Imagen original de las redes sociales de David Uclés cuyo entorno se ha ampliado con inteligencia artificial para convertirla en horizontal.

Imagen original de las redes sociales de David Uclés cuyo entorno se ha ampliado con inteligencia artificial para convertirla en horizontal.

Reportajes

David Uclés, entre "el pantalón atado por una cuerda" y la "superioridad moral": "Antes de la fama ya discutía en el pueblo"

EL ESPAÑOL habla con algunas personas de Úbeda, el pueblo natal del "polémico" escritor. También, con algunas voces especialistas en la cultura.

Más información: David Uclés, autor de la novela más vendida del año: "Hace 30 años, con este libro, ya me habría asegurado una carrera de por vida; ahora, no"

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De David Uclés se sabe mucho más de lo habitual en un escritor. No pasa desapercibido. Él mismo ha contribuido activamente a ello. Detrás, una legión de detractores cuestionan su estética artificiosa, su discurso político “extremista” y la narrativa personal que lo envuelve de un cierto victimismo.

David ha aprovechado el altavoz de la fama para hablar sobre su orientación sexual, sobre el acoso que sufrió en la infancia por ser amanerado, de su precariedad económicaaun habiendo ganado el Premio Nadal—, de su salud y de una grave arritmia cardíaca que derivó en una fibrilación violenta.

En una columna de opinión en El País, antes de ser operado, dejó escrito: "Si muero, no quiero que me entierren en un cementerio. Quiero que lo hagan en cualquier cuneta del país, y a medianoche, para que nadie sepa en cuál descanso".

David Uclés.

David Uclés. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Este tipo de afirmaciones, y sus constantes consignas políticas —con la Guerra Civil vertebrando su relato—, han sido interpretadas por muchos como una forma de reforzar una imagen victimista que alimenta el ego del autor. Pero, ¿quién es David Uclés más allá del supuesto personaje?

Nacido en Úbeda (Jaén) hace 36 años, ha vivido en distintos países europeos —Alemania, Francia y Suiza— y en varias comunidades españolas, entre ellas Galicia, el País Vasco y Cataluña, aunque actualmente reside en Madrid.

Antes de consolidarse como escritor, sabemos que sobrevivió vendiendo cuadros y tocando música en la calle —de ahí su faceta de artista multidisciplinar— mientras enviaba manuscritos a editoriales. Él mismo ha insistido en subrayar ese pasado precario como parte, según algunos críticos, de su relato forzado de superación personal.

Es licenciado en Traducción e Interpretación, con especialización en inglés y alemán. Recorrió más de 25.000 kilómetros por España para documentar la novela que le cambiaría la vida. Durante más de 15 años escribió, reescribió y sostuvo La península de las casas vacías gracias a dos becas y una fe casi ciega en su propio proyecto.

Ahora, quienes lo conocieron antes de la fama revelan a EL ESPAÑOL una visión anterior al personaje público.

“Discutía con gente del pueblo por su ideología”

Pilar, profesora de inglés de Uclés cuando era niño, lo recuerda así: “Era un niño súper sensible y bueno. Esa es la palabra que mejor lo define: buena persona. De adolescente sufrió burlas por parte de algunos de sus compañeros por su condición sexual pero era muy querido por muchos de sus profesores”, declara a EL ESPAÑOL.

La que fue su profesora afirma que ya de niño le apasionaba la lectura, y el arte en general. “Teniendo en cuenta que es músico, traductor y escritor ya te puedes imaginar que leía todo lo que cayera en sus manos”, cuenta Pilar.

Alberto Román, periodista de El Ideal de Úbeda, que conoce a Uclés desde antes de su marcha de su pueblo natal, coincide en esa imagen poliédrica: “Cuando vivía aquí, antes de marcharse, destacaba porque era un tío muy polifacético. Aquí en Úbeda se le ha definido como un tío del Renacimiento”.

David Uclés, en un sesión de fotos con EL ESPAÑOL.

David Uclés, en un sesión de fotos con EL ESPAÑOL. Sara Fernández

Román recuerda también sus primeros conciertos como músico: “Cuando era más joven, frecuentaba algún garito de copas donde también cantaba. Era muy bueno. Se le veía un tipo muy talentoso”.

Sobre su carácter, Román destaca su cercanía, a pesar del éxito: “Es muy campechano, cuando viene al pueblo es muy cercano con la gente. Se relaciona con todo el mundo”.

Y rechaza la idea que se tiene sobre él de que busque la controversia de forma consciente: “No creo que busque la polémica ni tener notoriedad por decir según qué cosas, las cuales algunas no comparto. Pero si hablan mal de él es porque no lo conocen realmente ni se han sentado con él a tomar un café”.

Aun así, admite que siempre fue combativo: “Se tiene una imagen sesgada de él porque siempre le ha gustado entrar al trapo. Antes de ser famoso ya discutía por redes sociales con gente del pueblo que tenía opiniones e ideologías contrarias a él; y no eran Perez-Reverte… Pero pienso que lo hace porque él es así, no porque busque notoriedad”.

