Recreación con imágenes de los momentos más emotivos desde que se produjo el choque de trenes en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero.

Recreación con imágenes de los momentos más emotivos desde que se produjo el choque de trenes en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero. Diseño E. E.

Reportajes

La lección que Felipe VI dio a Sánchez y a Abascal en el funeral: para el presidente Huelva estaba en Marte

El terrible accidente de los trenes comenzó mal para la Corona en términos de popularidad, debido a una foto que parecía un posado, con el Iryo siniestrado detrás. Todo cambió en Huelva, donde los reyes salieron aclamados.

Mientras Liliana Sáenz, hija de uno de los muertos en el Alvia, aseguraba que las víctimas lucharán por la verdad, el presidente se disponía a tuitear en respuesta al ataque de Elon Musk contra la legalización de 500.000 migrantes en España. 

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Nunca se sabrá si la reunión de urgencia se produjo en Moncloa o en el Palacio de la Zarzuela, pero por pura razón de Estado los gabinetes del Rey y del presidente del Gobierno debieron de celebrar un encuentro tras los sucesos del 3 de noviembre de 2024.

Aquel día en el que Felipe VI -acompañado en todo instante por la reina Letizia- y Pedro Sánchez corrieron peligro de ser literalmente linchados en Paiporta (Valencia), en dos calles diferentes, por vecinos armados con palos, palas y bajo el mismo vocerío repetitivo como una letanía: "hijoputa-hijoputa".

Los sucesos en Paiporta se produjeron cuando aún no se sabía que la Dana había matado, el 29 de octubre, a 229 personas, sin contar decenas de miles de valencianos que perdieron todos sus bienes y recuerdos en el transcurso de unas pocas horas de lluvia torrencial.

Con todo, en aquella visita de Estado del 3 de noviembre hubo un claro ganador para el país, Felipe VI, con doña Letizia al lado, y un evidente perdedor, Pedro Sánchez, apaleado y huido de Paiporta, dejando tras sí una imagen inolvidable, entre lamentable y conmovedora.

Se explica así que 15 meses después, el pasado 18 de enero, tras el terrible accidente de los dos trenes en Adamuz (Córdoba) Zarzuela y Moncloa aplicaran las lecciones aprendidas en la Dana: que el Rey y el presidente del Gobierno no debían visitar la zona del siniestro a pecho descubierto, exponiéndose en la calle, y, desde luego, si lo hacían, por separado.

La imagen que ha causado revuelo, difundida por Casa Real, donde aparecen los reyes, junto a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero; el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.

La imagen que ha causado revuelo, difundida por Casa Real, donde aparecen los reyes, junto a la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero; el ministro de Transportes, Óscar Puente, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Casa Real

La ira popular con dolor se multiplica en función del número de responsables presentes. Y se eleva a la enésima potencia si uno de ellos es Pedro Sánchez, debido a la creciente animadversión que genera en la calle.

Zarzuela cometió dos errores al planificar la visita a Adamuz el 20 de enero. Uno, al "encapsular" a los reyes y poner obstáculos para que la gente no pudiera acercarse a ellos, incluso a familiares de víctimas.

Este despropósito, de manera más o menos consciente, se percibió con mayor nitidez este jueves, en el funeral de Huelva, cuando los Reyes estuvieron casi 60 minutos, al finalizar el acto religioso, mezclándose con víctimas que sobrevivieron y familiares de los entonces 45 muertos (ya 46) en el choque de trenes.

Abrazándolos, besándolos, acariciando sus mejillas, arrodillándose para escucharlos mejor... Mientras, la vicepresidenta María Jesús Montero, sola con los ministros que la acompañaron al funeral, asistía incómoda, sin acercarse a las víctimas, a la actuación de los reyes al tiempo que se escuchaban vivas al Rey y a la reina.

Pero volvamos a Adamuz. Debido al 'encapsulamiento real', Juan Álvarez, el abuelo de la niña superviviente de 6 años, no pudo hablar con los reyes como alguien le había prometido. Los buscó por el centro cívico de Córdoba para recibir consuelo por la muerte de su hija, su nieto, su yerno y otro niño de la familia.

"El señor Rey tuvo un acto de cobardía. Se me ha caído al suelo", sentenció Juan decepcionado. Las televisiones y las redes se hicieron eco y cundió preocupación por la valoración de los reyes.

Los colaboradores de Felipe VI, con el jefe de la Casa Real, Camilo Villarino, habrán comprendido que la gran fortaleza de este Rey es su capacidad para conectar con el pueblo. Como si fuera el nieto de un taxista y no de Juan de Borbón. De hecho lo es por parte de la reina.

