Simona Banica, en su casa de Requena.

Simona Banica, en su casa de Requena. Biel Aliño

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Simona Banica logra que le operen el tumor cerebral y le paguen el IMV después de 4 meses de abandono

La vecina de Requena (Valencia) sufrió a la vez un retraso de su intervención urgente y el recorte del Ingreso Mínimo Vital que percibía. 

2 marzo, 2023 23:07
Valencia

La lucha de Simona Banica ha dado sus frutos. La vecina de Requena (Valencia) sufría un doble abandono. Ni la sanidad valenciana la operaba del tumor cerebral que le detectaron, ni el Estado le abonaba el Ingreso Mínimo Vital (IMV) que le había concedido. Han sido cuatro meses temiendo por su vida en una situación muy precaria, pero ambas administraciones han reaccionado. Este viernes será intervenida y, pese a que siguen sin pagarle atrasos, también ha empezado a recibir la prestación. 

Como informó EL ESPAÑOL, Simona sobrevivía con la pensión de viudedad de 115 euros que recibe su hijo pequeño, todo a pesar de que el Estado, según los documentos que exhibe, le debe 3.872 por atrasos en el ingreso mínimo. Pero este no era su mayor pesar.

En noviembre le hallaron un tumor del tamaño de una pelota de golf. Le dijeron que la operarían de urgencia. Se rapó la para facilitar la intervención. Pero pasaron meses sin que le dieran una fecha que solo ha llegado tras denunciar su situación en los medios de comunicación. Su caso estaba atascado en el Hospital General de Valencia, y no se lo han agilizado hasta que fue trasladado su expediente al Hospital La Fe, donde va a ser intervenida.

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"Me tienen que abrir la cabeza de oreja a oreja y levantarme el cerebro para acceder al tumor. Está muy difícil, pero es la única manera", detalló a este periódico con inusitada fortaleza. Solo se derrumbaba al pensar en la precaria situación que podría dejar a su familia. "Pido, por favor, que me operen cuanto antes para recuperarme y volver a trabajar", exclama. Es madre de tres hijos, uno menor de edad.

Nació en Argeș (Rumanía). Allí fue auxiliar de enfermería, y por ello vive con especial pesar el retraso de su operación. En España ha trabajado en multitud de negocios: en almacenes de distintas hortalizas, de recolectora en el campo, en la hostelería... Llegó a tener tres trabajos simultáneos. Pero el desgarro de un tendón de su brazo derecho la dejó fuera de combate.

Simona Banica.

Simona Banica. Biel Aliño

Encadenó bajas hasta agotar todas las prestaciones y tener que recurrir al ingreso mínimo vital (IMV) del Gobierno de España. Lo cobró inicialmente con normalidad. Pero todo cambió cuando Simona, para "ser totalmente legal", comunicó a la Seguridad Social que su hija se había emancipado y que su hijo pequeño había empezado a cobrar la pensión de orfandad.

No cobraba nada del IMV "desde septiembre de 2022". Todo pese a que el INSS le comunicó por carta que le correspondían 167,13 euros mensuales tanto a ella como a su hijo, unos montantes que, al fin, ha empezado a recibir. De nuevo, la administración no ha reaccionado hasta que denunció su caso.

En paralelo al sufrimiento económico, Simona empezó a notar un fuerte dolor de cabeza. "Muy fuerte, como si se me fuera a salir un ojo", relató. Atravesó el ritual de pruebas que no condujeron a ninguna parte, en el que incluso achacaron los dolores a una depresión. Llegó un punto en el que se asustó, porque empezó a perder la sensibilidad en parte de la cara. Ya en julio, ante la ausencia de mejora, exigió una resonancia magnética, y ahí apareció el tumor, tras realizársela en el mes de octubre.

Como una pelota de pimpón

Pasó unas semanas muy angustiosas, las que transcurrieron desde que le informaron de la existencia del tumor hasta que la recibió en noviembre el neurocirujano que le explicó qué era exactamente. "Me dijeron que era benigno al 70%, pero muy grande", expone. En el informe que muestra consta que mide "41 por 53 por 26 milímetros". "Es más grande que una pelota de pimpón", expone.

Pese a no ser maligno, "está creciendo". "Por eso me dijeron que había que operar cuanto antes, porque el espacio en la cabeza es muy reducido y me puede provocar un daño cerebral en tres o cuatro meses si se expande más", agregó. No se puede tratar ni con radio ni con quimioterapia, pero la buena noticia es "que se puede operar".

Aquel plazo temporal es el que más angustiaba a Simona. Pese a que le alertaron de la urgencia y catalogaron su caso de "grado uno", que, según detalla, supone que debían intervenirla en menos de un mes, la realidad es que han pasado cuatro desde la cita del mes de noviembre.