“No le importa la crítica”

Sobre esto, Pilar cree que “la fama le va a pesar”. Sin embargo, asegura que “el que crea que las críticas le importan, se equivoca”. “Es un tipo sencillo, amigo de sus amigos y enemigo de las injusticias”.

La publicación de La península de las casas vacías en marzo de 2024 supuso un punto de inflexión en su carrera y en su vida. La novela, ambientada en la Guerra Civil y escrita durante más de 15 años, terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos editoriales recientes.

David Uclés.

David Uclés. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Sin embargo, David Uclés también se ha convertido en uno de los escritores más discutidos por la manera en que su figura pública ha crecido hasta ocupar un espacio que trasciende lo literario. Una narrativa personal que ha terminado por ser más relevante que su obra.

En este sentido, Rebeca Argudo, periodista y columnista en medios como COPE o ABC, explica a EL ESPAÑOL que Uclés “es un artefacto perfectamente diseñado para evitar precisamente a la crítica literaria”.

Por ello, la periodista considera que “esa apariencia y ese comportamiento, el victimismo y el buenismo exacerbados, sirve de escudo y deja a salvo su obra porque todo lo que se diga es por envidia, homofobia o fascismo”.

Estética y relato de la precariedad

Su boina siempre presente, y la ropa usada, que afirma llevar —“a mis 35 sigo llevando sombrero y ropa de segunda mano", declaró—, se han convertido en uniforme que acompaña su personalidad.

En una columna publicada en La Vanguardia respondió directamente a quienes lo acusan de que esa estética sea prefabricada: “Mi forma de vestir no ha sido impuesta por mi editorial para crear un personaje en torno a mí y vender más, que es la acusación más común que suelo recibir de mis detractores”. Y añadía, con ironía: “También afirman que fui creado por una logia masónica, comunista y sanchista”.

Sin embargo, para Víctor Lenore, crítico cultural y jefe de Cultura de Vozpópuli, el motivo de las críticas hacia su estética se deben a “la artificialidad del personaje”. “No solo por la boina sino porque ha llegado a hacerse fotos con el pantalón atado por una cuerda, como si nunca tuviera acceso ni siquiera a un mercadillo”, apunta el periodista a este periódico.

David Uclés en la entrevista con EL ESPAÑOL.

David Uclés en la entrevista con EL ESPAÑOL. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Asimismo, Nuria Azancot, redactora jefa de la sección de libros de El Cultural, opina que David Uclés es “un fenómeno que corre el riesgo, como han apuntado algunos críticos, de convertirse no ya en un personaje más sólido que sus propias creaciones literarias, sino en un meme del joven escritor de pueblo, con boina, acordeón y una cuerda a modo de cinturón”.

Otra de las controversias más comentadas en torno a la supuesta precariedad que sufre se produjo durante una gala de premios, cuando Uclés se dirigió a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid: “Después de vender 300.000 ejemplares, mi cuenta corriente solo me da para comprar un zulo sin ventanas en Madrid”.

La frase fue celebrada por algunos como una crítica al mercado inmobiliario; otros la consideraron una queja impostada, difícil de conciliar con las cifras de ventas y los premios acumulados.

“Todo esto está relacionado con la promoción de su nueva novela. Ha utilizado la polémica para sacar entrevistas. Ha sido el gran tambor que él ha tocado para que todos atendamos a su figura y a su personaje”, expresa a este medio Jesús García Calero, director de ABC Cultural.

Superioridad moral

Otro de los factores que más ha contribuido a la polarización en torno a Uclés ha sido su posicionamiento político explícito. El autor no ha ocultado su rechazo a determinadas figuras públicas.

La polémica más reciente llegó tras su renuncia a participar en una charla sobre la Guerra Civil en el festival Letras en Sevilla, que iba a tener lugar entre el 2 y el 5 de febrero en la capital andaluza bajo el título 1936: La Guerra que todos perdimos.

En un vídeo publicado en Instagram explicó: “No puedo verme en el mismo cartel que estos dos individuos”. Se refería al expresidente José María Aznar y al ex secretario general de Vox Iván Espinosa de los Monteros. Arturo Pérez-Reverte, escritor y también organizador del festival, no tardó en reprochar su actitud calificándola de “sectarismo e ignorancia”.

Después de Uclés, siguieron otras renuncias a participar en este foro de diálogo por parte de dirigentes de izquierdas, como Antonio Maíllo, líder de IU en Andalucía, la socialista María Márquez o la exministra del PSOE Carmen Calvo.

Tras estas bajas y una fuerte polémica en redes sociales, la Fundación Cajasol decidió aplazar el ciclo hasta otoño de 2026. Pérez-Reverte atribuyó esta decisión a una "campaña intolerable de presiones" y a la posibilidad de manifestaciones violentas por parte de grupos de ultraizquierda. Uclés, por su parte, celebró la cancelación final de dichas jornadas como una "victoria y reparación".

