Rudolf Stark, psicólogo alemán.

Rudolf Stark, psicólogo alemán. Cedida

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Doctor Rudolf Stark, el psicólogo con un plan para desenganchar a un millón de personas del porno

El psicólogo alemán Rudolf Stark habla a EL ESPAÑOL de su innovador tratamiento para la lucha contra la adicción a los contenidos pornográficos.

15 abril, 2024 01:52

La pornografía puede ser adictiva. Para algunas personas, el consumo de porno en el siglo XXI se ha convertido en una droga capaz de arruinar sus vidas, desmoronando relaciones laborales, sociales y, sobre todo, de pareja. Hay quienes desarrollan, incluso, disfunción eréctil como consecuencia de una adicción al porno.

En la pequeña ciudad de Gießen (oeste germano) hay un hombre que quiere ayudar a estos adictos. Se llama Rudolf Stark. Es responsable de la Clínica Ambulatoria de Terapia Conductual de la Universidad de Gießen, donde Stark es profesor. Este veterano científico también dirige en Gießen un grupo de investigación que trabaja desde hace años en el “trastorno de conducta sexual compulsiva”. El “trastorno por consumo de pornografía” puede entenderse como una forma de “trastorno de conducta sexual compulsiva”, una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2019.

En la adicción al porno – o en el “trastorno por consumo de pornografía” – hay, como en otras adicciones, una pérdida de control. Esto es algo que experimenta el adicto cuando, al tratar de dejar de consumir esas imágenes sexualmente estimulantes, se da cuenta de que no puede refrenar su impulso. Otros criterios que se deben cumplir para ser diagnosticado como “adicto” al porno son la pérdida de vida social por culpa del consumo de pornografía, consumir esas imágenes durante el trabajo y los problemas en la vida de pareja.

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El caso típico del adicto, de acuerdo con a experiencia Stark, es el de un hombre joven con problemas emocionales por culpa de su adicción, de una edad entre los 20 y 40 años. “Para considerar a una persona adicta tiene que haber en la persona un padecimiento, una presión psicológica por su necesidad de consumir pornografía pese que ese consumo tiene un enorme impacto negativo en su vida, social o de pareja, incluso la imposibilidad de lograr una erección en el caso del hombre”, explica Stark a EL ESPAÑOL.

“Pero puede haber personas sin trastorno que consuman sin problema dos horas de pornografía al día, porque no experimentan sufrimiento por ese consumo. Sin embargo, también puede haber otras personas que sí tengan ese padecimiento consumiendo mucho menos porque ese consumo, aunque menor, no encaje para nada en el modo de vida que esas personas quieran llevar”, añade este hombre, que sólo en Gießen se ha ocupado de decenas de pacientes adictos al porno en los últimos años.

Desde hace 15 años investiga el grupo de trabajo liderado por Stark sobre sexualidad y el impacto de la pornografía en las personas. “La cuestión de si existía o no una adicción a la pornografía estuvo presente en el inicio de nuestro trabajo. En los últimos diez años habré tenido ya más de 300 consultas con personas que tenían el temor de haberse convertido en adictos a la pornografía. Lo que padecían estas personas era algo de lo que no se podía aprender en los libros, sino que para saber de este tema había que hablar con estas personas afectadas”, plantea Stark.

Alemania, “país de porno”

Desde el pasado mes de julio, las investigaciones de Stark y su equipo cuentan con financiación pública, concretamente de la autoridad que se ocupa de evaluar qué tratamientos termina pagando el sistema sanitario alemán. Desde que comenzó el año, el método Stark para sanar a los adictos al porno está pasando las últimas pruebas. Si se confirma que es mejor que el resto de terapias que hoy se aplican, Stark y los suyos podrían hacer de su terapia el tratamiento estándar para curar a personas que sufren por estar enganchadas al consumo de pornografía.

La actriz Selva Lapiedra.

La actriz Selva Lapiedra.

“Ahora los psicólogos todavía están, en general, poco o mal preparados para ocuparse de las personas afectadas por este trastorno, entre otras cosas porque no han tratado a muchas personas que lo sufran. En Gießen, sin embargo, tenemos experiencia desde hace diez años, y tenemos nuestra propia terapia”, plantea Stark. “Lo que nosotros hacemos es mejor que lo que hasta ahora se ha venido haciendo con las personas que sufren este trastorno”, abunda Stark.

