Lovely Pepa se llama en realidad Alexandra Pereira.

Lovely Pepa se llama en realidad Alexandra Pereira. Instagram

Reportajes

La bloguera Lovely Pepa denuncia años de acoso de “mujeres en su mayoría" que buscan hundirla

La joven, de nombre Alexandra Pereira, afirma que lleva casi una década aguantando comentarios sobre su físico, su trabajo y su familia.

Lo primero que hace por las mañanas Alexandra Pereira (29), más conocida por su alias Lovely Pepa, es mirar el móvil. No es de extrañar en esta joven viguesa: su iPhone es la conexión física con su trabajo. Ella, influencer, bloguera, youtuber y empresaria depende de la red para desarrollar su jornada laboral. Cada día es diferente. Puede levantarse en su casa de Madrid, en Los Ángeles, en la semana de la moda de Milán o en Bali. Pero siempre con el mismo denominador común: algunos comentarios que rezuman odio en sus perfiles sociales.

Es así desde hace 9 años, cuando esta joven creó su blog para mostrar sus estilismos diarios. Fue la primera en España y una de las pioneras a nivel mundial. Ahora, reconvertida en diseñadora y con su línea de ropa en expansión, Alexandra ha decidido que ha llegado el momento. Que ya es hora de hablar. Que el miedo y el silencio se terminaron.

Al principio fue un conciso alegato contra el acoso impune en redes sociales, pero después derivó en una rabiosa diatriba en pos de de la sororidad, a la solidaridad entre mujeres. Porque la mayoría de las acosadoras de Pereira eran féminas.

Llamada a la sororidad

“Llevo sufriendo acoso por internet desde que comencé prácticamente con mi blog hace 9 años. Mujeres en su inmensa mayoría que se han dedicado y se dedican a intentar ridiculizarme, insultarme, hundirme. Esto ha ocurrido en foros, blogs, comentarios en mis perfiles e incluso en artículos de prensa”, se sinceraba la empresaria en sus stories de Instagram -imágenes que desaparecen a las 24 horas de su publicación-. Por eso pide un cambio de actitud y apoyo entre mujeres.

Pereira ha hecho un alegato en Instagram.

Pereira ha hecho un alegato en Instagram.

Nueve años, más de 3.000 días. Mensajes sobre su físico, sobre su trabajo. Sobre su pareja, sobre su hermana. Sobre su trayectoria, sobre su pasado escolar. En su blog, en Instagram. El último, en Youtube:

“No te pinches más los labios que vas a parecer un pato”, ironizaba una supuesta seguidora.

“Los labios me los pincharé las veces que quiera y cuando quiera porque son mis labios, no los de nadie más”, respondía ella, contundente.

Alexandra se ha decidido por fin a mostrar esta realidad a raíz de una situación estable a nivel personal y profesional. Una ola de apoyo la ha arropado desde ese momento en sus redes sociales.

Nadie, NADIE, puede deciros qué podéis o qué no podéis hacer. Nadie debe callarnos. Nadie tiene derecho a hacerte sentir mal si tú no lo quieres, continuaba la bloguera. Un mensaje feminista de empoderamiento de una de las voces nacionales con mayor repercusión en nuestro país: no en vano, sólo en Instagram, más de millón y medio de personas sigue el periplo de Pereira. 

Sólo unas horas más tarde, Alexandra agradecía el cariño y el ánimo que le habían proporcionado sus seguidoras, en femenino: Gracias a todas las mujeres, lo importante es unirnos entre nosotras”.

La jungla digital

No es el único caso de la presión en el entorno digital, pero quizás sí uno de los que cuentan con un mayor altavoz y, por tanto, un hipotético mayor impacto. Porque un simple me gusta en esas redes es cada vez más caro. No únicamente en términos monetarios: los profesionales de Instagram, Twitter o Facebook acusan más y más presión sobre su salud emocional.

El caso más dramático llegó de la mano de la aspirante a influencer Celia Fuentes, que fue hallada muerta tras pasar por un periodo depresivo. Aunque sus perfiles reflejaban todo lo contrario.

Lovely Pepa denuncia acoso