La víctima en el tiroteo.

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La viuda del ganadero asesinado por Igor el ruso, a Zoido: "No hubo una respuesta inmediata"

Eva Febrero denuncia que su marido asesinado en Teruel acudió con los dos agentes fallecidos "pecho descubierto" porque no sabían "a qué se enfrentaban".

Eva Febrero, viuda de José Luis Iranzo, el civil asesinado el jueves 14 de diciembre en Andorra (Teruel) junto con dos guardias civiles por el fugitivo Igor el Ruso ha respondido en su perfil de Facebook a las primeras palabras que el ministro del Interior pronunció cuando llegó a Alcañiz. Juan Ignacio Zoido defendió la "inmediata respuesta" de la Guardia Civil tras el "zarpazo" de los asesinos. Una afirmación que ha revuelto a la mujer del fallecido: "No he podido ni leer el artículo. Solo con el titular he tenido bastante. Una respuesta inmediata no es lo que se hizo". 
La carta escrita destaca que "la Guardia Civil local sin medios sí respondió, la gente de nuestros pequeños y abandonados pueblos sí respondieron". Eva destaca que su esposo estuvo "no sé cuántas veces con la Guardia Civil. La última vez que lo vi iba al cuartel. Les ayudó todo lo que pudo".
La viuda de Iranzo añade que "las pruebas de Albalate eran contundentes". Dos vecinos consiguieron sobrevivir a los ataques de Igor el Ruso y en su denuncia dejaron claro la agresividad con la que actuaba. "Sin embargo, todos iban a pecho descubierto. José Luis no sabía a qué se enfrentaba. Fue José Luis, mi cielo, mi todo, pero podría haber sido cualquiera de esta zona. Cualquier vecino, nuestros amigos agricultores, cualquier niño que acompañase a su padre a ver las ovejas, cualquier". 
En sus líneas, Febrero también destaca que si los vecinos hubieran sabido que se buscaba a un tipo tan peligroso "ninguna esposa o madre les hubiéramos dejado ir al monte hasta que no lo capturase. Pero es que ni eso nos dijeron". 
Lo peor, a su juicio, no fue la falta de medios ni los dispositivos policiales. Fue que no hubo información clara "con una gente honrada. Hubiera podido tener lógica no ir al monte a trabajar hasta que lo capturasen". Eva, que reconoce tener "rota la vida y roto el corazón", destaca que su hijo Aitor "ha perdido a su guía y eso no lo cambiará nadie". 
En su testimonio, Febrero quiere dejar claro que "no hablo desde el odio ni el rencor". Habla porque siente "que se engañó a muchas personas y hay que decir la verdad siempre". Se lo debe a su hijo, "que debe crecer con la verdad. Porque la gente buena, como mínimo, merecemos verdades".