Jesús García Calero, también invitado a las charlas de Sevilla, se muestra crítico con la decisión del autor: “Es un escritor recién llegado e iba a debatir con el Premio Cervantes. Hay que escuchar a todo el mundo, por muy mal que te caiga otra persona. Es de primero de democracia. Uclés cree tener una superioridad moral”.

En relación a que ciertas personalidades de la izquierda se hayan borrado del foro sevillano, Calero argumenta que esto pone de manifiesto “la gran vergüenza que existe en la izquierda a que te señalen por no ser suficientemente puro ideológicamente”.

David Uclés y Arturo Pérez-Reverte

David Uclés y Arturo Pérez-Reverte

“Se ha caído hasta Carmen Calvo, que para colmo ya ha ido a Letras en Sevilla en seis ediciones anteriores. Y, en este caso, ha estado desde el principio ayudando en la organización a que hubiera un programa plural, con invitados de diferentes ideologías”, prosigue Calero.

Asimismo, Víctor Lenore hace alusión a la hipocresía que supone “retirarse de unas charlas para no compartir cartel con Aznar, pero luego firma por Planeta, la editorial de Aznar. Y no parece que vaya a devolver los 30.000 euros del premio Nadal, aunque Eugenio Nadal fuera falangista”, señala.

Rebeca Argudo va más allá y cree que el hecho de no acudir al foro y negarse a debatir con ideologías contrarias “es algo de lo más normal” ya que “sus conocimientos no son profundos, son consignas y datos muy de Wikipedia pillados por los pelos y las cuatro lecturas que tiene son pobres, mal digeridas y peor regurgitadas”.

Por su parte, Nuria Azancot califica la decisión del autor de no acudir a las jornadas sevillanas de “impostada autoridad moral como soterrada intolerancia”. "Mal vamos si no somos capaces de debatir con quienes tienen opiniones divergentes a las nuestras”

Y añade: “Si hace 50 años fue posible sentar a la misma mesa a verdaderos falangistas y a comunistas que venían del exilio, ¿de verdad hemos venido tan a menos que medio siglo después es imposible el debate?”.

Críticas por su homosexualidad

Uclés también utiliza las redes como espacio de confrontación. Ha respondido a críticos, ha denunciado ataques y finalmente cerró su cuenta en X, que definió como “un nido de fascistas” tras haber declarado haber sido acosado por escribir sobre la Guerra Civil y por hablar abiertamente de su homosexualidad.

Sin embargo, esta interpretación no es compartida por muchos. “Él dice que le critican por ser gay, pero es mentira, ya que nadie ha criticado por eso a Rafael Chirbes, John Waters o Jaime Gil de Biedma”, sostiene Lenore.

En la misma línea, otros detractores subrayan que el propio autor participa activamente en la escalada verbal y que no distingue entre crítica literaria y ataque personal. “Creo que se pone de víctima, y tiene que aprender a encajar las críticas. No puedes esperar a que todo el mundo te aplauda, y el que no lo haga es un fascista”, afirma Jesús García Calero.

Lenore va más allá y atribuye la controversia a razones estrictamente literarias, al considerar que la crítica se debe a “lo pobre, pomposo y predecible de su literatura, que parece el encargo de una novela a ChatGPT, con instrucciones de Pedro Sánchez y Carlos del Amor”.

Rebeca Argudo, por su parte, introduce otro matiz en el debate: “Lo que menos me interesa es Uclés, ni como escritor ni como músico ni como pintor, pero sí como elemento que ha sacudido todo el panorama literario de esta manera”.

¿Estrategia de marketing?

Ante este contexto, surge la pregunta de si la polémica forma parte de una estrategia de marketing por parte de la editorial: “No estoy seguro de que sea una campaña de marketing como tal. No creo que esto le venga bien a Planeta, pero sí que estoy seguro de que él disfruta mucho de los likes de aquellos que lo adulan por redes sociales”, apunta García Calero.

No obstante, a su juicio, esta exposición puede tener costes: “Sospecho que muchas personas que han comprado su libro no comulgan con esa ideología que ha desplegado. Emplear la libertad que te dan tus lectores para asociarte con unas causas políticas muy marcadas, me parece que justo lo que consigue es perder esa libertad”.

David Uclés.

David Uclés. Sara Fernández EL ESPAÑOL

Con todo, García Calero reconoce el impacto editorial del autor: “Es un escritor que ha causado un fenómeno editorial. No puede ser un demérito que le lea mucha gente”.

“A mí, La península de las casas vacías, con esa imaginería y realismo mágico de la Guerra Civil, me gustó mucho al principio, pero después, cuando ves dónde la lleva, me deja de gustar: acaba hablando de buenos y malos. Y en la guerra hubo de todo en los dos bandos”, apunta el crítico literario.

Para terminar, Lenore concluye con una frase lapidaria, y que responde, según él, a quién es realmente David Uclés: “Decía Michi Panero que en esta vida se puede ser cualquier cosa menos un coñazo. Uclés es un turras olímpico”.