Las grúas trabajan para retirar los vagones de los trenes siniestrados en Adamuz.

Las grúas trabajan para retirar los vagones de los trenes siniestrados en Adamuz. Susana Vera Reuters

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José María, pasajero del Alvia, alertó de que había otro tren accidentado: "El guardia civil se llevó el mismo shock que yo"

El hombre echó a caminar hacia una luz, sin saber que se iba a encontrar al Iryo descarrilado, al comprobar que los servicios de emergencia no llegaban.

Transportes defiende que a las 19:57 ya se sabía en el centro de emergencias que también había heridos en el tren de Renfe.

Más información: "La gente andaba como 'zombi' y se oían gritos de los atrapados": el testimonio del policía local que llegó primero al accidente

D. Barreira
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José María Galán iba en el vagón número cuatro del Alvia que impactó con un tren de Iryo que descarriló el pasado domingo a la altura del municipio cordobés de Adamuz. Tras salir como pudieron de los vagones por una puerta y reunirse en torno a la oscuridad que ya había invadido las vías, la mayoría de supervivientes se hacía la misma pregunta: por qué tardan tanto en llegar los servicios de emergencias.

Las llamadas al 112 se habían saldado con la misma respuesta: la ayuda está en camino: "Decían que no nos preocupáramos, que todo estaba localizado". Pero allí seguían sin aparecer las ambulancias o los efectivos de la Guardia Civil. Entonces, de forma casi inconsciente, José María decidió empezar a caminar por el margen de la vía y dirigirse hacia una luz que atisbaba a una distancia imposible de calcular.

"No teníamos ni idea de lo que había pasado. Nadie con los que pude hablar teníamos idea de que nos habíamos dado con otro tren", ha relatado el pasajero este viernes en una entrevista en el programa Más de Uno de Onda Cero. "Teníamos que tomar decisiones. Supongo que porque los niveles de adrenalina eran demasiado elevados como para reaccionar, recurrimos al instinto de supervivencia".

Galán recuerda que empezó a andar en busca de ayuda hacia las 20:20 horas -la colisión se produjo a las 19:43-, justo después de hacer una fotografía del vagón por si tenía que enseñársela a alguien. "Aquello era increíble", justifica. Todo estaba a oscuras, no sabía lo que se iba a encontrar: "La linterna me daba para iluminar un poco más allá de las botas. Arranqué a andar con toda la precaución porque no sabía si había un barranco, hierro, agujeros... era complicado moverse en ese entorno".

"Hacía un frío de cojones", explica gráficamente. "Cuando voy avanzando me doy cuenta de que hemos atropellado algo, a lo mejor un caballo grande o un ciervo, pero empiezo a ver restos de personas". Su tren, el Alvia, fue el que cargó con la parte del siniestro, en el que se han registrado 45 víctimas mortales.

El hombre estima que en recorrer los aproximadamente 700 metros que separaban a ambos trenes siniestrados tardó alrededor de veinte minutos. A medida que se iba acercando hacia la zona iluminada, que intuía que podría ser una torreta de cables de tensión, vio el Iryo. "Pensé que estaba aparcado, pero cuando vi las escaleras en lo alto ya me di cuenta de la situación, que esto era un choque. Hasta ese momento no tenía ni idea", describe.

Fue en ese momento cuando se encontró a un agente de la Guardia Civil y le contó que un poco más atrás había otro tren con dos vagones completamente destruidos. "Se llevó el mismo shock que yo", rememora. "Me preguntó cuántos vagones iban y yo le dije que no lo sabía, que iba en el cuatro, pero que había bastantes restos de personas por las vías".

Restos del Alvia siniestrado en la colisión con un Iryo el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) aún en la vía.

Restos del Alvia siniestrado en la colisión con un Iryo el pasado domingo en Adamuz (Córdoba) aún en la vía. Efe

Acompañado del guardia civil, José María Galán deshizo el camino y le condujo hasta el Alvia, donde trataron de reunir a todos los supervivientes para trasladarse hasta un sitio seguro. "Le dije al agente que apuntara hacia la derecha con la linterna porque hacia la izquierda eran bastantes evidentes los restos de personas", confiesa.

Ya en el área en el que se desplegó el dispositivo de emergencia, el pasajero recuerda hablar con otros compañeros y preguntarse por qué tardó tanto en llegar la ayuda. "No sabía si había un barranco, un puente o una laguna que justificase por qué no venían los servicios de emergencia", afirma. "Cuando llamamos al 112 alguno tuvo que decir que íbamos en el tren Alvia de Huelva. Yo les dije que creía que estábamos en algún lugar de Sierra Morena, y que había muertos y heridos y esto era gordo".

El relato de Galán y otros pasajeros ha dejado entrever una supuesta falta de asistencia a los viajeros del Alvia, a pesar de las repetidas llamadas al 112. El Ministerio de Transportes ha emitido este viernes un comunicado en el que se asegura que en el Centro de Coordinación de Emergencias ya se tenía conocimiento de que había heridos en el Alvia a las 19:57:34 horas, unos quince minutos después del choque.