, José María seguía siendo un docente de Biología y Geología que amaba la naturaleza, que practicaba Shorinji Kempo y que era tan bueno con su cámara que llegó a trabajar con una productora, haciendo viajes exóticos para buscar fauna. Pero en su domicilio familiar, actuaba supuestamente con instinto animal con su hija adoptiva, a tenor de la declaración de esta adolescente en Comisaría.

Hasta los 18 años estuvo agrediéndome sexualmente. Por ese motivo no recuerdo cuántas veces fui agredida, dado que era habitual. No recuerdo cuántas pastillas anticonceptivas me proporcionó, siendo innumerables las veces. Llegué a pensar que podría tener problemas en el futuro para tener hijos”.

Una farmacéutica dispensando la conocida como 'píldora del día después'.

Una farmacéutica dispensando la conocida como 'píldora del día después'. Efe

El miedo de esta chica a no poder ser madre lo achaca a una sobredosis de pastillas del día después y a un sangrado genital que sufrió con 17 años mientras se duchaba. Esta situación la asustó tanto que empezó a gritar, su padre adoptivo entró al baño y al ver los coágulos de sangre, le echó un responso: “Comenzó a reñirme, argumentando que seguro que había tenido sexo con otra persona y eso no estaba bien”.

Era tan dura la situación para esta joven que afirma a los investigadores de la UFAM que su mente actuaba como un escudo: “En los últimos años de agresiones sexuales, entre los 14 y los 18 años, cuando mi agresor me infligía sexo, me disociaba mentalmente. Solo recuerdo el instante en el que mi padre accedía a la habitación y luego se marchaba. Mi mente se comportaba así como una técnica para no sufrir”.

La hija biológica de José María dejó de ser ajena a lo que sufría su hermana adoptiva, a los 19 años, cuando pilló a su padre sobre ella, teniendo una erección. El cabeza de familia salvó esta situación comprometida con una “amenaza” a su primogénita: “Nadie más se podía enterar de lo sucedido porque podía destruir el núcleo familiar”.

Pero en noviembre de 2025, José María tuvo una bronca con su hija biológica donde se destapó todo en el domicilio del matrimonio. “Mientras discutían, le confesó [a su hija biológica] que existieron episodios de índole sexual, si bien rebajó el grado de los mismos". Ese desencuentro, motivó que me llamara para comunicarme que mi hermana se iba a ‘chivar’ y por ese motivo debíamos aclarar todo entre los dos".

“En caso de que se diera a conocer lo sucedido, él solo admitiría que todo era un juego entre ambos y solamente eran tocamientos”, según recuerda la hija adoptiva. “Una vez recibí la llamada de mi padre, decidí ponerme en contacto con mi hermana para hablar sobre la agresión sufrida". Aquella conversación fue clave para acudir a una Comisaría de Policía: "Aclaramos muchas cosas de lo sucedido y en ese momento decidí poner la presente denuncia”.

Edificio de la Comisaría Provincial de Policía en Cádiz.

Edificio de la Comisaría Provincial de Policía en Cádiz. Google Maps

Esta chica acudió con su hermana a una psicóloga para afrontar esta traumática situación y decidió desvelar a la esposa de José María lo que supuestamente venía sufriendo desde que la adoptaron. “Una vez se lo comuniqué a mi madre, ella me dijo que no tenía conocimiento de nada de lo sucedido, incitándome que era idóneo interponer una denuncia”.

“Yo pienso que no soy la única víctima de agresión sexual por parte de mi padre, entiendo que pueden existir más personas que hayan sido agredidas, dado que mi padre ha sido profesor de instituto”. Tal reflexión ha provocado que la UFAM se dirija al instituto donde José María impartió clases durante quince años, como profesor de Biología y Geología, en Educación Secundaria Obligatoria y Bachiller.

“No hay constancia de ninguna comunicación de padres, alumnos o docentes, de ningún tipo de incidente relacionado con la libertad de identidad sexual”, tal y como refleja la contestación de la Consejería de Educación a la Policía Nacional. Eso no evitó que este docente jubilado, de 67 años, resultase detenido a finales de 2025 y un juzgado de Cádiz decretase su ingreso en prisión en base al testimonio de su hija adoptiva.

“En reuniones familiares, el denunciado se ha jactado de mí en presencia de mi tío. Cuando yo tenía 14 años, mi tío le preguntó a mi padre con un gesto obsceno con su mano: ‘¿Ya te la has follado?’ Mi padre le contestó: ‘No, pero estoy esperando un poquito más’".

Tampoco le denunció aquella vez porque José María le recordaba que estaba sola en suelo español, tras ser puesta en adopción por su madre biológica: “Mi padre me hacía saber que lo único que tenía en España era mi familia de acogida, sentía temor por ello”.

“Nunca conté nada porque esta persona me daba a entender que era un secreto entre ambos, amenazándome con que en caso de que decidiera contar algo, nadie me creería por mi circunstancia de acogida familiar y mi procedencia natal. Me argumentaba que tendría que ser devuelta a mi país de origen”.