De izquierda a derecha: Mohammad, Johannes y Sayed.

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Reportajes

Las tres hermanas que denunciaron su violación en Murcia contrataron un seguro por agresión sexual

La Policía no descarta que la denuncia sea falsa. Cuando un agente preguntó el nombre de la aseguradora, una de las hermanas colgó el teléfono.

Murcia

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El caso de la supuesta agresión sexual de tres jóvenes afganos a tres hermanas norteamericanas ha dado un giro y de investigarse una presunta violación ahora no se descarta que la denuncia sea falsa. Es una de las nuevas líneas investigadoras que se ha abierto en el caso después de que la Policía Nacional haya confirmado a EL ESPAÑOL que la estadounidense que viajó en septiembre desde Ohio a la Región de Murcia, con el objetivo de aprender español a través de una beca de intercambio universitario, antes de volar a España contrató un seguro de viaje que incluye una cláusula de agresión sexual.

Fuentes policiales han confirmado a este diario que la citada póliza, en caso de violación, "incluye una indemnización económica para la víctima". La Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional tuvo conocimiento de este dato el 2 de enero durante la última conversación que mantuvieron con una de las tres hermanas.

La forma y el contexto en el que los investigadores conocieron esta información fue del todo inusual: "Uno de los agentes contactó con una de las hermanas para recabar más información para proseguir con la investigación y la chica le dijo que no podían volver a prestar declaración porque estaban en el aeropuerto de Alicante a punto de volar a Viena". Es decir, el 2 de enero, justo un día después de denunciar que habían sido víctimas de una presunta violación, estaban embarcando para abandonar suelo español.

El número 10 de la Plaza de la Candelaria, en Murcia, donde se produjo la supuesta agresión sexual.

El número 10 de la Plaza de la Candelaria, en Murcia, donde se produjo la supuesta agresión sexual.

El objetivo era irse a la capital austriaca a pasar unos días con un Erasmus con el que la hermana becada había hecho amistad durante el tiempo que habían compartido piso en el Barrio de Santa Eulalia en Murcia.

Otro dato que indujo a la sospecha fue la abrupta forma en la que acabó la conversación: "Cuando la chica confirmó que había contratado el seguro y el agente le preguntó por el nombre de la compañía para recabar información sobre la póliza, la joven colgó el teléfono". Una conducta poco usual para una víctima que quiere colaborar con una investigación policial.

Lagunas relevantes

Tras la conversación telefónica la Policía Nacional localizó la compañía y confirmó que la cláusula incluía una indemnización económica en caso de sufrir una agresión sexual dentro de la Unión Europea.

A la existencia de esta póliza con cláusula para violaciones, se unen otras lagunas relevantes que la UFAM detectó a lo largo de la investigación. Es el caso de lo sucedido el 1 de enero cuando unos agentes se llevaron a las norteamericanas por las tascas de Murcia para identificar el local de copas en el que estaban celebrando la Nochevieja y donde conocieron a los afganos. El resultado de estas pesquisas a pie de calle fue infructuoso: las jóvenes no recordaban el establecimiento en cuestión.

El piso 3º B, donde la chica se instaló con dos norteamericanos y un austriaco el año pasado.

El piso 3º B, donde la chica se instaló con dos norteamericanos y un austriaco el año pasado.

También llamó la atención el estado en el que llegó a la Comisaría de Murcia la chica que denunció la agresión sexual de Nochevieja: "La hermana que vino sobre las doce del mediodía del 1 de enero a denunciar la violación olía mucho a alcohol".  Después de pasar por el correspondiente examen médico en el Hospital Virgen de la Arrixaxa, las tres norteamericanas regresaron a prestar declaración a la Comisaría y mientras cada una aguardaba su turno para testificar "se comieron un menú del McDonald". 

Otra cuestión no menos llamativa fue el hecho de que cuando las hermanas, de 18, 20 y 23 años, conocieron a los afganos en el local de copas se fueron con ellos por tandas, voluntariamente y las agresiones sexuales ocurrieron supuestamente en dos pisos. Es decir, primero la joven becada se marchó con uno de los adolescentes al inmueble que había alquilado en el Barrio de Santa Eulalia en Murcia, y después, sus dos hermanas se marcharon con los otros dos chicos al piso de uno de ellos.

El viaje por Europa

Durante la investigación la casera que había alquilado el piso de Santa Eulalia a a la norteamericana explicó que había autorizado a la joven becada para aprender español a que sus hermanas se instalasen con ella en el inmueble para abaratar el viaje de reencuentro de la familia que se había organizado con motivo de la Navidad. La casera indicó que los padres estaban pernoctando en un hotel de Murcia, mientras las hermanas salían a festejar la Nochevieja, pero fuentes policiales no han podido aclarar a este diario si los progenitores estaban en la capital murciana. 

Jefatura de Policía Nacional de la Plaza Ceballos de Murcia, donde se denunció el suceso.

Jefatura de Policía Nacional de la Plaza Ceballos de Murcia, donde se denunció el suceso.

Es llamativo que en un caso tan grave como la violación de dos de sus hijas y el intento frustrado a la tercera, los progenitores no aparecieran por Comisaría después de que una de las jóvenes denunciase lo sucedido el 1 de enero. La casera aseguró que la familia había abandonado España porque tenían comprados con anterioridad los pasajes para volar a Viena y que tras su periplo por Austria para conocer a uno de los compañeros de piso Erasmus de las chicas, sería cuando regresarían a Estados Unidos. Sin embargo, este diario ha podido saber que dos de las hermanas siguen actualmente disfrutando de su estancia por Europa y solo una de ellas ha vuelto a Ohio.

Los afganos en libertad

Los tres jóvenes afganos detenidos, desde un primer momento, tal y como publicó este diario, han defendido que las relaciones sexuales con las chicas fueron consentidas. Todas estas lagunas e incoherencias fueron recogidas en las diligencias de investigación, de forma que cuando los jóvenes fueron puestos a disposición judicial, la titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Murcia acordó la libertad provisional de los tres detenidos.

Fuentes del TSJ indicaron en su momento que como medida cautelar la magistrada estableció la comparecencia semanal en el juzgado, la retirada del pasaporte de los adolescentes afganos y la prohibición de aproximación a las chicas porque se investigaban dos agresiones sexuales y una tentativa. "La juez ha acordado la medida solicitada por el Ministerio Fiscal", apuntaron desde el TSJ. Ahora la investigación judicial podría dar un giro tras conocerse la existencia del mencionado seguro de agresión sexual contratado por la americana antes de viajar a la Región para aprender español entre septiembre y el 31 de diciembre, fecha en la que casualmente acababa la beca y en la que se produjo la presunta violación.

De forma que fuentes policiales confirman a este diario que no se descarta que la denuncia de las americanas estuviese motivada por un móvil económico. Dos de los tres jóvenes afganos tenían concedido el asilo político por el estado de conflicto de su país, pero el tercero solo contaba con el permiso de residencia y esta denuncia provocó en la Región una fuerte polémica en torno a la inmigración.

También se celebró una protesta en solidaridad con las americanas y para mostrar el rechazo de la sociedad murciana a las agresiones sexuales. Ahora los tres afganos podrían pasar de villanos a víctimas. Todas las posibilidades están abiertas.