Jaume Alsina Cornellana, director de bonÀrea (abajo izquiera); Jaume Alsina Calvet, presidente (arriba derecha), y las sedes de Épila (arriba izquierda) y Guissona (abajo derecha).

Jaume Alsina Cornellana, director de bonÀrea (abajo izquiera); Jaume Alsina Calvet, presidente (arriba derecha), y las sedes de Épila (arriba izquierda) y Guissona (abajo derecha).

Reportajes

El imperio de la familia Alsina al frente de bonÀrea: fundaron la empresa en Lérida en 1959 y hoy "factura 2.680 millones"

A finales de los 50, Jaume Alsina Calvet fundó junto a 15 cooperativistas la Cooperativa Avícola de Guissona. Hoy bonÀrea emplea a 6.400 trabajadores y cuenta con 600 tiendas en España.

Más información: José Rodríguez creó el imperio de Plenergy, las gasolineras 'low cost' líderes en España: "Al año ya facturamos 1.550 millones"

Publicada

La lucha por revitalizar la España vaciada no es nueva. Desde el siglo XX ha habido casos en los que un grupo de personas ha combatido este sangrante fenómeno demográfico. Un ejemplo de ello es la historia de Jaume Alsina Calvet, un veterinario que, con apenas 25 años, fundó una cooperativa avícola con 15 vecinos en un pueblo perdido de Lérida.

Aquella acción fue el germen de bonÀrea, una empresa que, de acuerdo con los últimos datos publicados en el Registro Mercantil, hoy "factura 2.680 millones de euros", emplea a 6.400 trabajadores y cuenta con 600 tiendas repartidas por toda España.

Aunque no es una empresa familiar per se, lo cierto es que la familia Alsina desde siempre ha desempeñado un papel fundamental en el crecimiento de la entidad. Se ha desarrollado tanto que bonÀrea ha convertido el municipio de Guissona y sus alrededores en la segunda comarca catalana con menos desempleo.

La sede de bonÀrea en Guissona, Lérida.

La sede de bonÀrea en Guissona, Lérida.

Pero volvamos al principio. Todo empezó cuando un joven Jaume Alsina Calvet, actual presidente y fundador de bonÀrea, regresó a Guissona en 1957 tras licenciarse en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza. Había estudiado pensando en dedicarse a los animales de trabajo del campo, pero algo estaba cambiando.

"En pocos años los mulos y caballos fueron sustituidos por las nuevas máquinas. El ejercicio de mi profesión debía buscarlo en los animales de granja", recuerda el fundador de bonÀrea.

La década de 1950 revolucionaba el mundo rural. "Las máquinas fueron reemplazando a los animales de labor", lo que redujo el peso de los trabajos agrícolas y provocó un éxodo masivo hacia las ciudades. Pero Alsina percibió algo que otros no veían: una oportunidad.

"Pese a todo, estos cambios en el mundo rural abrieron la puerta a nuevas oportunidades de prosperidad", explica. Los vecinos que emigraban a Barcelona habían perdido sus corrales y demandaban huevos y carne. Era necesario hallar nuevas formas de producir esos alimentos.

Fue así como, en 1959, con apenas 25 años, Alsina fundó junto a otros 15 cooperativistas la Cooperativa Avícola de Guissona. "Con apenas unos centenares de gallinas y cerdos, y una entrega y valor imponderables a pesar de la inexperiencia, algunos aventureros nos lanzamos a una nueva actividad, las granjas", rememora.

La ruptura que los hizo fuertes

Los inicios fueron cualquier cosa menos fáciles. El proyecto nació bajo el paraguas del Sindicat Agrícola de Guissona, donde militaba el padre de Jaume Alsina. Pero en 1961, apenas dos años después, se produjo "una violenta ruptura entre las dos cooperativas, motivada por la producción de piensos por parte del Sindicat, en competencia con la recién creada Cooperativa Avícola".

El Sindicat los expulsó de sus instalaciones. Fue un golpe durísimo. "No fue fácil superar el desalojo y la nueva competencia de nuestros antiguos amigos", admite Alsina en la web corporativa. Los directivos de la cooperativa tuvieron que arreglárselas con "cuatro sillas y unos tablones que sirvieron de oficina" en un rincón de un almacén.

"En esta etapa, el comedor de mi casa se convirtió en parte de nuestra oficina y también en sala de juntas, donde celebramos las sesiones más audaces de nuestra historia", relata el fundador.

Jaume Alsina Calvet, fundador y presidente de bonÀrea.

Jaume Alsina Calvet, fundador y presidente de bonÀrea.

