La pastelera Adriana Cabot en su obrador en Arteixo.
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Adriana Cabot, de estudiar turismo a maestra pastelera en Arteixo (A Coruña): tiene dulces en el top 10 de España
La catalana, afincada en Galicia desde hace más de una década, tiene su obrador en el municipio coruñés y vende a través de su web
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Aunque Adriana Cabot trabaja rodeada de chocolates, galletas y bollos en su obrador situado en Arteixo, esta pastelera catalana afincada en Galicia reconoce que no es muy de dulce. Desde hace algo más de una década está al frente de la pastelería que lleva su propio nombre y que elabora todo tipo de pastas, tartas o bollería para el día a día y para ocasiones especiales. Este año, además, ha recibido su primer reconocimiento: el premio a mejor pasta de té de Galicia con una nuez con chocolate y praliné que quedó en el top 10 de España.
"Yo llegué al mundo de la pastelería de casualidad", cuenta al fondo de la cocina del restaurante el El Gallo De Oro & Varmouth de Arteixo, donde tiene su pequeño obrador. Adriana estudiaba Turismo en Barcelona cuando conoció al que es su actual marido, un gallego que decidió reorientarse al mundo de la hostelería.
La pastelera recuerda cómo ambos se especializaron en alta cocina. "A mí no era un mundo que me gustara. Me gusta comer, soy muy disfrutona en eso, pero me enfoqué en la pastelería porque era lo que me gustaba hacer en casa". Así fue como aprendió de la mano de grandes nombres como Olivier Fernandez, Jordi Farr, Xavier Fàbrega o Yann Duytsche enfocando su carrera en Cataluña, hasta que la vida la trajo a Galicia.
"Yo era de volar e irme a lejos. Me apetecía un montón ir a Holanda, por ejemplo", reconoce, dando muestra de su inquietud y el interés que le llevó en primer lugar a estudiar Turismo. Sin embargo, Adriana acabó cambiando Barcelona por Arteixo.
"Cuando llegamos al restaurante (un negocio de la familia de su marido) decidí tomar la partida de los postres y la gente empezó a encargarme cosas más particulares y especiales para los eventos que hacían aquí", relata, explicando a la vez que "yo hacía una pastelería francesa, más minimalista y diferente a lo que estábamos acostumbrados aquí, que es más tradicional. A la gente le llamaba la atención".
De eso hace ya unos 15 años, en los que su pastelería ha ido creciendo en alcance, pero siempre desde el mismo obrador.
La pandemia del 2020 le sirvió, además, como trampolín. "Cuando llegó el covid me reafirmé en que no era necesario tener una tienda física, así que decidí seguir presentando mi empresa a través de la digitalización", cuenta. Por eso, en la pastelería de Adriana Cabot la vitrina se sustituye por la pantalla.
"Es la única diferencia", señala, recordando que aquí "puedes hacer un encargo y en 24 horas te llevas el producto fresco".
Opciones para todos los gustos y todas las estaciones
Entre estos productos hay diversos sabores y combinaciones a elegir, pero la pastelera sabe muy bien cuáles son los tres favoritos del público: el milhojas, una mousse de chocolate y la tarta de lima y chocolate blanco.
"El milhojas de vainilla y frutos rojos es impresionante. Cuando llegué a Galicia decía que no iba a hacer milhojas hasta que un día dije: '¿Por qué no?'. Lo hice, pero hice mi milhojas. No es tipo pastelón, es de mantequilla y muy caramelizado", cuenta sobre el primero.
El segundo es para los apasionados del chocolate: "Es una mousse de chocolate que lleva una base de praliné de kikos, con un toque salado, y un bizcochito de chocolate y un glaseado negro".
Y el tercero es para refrescar el paladar: "Tenemos una tarta de lima y chocolate blanco que es muy fresquita y está buenísima", cuenta la pastelera.
Como experta, Adriana Cabot confirma que para la mayoría de los postres no hay épocas del año, aunque sí tiene un consejo. "Yo lo que te voy a aconsejar es que dependiendo de si estamos en invierno o en verano, tomes la tarta a una temperatura o a otra porque cambia un montón", explica.
Además, sus postres también se adaptan a las comidas que los preceden.
En su servicio de catering, con el que trabajan habitualmente con empresas como Inditex, Cabot tiene en cuenta el tipo de evento para ajustar la carta de dulces. La pastelera explica que "aquí tenemos la suerte de que compaginamos muy bien porque tenemos el restaurante y el obrador y podemos transformar un menú de plato a catering".
Así, toda su pastelería se podría definir en tres términos. "Creo que mi estilo es creativo, pero a la vez conservador. Y también fresco", resume Adriana Cabot, antes de poner de nuevo en marcha los hornos y las mezcladoras para seguir trabajando en su colección para la campaña de Pascua.