El proyecto que tiene a prueba la terapia de Stark y su equipo se llama PornLoS, acrónimo de 'Pornografie Nutzungsstörung effektiv behandeln – Leben ohne Suchtdruck' o “Tratamiento eficaz de la adicción a la pornografía: la vida sin la presión de la adicción”. En PornLoS trabajan junto a la Clínica Ambulatoria de Terapia Conductual de la Universidad de Gießen otros siete centros de psicoterapia y clínicas repartidos por toda la geografía alemana.

Sólo en Alemania podrían beneficiarse hasta un millón de personas de la terapia de Stark, según las estimaciones que hace Stark en su encuentro con EL ESPAÑOL. “Yo pienso que la existencia de un millón de personas afectadas por este trastorno es un número realista, siendo la mayoría de ellos hombres, porque, en el caso de las mujeres, no sabemos tanto”, reconoce Stark.

“En países asiáticos y sudamericanos, por ejemplo, la proporción que muestran los estudios es que las mujeres representan un cuarto del total de los afectados por este trastorno, mientras que los hombres son tres de cada cuatro afectados. En Alemania, al menos a nuestra consulta, no vienen mujeres”, aclara Stark, dando cuenta de que en el marco de PornLoS, de las 350 personas que hay interesadas en la terapia de Stark y compañía, sólo dos son mujeres.

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El semanario Focus se ha referido a Alemania como “un país de porno”. No en vano, la tercera economía de Alemania acoge todos los años, por ejemplo, la que es la mayor feria de la industria pornográfica del mundo: Venus Berlín. En 2027 dicha feria cumplirá 30 años de vida. Datos del portal de estadística alemán Statista sitúan a Alemania como el país donde más porno se consume de Europa a través de Internet.

Se estima que en Alemania un 3% de los hombres desarrollan “el trastorno por consumo de pornografía”, según Stark. Es un porcentaje similar al de personas que en Alemania sufren, por ejemplo, trastornos de ansiedad. “Un 3% representa un número muy alto de personas, personas que necesitan tratamiento”, subraya Stark.

Terapia para superar la adición

Entre las contribuciones de Stark y su equipo para ayudar frente a la adicción al porno figura el diseño de un cuestionario, muy detallado y que implica tres horas de entrevista con especialistas, destinado a determinar si la persona que se somete a las preguntas padece o no trastorno por consumo de pornografía. “Para crearlo, nos orientamos en cómo eran los cuestionarios preexistentes de otras adicciones, como la de los juegos de azar”, expone Stark.

Una vez confirmada la adicción al porno de una persona, en PornLos están puestos a prueba dos soluciones posibles, la abstinencia total o la reducción del consumo. “Es muy recurrente que las personas adictas recaigan en el consumo, por eso puede tener más sentido reducir el consumo para evitar situaciones como la de la persona que consume pornografía en el trabajo”, plantea Stark.

Las terapias de Stark y su equipo consisten, per se, en combinar terapia individual con terapia en grupo. “Ambas se desarrollan en paralelo, y es muy importante que así sea. Porque en el grupo, la persona adicta tiene la posibilidad de verse con otras personas con su mismo problema. Y esto debe contribuye a eliminar la vergüenza de ser adicto a la pornografía. Esto es una innovación”, presenta Stark. Además, él y su grupo trabajan en coordinación con otros especialistas, la asociación especializada en el asesoramiento de parejas pro familia, y una aplicación móvil.

De acuerdo con las explicaciones de Stark, la aplicación desarrollada en el proyecto PornLoS permite a los usuarios escribir un diario sobre sus expectativas diarias. Además, hay una 'maleta de emergencia' en la que instalar contenidos que les ayuden a superar momentos de flaqueza (determinada música o ejercicios de respiración, por ejemplo) y una opción que resume el contenido del diario por la persona tratada para que el psicólogo que se ocupa de la persona adicta pueda ver qué ha escrito.

Para un adicto, hay algo de arma de doble filo en el uso de una aplicación móvil cuando se sabe que los smartphones, con acceso a internet, permiten el acceso ilimitado a contenidos pornográficos, incluidos a menores de edad. Sin embargo, la 'app' de PornLoS figura entre los aspectos más celebrados en la crónica local cuando se ha dado cuenta de los esfuerzos de Stark y su equipo.

Stark dice estar recibiendo casi a diario e-mails de personas adictas o ex-adictas que reconocen su trabajo. “Hasta ahora, muchos de ellos se sentían abandonados”, concluye Stark.