Aquella "etapa de muchas dificultades" les dio, según Alsina, la "primera lección de management". La conclusión fue clara: debían basar su futuro "en la eficacia y en la propia solvencia, evitando riesgos inútiles e invirtiendo con recursos propios". Una filosofía que han mantenido durante 67 años.

La Cooperativa creció tan rápido que en losaños 70 alguien les dijo: "¿Os dais cuenta de que, por volumen de ventas y personal, sois la mayor empresa de Lérida?". "Era cierto, como también lo es que seguimos siendo la primera empresa de la provincia desde hace más de 30 años", afirma el presidente.

Los otros Alsina

Jaume Alsina, a punto de cumplir 92 años, sigue siendo el presidente de bonÀrea Agrupa. Pero en la empresa trabajan otros miembros de la familia. Sus siete hijos están en el grupo de forma directa o indirecta. Ramon Alsina Cornellana es el consejero delegado de bonÀrea Corporación; Jaume Alsina Cornellana, el director general. Teresa Alsina dirige la división de tiendas.

La clave del éxito familiar está en algo que el fundador repite con orgullo: "A lo largo de la vida de nuestra Cooperativa, los ejecutivos de Guissona hemos tenido la mejor sintonía con los miembros de las juntas. Nunca se ha ocultado o tergiversado información y siempre se han tratado los asuntos abiertamente".

Jaume Alsina Cornellana, director general de bonÀrea.

Jaume Alsina Cornellana, director general de bonÀrea.

En 1999, ante los relevos generacionales, la familia dio un paso audaz. "Constatamos que no había cooperativa agraria que hubiera permanecido activa 50 años con un buen nivel de prosperidad", explica Alsina. La solución fue crear la Corporación Alimentaria Guissona, S.A., distribuyendo 74.992 acciones entre más de 4.500 accionistas, mayoritariamente socios cooperativistas.

"Esperamos haber asegurado de este modo el porvenir de bonÀrea Agrupa", afirma el fundador.

Del campo al mostrador sin intermediarios

El éxito de bonÀrea tiene seis letras: control. Control absoluto de toda la cadena productiva, desde el pienso hasta la tienda. "Creemos que nuestro desarrollo en el ámbito de la producción agraria y especialmente animal es consecuencia no sólo de haber hecho frente a las dificultades, sino principalmente por haber aceptado todas las oportunidades que han surgido", explica Alsina.

Esa estrategia los ha llevado a "la integración total, hasta el consumidor, y a la amplia gama de especies y productos con que contamos en la actualidad". Fabrican su propio pienso, crían los animales, los sacrifican, elaboran los productos, los distribuyen y los venden en sus tiendas. El 80% de su producción acaba en sus propios establecimientos.

"Nuestra ambición no ha sido otra que la empresa, sus socios y sus empleados. No ha habido otra motivación que la consecución de los fines sociales", resume el presidente.

Una expansión imparable

Los números son abrumadores. En 2024, bonÀrea cerró con una facturación de 2.680 millones de euros y un beneficio neto de 88,8 millones, un 9 % más que el año anterior. La división minorista facturó 1.236 millones tras alcanzar las 600 tiendas.

Este año prevén inaugurar otras 40 nuevas tiendas. La estrategia es clara: consolidarse en Cataluña y Aragón y expandirse hacia Madrid, Comunidad Valenciana y el norte peninsular. Más de la mitad de sus establecimientos están en municipios rurales, contribuyendo a fijar población en la España vaciada.

La sede de bonÀrea en Épila, Aragón.

La sede de bonÀrea en Épila, Aragón.

El milagro de Guissona

Pero el verdadero legado de los Alsina no se mide en tiendas ni en millones. Se mide en vecinos. Guissona tenía 2.602 habitantes en 1981; hoy ronda los 7.774. Una evolución demográfica que desafía todas las tendencias de la España vaciada. La tasa de paro del municipio ronda el 2,5%, con apenas 188 desempleados en un pueblo que emplea directamente a miles de personas en bonÀrea.

"Creemos que nuestro trabajo es valioso para los consumidores y para la sociedad en general, ya que no sólo proporcionamos alimentos, sino que lo hacemos con calidad y precios excepcionales", afirma Jaume Alsina.

El fundador resume la filosofía que ha guiado a bonÀrea durante 67 años: "Han sido muchas las personas que se han implicado en nuestro proyecto. Todas ellas han sido imprescindibles para hacer posible nuestra organización y compartimos la satisfacción de haberlo logrado en un ambiente serio, pero también entrañablemente amistoso".

"Considero un honor el haber dedicado más de 50 años al Grupo y espero tener saldo suficiente para, junto con mis compañeros, seguir muchos años más cuidando de él, aportando iniciativas y mejorando los resultados", concluye Jaume Alsina Calvet.