José Bermúdez, de 43 años, es un experimentado patrón de pesca en el caladero mauritano.

José Bermúdez, de 43 años, es un experimentado patrón de pesca en el caladero mauritano. Cedida

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Los 45 días agónicos de José Bermúdez en una cárcel mauritana por 'matar' a cuatro personas

Ha sido liberado sin que hubiera atestado ni diligencias: el país subsahariano ha retenido mes y medio a este marinero onubense "de manera ilegal", según su abogado, y sin recibir apenas asistencia diplomática. 

2 septiembre, 2023 03:23

José Bermúdez debería ya respirar tranquilo, pero no puede. No lo supera. Acaba de regresar a España tras pasar 45 días de privación de libertad, primero retenido en un hotel y luego, en una cárcel de Nuadibú (Mauritania). Sin juicio, sin que se le informara, sin intérpretes y sin asistencia diplomática. Una retención absolutamente "ilegal", según su abogado, Fernando Osuna.

El gobierno mauritano lo acusó el pasado 14 de julio de ser el responsable de cuatro muertes, al chocar una barca con su barco pesquero y desaparecer cuatro de los seis tripulantes. En la zona no hay dispositivos de salvamento, pues los cayucos no cuentan. Sí cuenta que en el lugar es cotidiano el hecho de que se produzcan este tipo de choques y luego el gobierno exija dinero a cambio que presuntamente irá a las familias. Ocurrió en las aguas frente a Nuadibú, a 470 kilómetros al norte de Nuakchot.

De una treintena de personas que componían su tripulación, entre españoles, marroquíes, senegaleses y mauritanos, el onubense fue el único detenido y retenido. Todos ellos volvieron a casa. Menos José. Lo ha hecho tras mes y medio de cautiverio.

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José tiene 43 años y es un experimentado marinero, hasta el punto de que frente a las costas de Mauritania era el patrón de un arrastrero congelador de 33,53 metros de eslora, que desempeña habitualmente su trabajo en aguas africanas mediante convenios de pesca entre distintos países y la Unión Europea. Fue ahí, faenando en aguas mauritanas, cuando ocurrió todo.

El calvario comenzó cuando la policía mauritana lo detiene, acusándole de ser el responsable de la desaparición de las cuatro personas del cayuco. "No ha sido enjuiciado ni nada. Ni recibió documentación alguna: ni el atestado de la policía ni las diligencias policiales ni judiciales. Nada. El abogado mauritano que le asignaron no le comunicaba nada. Solo intervino en un acto procesal; por supuesto, en árabe, y por tanto él no tenía conocimiento alguno de lo que se estaba haciendo ni diciendo, no le traducían nada ni le entregaban documentos".

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Su abogado, Fernando Osuna, cuenta que su cliente asegura "que es totalmente incierto", y que cuenta con numerosas pruebas que refrendan que la acusación no se sostiene. Incluyendo los testimonios de la tripulación. Asegura que "ni él ha sido y que no se ha producido ninguna muerte", matiza Osuna.

Sin embargo, ha estado 45 días privado de libertad, desde el 14 de julio. En mes y medio "no le han facilitado actuación judicial alguna", por lo que "pedirá indemnizaciones por el calvario y abandono sufridos". El marinero onubense se encuentra muy afectado mentalmente por lo sucedido y ha rehusado hablar con ningún medio. 

Dos arrastreros, similares al de José Bermúdez, faenando en aguas mauritanas.

Dos arrastreros, similares al de José Bermúdez, faenando en aguas mauritanas. E.E.

Osuna también tiene palabras para la empresa canaria propietaria del barco pesquero. "Se ha portado muy mal. Yo llamé para que me informaran y me dijeran cómo se encontraba José, y que me enviaran la documentación existente, si la tenían, para yo poder actuar para defenderlo, y no me facilitaron absolutamente nada, y además me dijeron que por teléfono no me podían comunicar ningún tipo de información".

El hombre ha estado allí "en condiciones infrahumanas". Los primeros días estuvo en una celda "donde había insectos, donde no le facilitaron comida durante dos días, y tampoco tenía acceso a los medicamentos que estaba tomando". Solamente fue "un día" un médico a verlo. Esa es la única certificación que tiene. Un papel que le hizo el médico mauritano, traducido al español. En él, el galeno certifica "su estado de salud mental, en el que apunta incluso al suicidio", explica Fernando Osuna.

-¿Ha recibido asistencia diplomática?

-La autoridad diplomática en Nuadibú ha estado muy mal. No ha hecho nada absolutamente por la liberación de José. No ha facilitado ningún tipo de información. Un cero a la autoridad diplomática española. Nadie del Ministerio de Asuntos Exteriores se ha movido para que esta retención totalmente ilegal se terminase. 

En un principio, estaba previsto que José volviera a España el pasado 11 de agosto. Incluso lo esperon en el aeropuerto, pero no llegó,  Se encontraron "dificultades para su liberación", según Osuna. El onubense ha sido liberado finalmente el 26 de agosto, después de una negociación entre las familias de las personas fallecidas y su empresa. Al parecer, "han llegado a un acuerdo para la indemnización", afirma su abogado. Por tanto, "este patrón ha sido un rehén mientras se extendían estas negociaciones".

Como abogado, Osuna se comunicaba con él "todos los días, al menos dos o tres veces, para darle ánimos y alentarlo... para que se desahogase. Tenía temor a que le pudiera pasar algo que pusiera en peligro su vida... hay que tener en cuenta que Mauritania es un país donde los derechos humanos no son respetados".

Sobre su retención en Mauritania, Osuna explica que "siempre me ha expresado que temía por su vida. Llegaba a pensar que podían dejarle escapar y pegarle un tiro por la espalda". Tal incertidumbre le impedía dormir "más de tres horas al día".