El segundo error de Adamuz, debido a una foto, fue más fortuito y se magnificó también en las redes. No era difícil adivinar la procedencia ideológica de determinados mensajes.

Una buena imagen, captada precisamente por los fotógrafos de la Casa Real, Paco o Josete, hizo sonar de nuevo las alarmas. La foto era tan llamativa que parecía trucada con Inteligencia Artificial. La Casa Real, además, la cedió a las agencias para su publicación masiva.

Veías la escena y parecía lo que no era: la máquina destrozada del Iryo detrás, a un lado, como si fuera un trofeo, y unos metros delante un grupo mirando a la cámara. De izquierda a derecha: la reina Letizia, de negro, con aire goyesca; el clásico guardia civil; la vicepresidenta María Jesús Montero, con los brazos cruzados y gesto arrogante; el Rey, con los ojos bien abiertos; el 'jefe' de los trenes, el ministro Óscar Puente, pegado al Rey; y el presidente de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, algo escorado.

¿Posando para la posteridad? En realidad, el grupo atendía las explicaciones de un experto, en frente de ellos, que señalaba cómo detrás de él estaba el tren Alvia y cómo sucedió al alcance. Mientras que las autoridades escuchaban atentos y miraban al fondo, el fotógrafo disparaba.

Las redes volvieron a echar humo. "¿Pero y esta foto? Yo diría que está trucada", decía un tuit. "La monarquía va de manos del sanchismo y deben caer los dos", sentenciaba otro. "Me recuerda un poco a esos influencers posando en Auschwitz", especulaba otro.

El milagro de la Virgen de la Cinta

A la Virgen de la Cinta de Huelva, patrona de las embarazadas, se le adjudica un milagro por siglo desde que comenzó su devoción sobre el año 400. Sería exagerado decir que Felipe VI necesitaba un prodigio divino -tras el desgaste de Adamuz- cuando entró el jueves pasado con la reina al pabellón Carolina Marín de Huelva, donde estaba instalada la imagen venerada de la patrona onubense.

A nadie se le ocultaba que los vientos no habían sido favorables en la visita de Adamuz. Era difícil saber cómo se desarrollaría el funeral ante la creciente polarización de España, mencionada luego, desde el altar, por Liliana Sáenz, la hija de una víctima en una intervención que emocionaría a España entera.

Personas próximas al Rey admiten sin tapujos desde hace meses la preocupación del Jefe del Estado por la división y el frentismo político en el que está sumida España. Para muestra, dos botones: el presidente del Gobierno se había caído del cartel del acto, sin justificación alguna, y lo mismo hizo Santiago Abascal.

El pretexto oficioso de Pedro Sánchez fue que el funeral de Huelva sería religioso, cuando solo unos meses antes, el 6 de octubre de 2025, estuvo en la iglesia de Olivenza (Badajoz) despidiendo religiosamente al expresidente de Extremadura Guillermo Fernández Vara.

Realmente el rechazo que Sánchez siente es a mezclarse con la gente, salvo en actos preparados del partido, y menos aún si tiene cerca al Jefe del Estado. La deteriorada relación de Sánchez con Felipe VI –"poco cálida", prefiere decir una persona próxima al presidente- antecede al torneo popular perdido en Paiporta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utiliza el móvil durante una sesión en el Congreso de los Diputados.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utiliza el móvil durante una sesión en el Congreso de los Diputados. Congreso de los Diputados

Las afrentas de Sánchez

Quizás conviene recordar que desde que Pedro Sánchez es presidente (año 2018) se ha roto la visita semanal de los jueves que los presidentes de Gobierno venían haciendo al Palacio de la Zarzuela para informar al Rey de los asuntos de la nación. Esta norma no escrita se mantuvo entre 2014 y parte de 2018, entre la llegada de Felipe al trono y la salida de Rajoy como presidente.

La relación de Felipe VI y Pedro Sánchez se ha mantenido en términos constitucionales, pero nada más. Incluso si se rima Constitución con tensión se puede recordar que en junio de 2020, un ministro de Justicia en el Gobierno de Sánchez, Juan Carlos Campo, en la actualidad miembro del Tribunal Constitucional, habló de apertura de un proceso constituyente desde la misma tribuna del Congreso de los Diputados.

