Abrasarse con un frío helador, destrozarse la piel con una sencilla combinación de sal y hielo, se ha convertido en el último juego de moda entre niños y jóvenes. “Un reto viral”, advierten las autoridades españolas, tan “tonto” como peligroso. Ha llegado desde Estados Unidos y ahora amenaza con extenderse por nuestro país. 

¿Qué puede llevar a un adolescente a cumplir con esta práctica? La moda de lo viral, de cumplir con los preceptos que imperan en las redes y compartir con los demás sus heridas como si fueran medallas. Las consecuencias, no obstante, pueden ser irreversibles.

"La piel puede sufrir daños de diferente consideración, desde pequeñas irritaciones que la dejan roja e inflamada hasta heridas estructurales y necrosis", advierte el doctor Pablo de la Cueva, dermatólogo y jefe de servicios en el Hospital Infanta Leonor de la Comunidad de Madrid en conversación con EL ESPAÑOL.

Tres jóvenes lucen en Twitter sus heridas por jugar al reto del hielo y la sal.

Tres jóvenes lucen en Twitter sus heridas por jugar al reto del hielo y la sal.

El especialista se muestra preocupado: el juego, a todas luces, supone "una práctica totalmente desaconsejable". La combinación entre sal y hielo aplica sobre la piel temperaturas que pueden alcanzar los 20 grados bajo cero. El frío es tan intenso que puede terminar por reventar las células.

El hielo, además, actúa como anestesiante: los adolescentes que hacen frente a este reto no se dan cuenta de sus consecuencias hasta que retiran de su cuerpo la sal y el hielo.

"Las primeras consecuencias implican picor, escozor o dolor", detalla el doctor De la Cueva. "Además pueden generarse infecciones que requerirán un tratamiento con antibióticos. Si la piel se necrosa por quemaduras físicas, pueden quedar cicatrices irreversibles y trastornos de pigmentación", añade.

Heridas en la mano provocadas por el reto del que advierte la Guardia Civil.

Heridas en la mano provocadas por el reto del que advierte la Guardia Civil.

La Guardia Civil advierte

Le faltan calificativos a la Guardia Civil para describir los peligros que tiene este reto: "A pesar de ser algo muy tonto, hay gente que lo hace", ha señalado la Benemérita a través de las redes sociales.

La práctica, a juicio del Instituto Armado, representa una "nueva chorrada" que se está extendiendo por internet. La moda arrancó en Estados Unidos, donde se detectaron los primeros casos a principios de esta década, y ahora ha desembarcado en España. 

Uno de los ejemplos más flagrantes lo representa un chaval estadounidense de 12 años que pidió a sus amigos que le pusieran la sal y los hielos en la espalda, formando una cruz. Aguantó 20 minutos. Las heridas -como se puede advertir en la fotografía que abre este reportaje- fueron fatales.

¿Cuántos casos se han dado en nuestro país? Imposible saberlo. Algunos jóvenes, explican fuentes médicas, se avergüenzan de las consecuencias del reto y ocultan sus heridas. La práctica todavía no está demasiado extendida, pero ya ha alcanzado la suficiente repercusión como para que la Guardia Civil advierta de sus consecuencias.

De comer canela a la ballena azul

El reto de la sal y el hielo se suma a otros juegos que circulan por la red y que ponen en riesgo la integridad de sus participantes. Posiblemente, uno de los primeros que circuló a través de Twitter fue el de la canela: la prueba consistía en comerse una cucharada de canela. Sin agua, sin ayudas. Toses, gestos retorcidos y risas aseguradas, al menos para aquellos que compartían sus vídeos a través de YouTube.

La otra cara de la moneda era el colapso pulmonar: las fibras no se disolvían con facilidad y las personas con problemas respiratorias podían sufrir un episodio que pusiera en riesgo su vida.

Más reciente, al menos en España, fue el juego de la Ballena Azul; un juego fatal, que consiste en superar medio centenar de pruebas dictadas por una suerte de maestro virtual, a cada cual más compleja y peligrosa.

En este juego los jugadores muestran heridas  con la forma de este cetáceo.

En este juego los jugadores muestran heridas con la forma de este cetáceo. EUROPA PRESS

Esta moda arrancó en Rusia y llegó a España en 2016. El porqué del nombre: las ballenas azules pueden quedar varadas, en un gesto que simboliza el suicidio. Desde Moscú se alertó de que varios jóvenes acabaron con su vida, supuestamente por este reto. En sus brazos, en ocasiones, lucían una ballena que ellos mismos se habían grabado con un cuchillo o un cúter. 

En España también se han denunciado casos de otros juegos sádicos, como El abecedario del diablo -como ya adelantó EL ESPAÑOL-, o la moda de grabarse un vídeo echándose un cubo de agua hirviendo por encima.

Todo con el objetivo de deleitar a internautas con estas locuras que ponen en riesgo la integridad física, de colgarse una medalla en el universo de lo viral.