En aquellos días el vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, líder de Podemos, empujaba una reforma constitucional. En sus fantasías, soportadas por Sánchez sin gran esfuerzo, estaba eliminar dos artículos de la Constitución, el 8 y el 62, en los que, respectivamente, se nombra al Ejército como "garante de la soberanía, independencia e integridad" de España y al Rey como "mando supremo de las fuerzas armadas".

Los desprecios de Abascal

Ahora en la 'pinza' que afecta al Rey interviene activamente Santiago Abascal -un dirigente político en las antípodas de Pablo Iglesias-, como se vio en el polideportivo de Huelva el pasado jueves. Mejor dicho, no se vio, porque allí no estuvo el líder de Vox. Tampoco hubo ningún dirigente en representación de este partido confesional.

¿Quién molestaba a Abascal para no estar con las víctimas del Iryo y del Alvia si se sabía que Pedro Sánchez tampoco acudiría al funeral, con un público tan necesitado de apoyo como creyente en su mayoría?

¿Acaso era Felipe VI, acusado y acosado desde el partido verdiblanco por su supuesto entreguismo ante los designios de Pedro Sánchez?

Días atrás, un artículo en Denaes (Defensa de la Nación Española), firmado por el líder de Vox de Ceuta, Juan Sergio Redondo, pronosticaba: "Si quien ciñe la corona confunde neutralidad con sometimiento, o estabilidad con complacencia hacia el poder político, puede contribuir involuntariamente a dilapidar un legado que no le pertenece en propiedad, sino que custodia en nombre de la nación".

El líder de Vox, Santiago Abascal, durante un mitin con motivo de las elecciones de Aragón, mientras tenía lugar el funeral de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz.

El líder de Vox, Santiago Abascal, durante un mitin con motivo de las elecciones de Aragón, mientras tenía lugar el funeral de las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Vox

¿O es que Abascal no quería asistir a un acto mariano oficiado por el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello García, que ha acogido con los brazos abiertos el decretazo de Pedro Sánchez para regularizar a más de medio millón de migrantes en España? Argüello, arzobispo de Valladolid, fue uno de los tres prelados presentes en el funeral.

Los réditos del frentismo para Vox y para su líder son innegables. Algunas encuestas electorales le aproximan al PSOE, con el PP destacado. Abascal ha pasado del Dios, Patria y Rey del carlismo conservador a otra fórmula populista más rentable, antisistema del bipartidismo: sin Dios, con mucha Patria y sin Rey se consiguen más votos.

Santiago Abascal, seguramente sin haberlo leído, está en la explicación que proponía Nietzsche para llenar la muerte de Dios y la religión: un gran líder con voluntad de poder.

La ausencia de Abascal en el funeral de Huelva, de la que no se ha hablado suficientemente, viene precedida de otros feos desprecios en los últimos meses.

En 2025 no participó en el Congreso de los Diputados en los actos por los 50 años de monarquía y democracia, no estuvo en el palco de autoridades en el desfile militar del 12 de Octubre, tampoco en la apertura del año judicial, no negó a valorar el discurso del Rey en Nochebuena, no acudió a la Pascua Militar de principios de este enero. Y lo que quede en 2026.

Y, sin embargo, con las ausencias, o gracias a ellas, de Pedro Sánchez y de Santiago Abascal el funeral fue un éxito en términos de defensa de la libertad, de respeto y de serenidad.

Liliana Sáenz, la hija de uno de los muertos en el Alvia, utilizó a su manera el Veritas Liberabit vos (La verdad os hará libres, del evangelio de san Juan) al comprometerse a que “somos 45 familias -ahora, 46-, que lucharán por saber la verdad” sobre el terrible accidente de los trenes.

Con el Rey como testigo. Felipe VI se llevó los agradecimientos de la tarde noche onubense ("el sufrimiento humano necesita ser acompañado", dijo el obispo de Huelva), los buenos deseos de que "en su reinado haya paz, concordia y unidad" y los vivas y aplausos del Pabellón de Huelva, en un acto seguido por cientos de miles de españoles, retransmitido por TVE.

Fue toda una lección política de proximidad de la corona, apta para monárquicos y para republicanos. Mientras tanto, Santiago Abascal estaba dando un mitin en Barbastro, ante las elecciones del próximo 8 de febrero en Aragón, y Pedro Sánchez se disponía a tuitear un mensaje en X respondiendo al mismísimo Elon Musk, que había atacado la legalización de 500.000 migrantes en España.

"Mars can wait, humanity can´t". Marte puede esperar, la humanidad no. Huelva, para el presidente del Gobierno, estaba en Marte el pasado jueves 29 de enero de 2026.